Las Pendientes Resbaladizas (Los anarquistas en España)

Las Pendientes Resbaladizas (Los anarquistas en España)

Un libro de un militante de Federación Obrera Regional Uruguaya (FORU), Manuel Azaretto, sobre anarcosindicalismo en España y un critica desde perspectiva forista de la CNT y su acciones durante la revolución española. El texto tiene cuatro partes, y un introduccion con el autor desconocido.

Tomado desde Fondation Bresnard

*introduccion*
Azarreto Manuel Las pendientes resbaladizas (los anarquistas en España), Montevideo, Germinal, 1939, 253 pp.Res. 2 “Como es lógico suponer, la intervención en esa lucha armada de los obreros adheridos a la CNT y de los anarquistas organizados en la FAI produjo inmensa expectativa y hondas preocupaciones en el seno de los militantes de les centrales obreras de ambas orillas del Plata, FORU y FORA [...] Sin embargo, lo que no imaginábamos, pronto íbamos a recibir los primeros balbuceos de desviación. Luego, documentación confirmatoria. Después, argumentaciones sofisticadas decepcionantes. La revolución social había sido frenada y se la postergaba.” (pp. 18-19) “ha llegado el momento, a nuestro entender; de analizar las causas que obligaron a los camaradas de la CNT y la FAI a intervenir en la guerra civil que desangró y continúa desangrando al pueblo español ; comentar las actividades de los mismos en sus diversas posturas ; puntualizar los graves errores y claudicaciones cometidos y desmenuzar los conceptos vertidos para justificarse y los métodos que practicaron, aconsejaron y pretendieron dar de herencia al movimiento anarquista internacional. [...] sin preocuparnos por la opinión que merezca este trabajo a los claudicantes, a los enfermos de revisionismo y a los autoritarios ” (p. 21)

Luego el autor aduce elementos críticos del anarquismo ibérico como los contactos con la izquierda y la alianza CNT-UGT en Asturias de 1933-1934, basándose en la historia del movimiento de Buenacasa : “Indudable también que el mencionado organismo [CNT], en los años que transcurren desde 1919 hasta [1926], ha sufrido los más lamentables errores y las más funestas desviaciones (p. 24, en El Movimiento Libertario Español (Historia y crítica 1886-1926), París, 1966, p. 25).”

La batuta amenazadora de un director de orquesta cascarrabias parece exagerada, pero el autor pasa a la política gubernamental en plena guerra destacando el Programa de unidad y acción UGT-CNT :

“La idea que guía a la UGT y a la CNT a coincidir en estas reinvindicaciones inmediatas es la de vencer al fascismo rápida y rotundamente, valorizar una positiva democracia en todos los lugares de organización y de acción de guerra, robustecer al Comisariado como medio de depuración y de engrandecimiento del Ejército Popular y coadyuvar de hecho con su experiencia y su fuerza, en la obra de los gobiernos, descargándoles de una gran parte de su responsabilidad. [...]

Colectivizaciones 1) la UGT y la CNT estiman precisa la legalización jurídica de las Colectividades y por ello consideran necesaria una legislación sobre Colectividades que determine cuales de éstas deben continuar existiendo, normas para su constitución y funcionamiento e intervención del Estado en las mismas. Las Colectividades que no se ajusten a esta legislación deben desaparecer. (p. 30)”

Azaretto se funda en un articulo de Tierra y Libertad de mayo de 1936 “Las pendientes resbaladizas” en que se denunciaba la “prédica de la toma del Poder, cualquiera que sea la intención de sus portavoces, no puede beneficiar más que a los partidos que cifran en eso todo su revolucionarismo. Nosotros no queremos la toma del Poder, queremos destruirlo, y no sólo destruirlo, sino impedir que se reconstruya.”

Opone Azaretto, sagazmente al parecer, un texto de Santillán en contra de una campaña de abstención en febrero de 1936 para que no venciera el fascio a la declaración del Comité Nacional de CNT, el mismo mes, con la famosa alternativa “o fascismo o revolución social. Vencer a aquél es obligación de todo el proletariado y de los amantes de la libertad, con las armas en la mano ; que la revolución sea social y libertaria debe ser la más profunda preocupación de los confederados.”

Pero se sabe que el autor del texto, y en ese momento secretario nacional era Horacio M. Prieto. El mismo dijo (unos cinco o seis meses después) : "Esto me parece imposible: habéis ido demasiado lejos y lo vamos a pagar muy caro; estoy del todo convencido de que perderemos la guerra porque la intervención extranjera tendrá lugar."(citado por C. Lorenzo, Les anarchistes espagnols et le pouvoir, pág. 120, retraducido del francés). Un cambio fulminante y colectivo de la cúpula cenetista. De paso se puede notar el absurdo de considerar que los extranjeros - o sea ejércitos de los países capitalistas con capacidad imperialista - iban a intervenir a causa de la buena o mala conducta de los trabajadores, cuando ya lo hacian en la época contra las pequeñas burguesias de paises de sus zonas predilectas en la época : EE UU en Cuba, Nicaragua, Haití, etc.

Azaretto arremete contra los dirigentes cenetistas : “El pueblo español que ha sido la eterna víctima de los curas, caciques de aldea y caudillos políticos, lo era también de los “caudillos” confederales. (p. 62)” Denuncia la postura de los mandatarios de la CNT con el gobierno catalán “nosotros no creíamos en la dictadura cuando la ejercían contra nosotros ni la deseábamos cuando podíamos ejercerla nosotros en daño de los demás. La Generalidad quedaría en su puesto con el presidente Companys a la cabeza y las fuerzas populares se organizarían en milicias para continuar la lucha por la liberación de España (p. 58, citado de la Revolución y la guerra en España y también añado en Por qué perdimos la guerra, p. 72, ed 1975) ” Además, “él [Santillán] creía en la necesidad de un estado transitorio para representar a España en el exterior, y un ejército gubernativo “disciplinado” para batir el fascismo. (p.76)”

Curiosamente, treinta páginas después y no enseguida, sale un capítulo dedicado a “Las cabriolas de un fatuo” que así empieza. “Tal vez se interprete como una irreverencia la biografía que nos proponemos bosquejar en estas páginas, de uno de los más destacados representantes de la CNT, responsable y solidario de todos los desaciertos, desviaciones y claudicaciones de que en este mismo libro se mencionan. Nos referimos a D. A. De Santillán.”

Azaretto cita entero un corto artículo de Alexandre Shapiro de fines de 1937 “La URSS y la CNT” que destacaba la paradoja de apoyar a la URSS en la Soli y criticar al PSUC que aplicaba la política de la URSS. “La CNT hundida hasta el cuello en su apoyo irreflexivo a un gobierno de asesinos, apoyo que ella paga con su sangre para obtener la entrega de armas que se emplean en una guerra que no tiene nada de antifascista, se verá un día obligada a cesar en sus ataques contra los comunistas españoles.(p. 81)”

En su evocación de los ministros y sus discursos sobre sus logros, cosecha el autor esta cita de Juan López (que Peirats no incluyó en su historia en tres tomos) :

“los sucesos del 3 de mayo significa en síntesis, lo siguiente :

Ausencia de verdadera disciplina en el movimiento libertario, que, por su irresponsable actuación en Cataluña, facilitó la maniobra política que dio al traste con el gobierno de Largo Caballero.

Desplazamiento de las posiciones revolucionarias conquistadas y pérdida de las posibilidades de consolidarlas conforme proyectábamos nosotros desde el gobierno. (p. 68)”

Para García Oliver saca una cita de un discurso a oficiales : “Vosotros oficiales del ejército popular, debéis observar una disciplina de hierro e imponerle a vuestros hombres, los cuales una vez incorporados a las filas, deben dejar de ser vuestros camaradas para formar el engranaje de la maquina militar de nuestro ejército. (p. 72)”

También aísla los siguientes párrafos finales del articulo “La hora del anarquismo” de A. Gilabert, 5 de noviembre de 1936 (un día después de la entrada de la CNT en el Gobierno), reproducido en La Protesta.

“Algunos enemigos del anarquismo, disfrazados de camaradas, se empeñan ahora de hablarnos de principios, de tácticas y de ideas. Consideran ellos que el anarquismo se ha desviado de su trayectoria normal, transigiendo con la burguesía y renegando de sus principios antiestatales.

Esa crítica no está inspirada en muy sanas intenciones. Tiene un doble fondo, al que es preciso desenmascarar. Desde luego, el anarquismo en España ha sufrido un cambio de ruta. Ha rectificado todo lo que de negativo tenía. Cuando el anarquismo era un movimiento de oposición permanente, se explicaba que negara todo lo estatuido. Pero en España vivimos una circunstancia especial. Aquí hemos dejado de hacer oposición para convertirnos en fuerza determinante. El anarquismo, más que negar, debe realizar. Los que realicen serán los que vencerán.

A los españoles no se nos puede exigir una posición negativa, clásica en el anarquismo internacional. Los momentos son demasiado graves para entretenernos mirando hacia afuera. ¿Hay algún ejemplo positivo, algún precedente eficaz del exterior que pueda servirnos de conducta ? El anarquismo internacional pesa muy poco para dictar orientaciones al anarquismo español. Con orgullo hemos de manifestar que España debe servir de ejemplo a los anarquistas de todo el mundo.

[...] Los anarquistas tenemos la obligación y el deber de criticar y dirigir la guerra contra el fascismo y la revolución contra el capitalismo, no solamente desde abajo, desde la base, sino también asumiendo cargos de responsabilidad en los órganos que rigen los destinos del país.

Los que critican la posición de los anarquistas son enemigos encubiertos, agentes de la burguesía, individuos a los que no satisface mucho la influencia libertaria que gravita sobre el pueblo español. Esta es la hora del anarquismo, y hemos de aceptar la lucha en todas sus consecuencias, asumiendo toda la responsabilidad de estos momentos decisivos! Barcelona, 5 de noviembre de 1936 (pp. 84-85).”

En reacción cita la oposición de Sebastián Faure y de los anarcosindicalistas franceses de la CGT SR “[La CNT] ha permitido a los políticos liquidados el día siguiente al 19 de julio volver a tomar la dirección de los destinos del país. Ella ha comprometido definitivamente el triunfo de la Revolución Social, subordinándola a una guerra que no puede beneficiar más que al capitalismo internacional y a sus representantes. Esa política de la CNT ha permitido al partido comunista español, ayer todavía inexistente, mostrar los talones de su dictadura que no hará más que favorecer la restauración de la “República Democrática”. En una palabra, esa política ha terminado por llevar a cabo la más grande bancarrota revolucionaria de la Historia. (pp. 93-94)”

Se ve la oposición entre la CNT y la AIT para el control del dinero recogido para ayudar a los diferentes países, Azaretto se pasa por alto que tras la salida de Besnard como secretario, Rudiger no sólo respalda la CNT, sino que justifica la colaboración gubernamental.

El autor da la critica de la federación anarquista francesa a mediados de 1937 y, por fin, tras este alud de criticas pasa a afirmaciones y conclusiones. Primero cita Solidaridad de la Foru de octubre de 1937 : “En suma, no reparamos en afirmar que los mal llamados “anarquistas” gubernamentales y los hombres que quieran justificar tales actitudes, aun cuando digan ser a título de ensayo, en el fondo de su sentimiento no existen concepciones anárquicas, sino todo lo contrario : en el fondo son autoritarios, negando la capacidad creadora del pueblo, desde abajo, (base del anarquismo) y atribuyendo más capacidad liberatriz al obrar desde arriba, por medio de comités u otros órganos que, al margen o contra la voluntad de los trabajadores, dictaminen [...] esa obra antilibertaria, quieran que no, es la que han realizado los “anarquistas” que fueron al gobierno, secundados por los que depositan más confianza en los hombres “imprescindibles” que en el pueblo trabajador. (pp. 224-225)”

El mismo Azaretto pone los puntos en las íes : “No es entonces, el fruto de “necesidades circunstanciales”, - concepto esgrimido con abuso para defenderse -, sino la obra de elementos apostatas y arribistas que, respaldados en su aureola literaria y en los puestos que desempeñaban, esperaron agazapados la oportunidad para entrar victoriosamente en la privilegiada legión burocrática y encontrar así, el anhelado premio a sus ambiciones y a sus sentimientos autoritarios. Estos hombres no tenían raigambre anarquista. Estaban dominados por el escepticismo en cuanto a la posibilidad de hacer la revolución social. (p. 234)”

Buenos extractos de Carta a un francés de Bakunin delatan los burgueses anti revolucionarios de 1871 que para tomar las medidas necesarias “se callan, porque hablar sería provocar la revolución, y porque su patriotismo tanto como su burguesismo rechazan la revolución. (p. 241 ; ed. La Piqueta, tomo 1, p. 62 ; traducción de Santillán que fue el primero en olvidarse de Bakunin). Azaretto habría debido citar una propuesta de André Prudhommeau de aplicar el mismo texto de Bakunin a España, sin éxito (ver Mintz la autogestión ...p. 89). Y termina con Emma Goldman. “Estoy profundamente persuadida, segurísima, que si la CNT-FAI, teniendo todo en sus manos y bajo su dependencia, hubiese bloqueado los bancos, disuelto y eliminado guardias de asalto y guardias civiles, puesto candado a la Generalidad en vez de entrar en ella para colaborar, dado un golpe mortal a toda la vieja burocracia, barrido a los adversarios vecinos y lejanos, hoy, se puede estar seguro, no sufriríamos la situación que nos humilla y nos hiere, porque la revolución hubiera tenido para consolidarse lógicos desarrollos. Dicho esto, no entiendo afirmar que los compañeros hubieran podido realizar la anarquía, pero sí encaminarlo, aproximarse lo más posible a ese comunismo anárquico de se habla aquí. (p. 246)” Se trata de una respuesta a Il Risveglio Anarchico de Ginebra, 23 de octubre de 1937 [cotejada con el original italiano, la traducción resulta fiel; resumida en Peirats Emma Goldman (anarquista de ambos mundos), p. 250].

Termina Azaretto con “no debemos entregarnos en brazos de la desesperación y de la inercia, ni declararnos derrotados. Hay derrotas que son victorias.”
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por Manuel Azaretto

Prólogo de José A. Barrionuevo

Editorial Germinal, Montevideo

1 - 4

I N D I C E

Prólogo . ...............................5

Para la militancia forista ...............15

Preámbulo . ...........................17

Característica de los anarquistas en España .. 23

Ambiente insurreccional .......................41

El "Frente Popular" ...........................45

El 19 de Julio .................................51

2 - 4

Las primeras contradicciones ....................59

Los señores "ministros" .........................63

Alimentando cuervos... .........................75

Pendiente fatal .................................83

La burocracia "antifascista" ....................97

Primero la guerra... Después la revolución ..... 101

3 - 4

Las cabriolas de un fatuo ......................107

Los trágicos sucesos de Mayo en Barcelona .. 117

El camaleonismo de parabienes ...................133

Presión cenetista en la AIT .................... 139

Fascismo y antifascismo ........................159

Las inquietudes de la FAI ..................... 167

4 - 4

Consignas y prácticas exportadas ...............179

El Pleno Económico de la CNT ........... ..... 183

Defendiendo la orientación de la AIT ........... 197

La Federación de Colectividades de Aragón .....207

Los turbios manejos de la diplomacia internacional .211

Nuestra prensa ...................................219

Sacrificios estériles ..............................229

Síntesis ..........................................233

PROLOGO

Creemos que ni uno solo de los grandes acontecimientos políticosociales sucedidos en el transcurso de estos últimos veinte y cinco años, ha alentado tantas esperanzas ni promovido tantas inquietudes como la contienda española. Y creemos, igualmente, que no hubo tampoco en el espacio de tiempo comprendido en este mismo cuarto de siglo, ningún acontecimiento que haya suscitado tan profundas ni tan opuestas y apasionadas opiniones como esta contienda cuyo triste desenlace, desgraciadamente, aun está golpeando en el corazón de todos los que, a pesar de la distancia, hemos sufrido por la derrota y el dolor del pueblo ibérico.

Pero si las esperanzas y opiniones despertadas con motivo de los hechos de España han encontrado amplia justificación en todos los sectores llamados populares, en ningún terreno este mismo despertar de esperanzas y entrechocar de opiniones, ha tenido mayor eco ni más lógica justificación que en el terreno del movimiento obrero anarquista. Pues no ha de olvidarse que si bien es cierto que en la lucha contra el fascismo intervinieron algunas fracciones numéricamente fuertes y con respetable influencia - p. 5 - sobre las multitudes, no menos cierto es, también, que una de las fuerzas de mayor preponderancia y ascendencia entre el proletariado español, fue precisamente la que estaba representada en las instituciones que en España sustentaban iguales principios y aspiraciones que aquel movimiento. Y ha sido precisamente esta comunidad de principios y propósitos finalistas existentes entre todas las organizaciones que revistan en las filas de la Asociación Internacional de los Trabajadores, lo que explica la honda preocupación que la contienda española suscitara en el seno del movimiento internacional y, muy especialmente, en el seno de las Federaciones Obreras Regionales Uruguaya y Argentina. Y decimos especialmente en el seno de las Federaciones Obreras Regionales Argentina y Uruguaya porque siendo estas dos Federaciones - las dos con profundas raíces en el proletariado de ambas márgenes del Plata - las que más se destacan en el plano internacional por el celo con que cuidan la continuidad histórica de sus diarias luchas y actividades, orientadas siempre por los ideales y principios anarquistas, lógico era que se produjera en todo sentido una mayor reacción por parte de los militantes de ambos movimientos. Lógico puesto que los anarquistas de España en más de una ocasión nos hablaron de la revolución social, significando con esto que no solamente luchaban por derrotar al fascismo sino también por instaurar un nuevo orden de cosas en armonía con los ideales que decían sustentar.

Mas esta reacción que se ha expresado desde la adhesión sin reparos de ninguna índole hacia todos los hechos y posturas del anarquismo español hasta la crítica enér¬ - p. 6 - gica pero sincera, a la orientación y conducta seguida por la FAI y CNT durante la contienda, ha dado lugar a lamentables resultados entre nosotros. Pues a pretexto de que no era cuestión de criticar sino prestar inmediata y amplia solidaridad a los anarquistas que en España combatían al fascismo con las armas en las manos, el ejercicio de la crítica fue relegado para después de la lucha y catalogadas como expresiones de tamaña herejía las voces de aquéllos que, a su tiempo y cuando era necesario, se atre¬vieron a romper la consigna del silencio que trataron de imponer los que solamente admitían aplausos, respeto... hasta para las más humillantes actitudes del anarquismo de aquel país.

* * *

Pero si por las circunstancias ya expuestas se justifica que el choque de opiniones, como consecuencia de los hechos de España, haya dado por resultado serios rozamientos entre los militantes del movimiento obrero revolucionario, no se justifica, en cambio, que adversarios de todos los colores y sin ninguna moral revolucionaría, pretendan enjuiciar al anarquismo presentándolo como claudicante. Y menos aún se justifica el caso de aquellos anarquistas que, ciegos y sordos a toda experiencia, pretenden ahora hacer escuela de todos los errores del anarquismo español, tal como en estos momentos está ocurriendo en la Argentina, Uruguay y otros países vecinos.

Ciertamente, en España han ocurrido muchas cosas que, hechas o proclamadas por los anarquistas de allá, han desmerecido en muchos el concepto que del anarquismo tenía mucha gente, especialmente aquellas personas que consi- / p. 7 / deraban al anarquismo como el único movimiento imposible de sacar de su vieja y consecuente posición antiestatal, refractaria a toda colaboración con sus tradicionales ene¬migos. Pero esto, que ya de suyo es grave, resulta mucho más grave aún si se considera que los adversarios, al señalar la conversión del anarquismo español operada en todos los terrenos, proclaman también el fracaso de este movimiento. Claro que esto último carece en absoluto de veracidad y hasta de sentido común. Mas la falsía de nuestros detractores no impide la confusión entre los trabajadores, ni que las asechanzas del descrédito nos estén amenazando con graves y ulteriores consecuencias.

La mentira es siempre un arma peligrosa, pero esgrimida oportunamente y con inteligencia puede dar resultados, aunque transitorios, favorables para quienes la esgrimen. Pero si la mentira y la desfiguración de la verdad da fáciles aunque efímeras victorias, mejor y más noble tarea, fecunda pese a las ingratitudes que a menudo se reciben, es decir la verdad aunque ésta nos hiera a nosotros mismos; tarea noble y fecunda para nuestras ideas es deshacer la confusión que generó la derrota de un pueblo y que trata de oscurecer la historia de un movimiento cuya grandeza moral está respaldada en ideales que no pueden ser empañados por la infamia de sus adversarios ni por la defección claudicante de sus defensores. Y a esta clase de tareas responde precisamente la obra, que realiza eI compañero Azaretto con el presente libro.

Porque en España no ha fracasado el anarquismo. Los hombres que lo representaban, los que hablaban y obraban en su nombre pueden haber incurrido en errores; los / p. 8 / anarquistas españoles pueden haber dado al traste con todo lo que hasta hoy constituye el mejor y más preciado patrimonio moral del movimiento anarquista internacional, pero ¿todo lo malo que han hecho, o que pudieron haber hecho aquellos hombres, autoriza y justifica la malevolencia de los detractores del anarquismo cuando pretenden presentar a nuestro movimiento como fracasado y en franca claudicación de sus ideales? Y pretender trasplantar a Amé¬rica, o al resto de Europa, invocando no importa qué razo¬nes, modalidades y tácticas evidentemente inspiradas en los hechos y en el practicismo del anarquismo de la Península, ¿no significa, acaso, justificar sin ninguna razón valedera, puesto que los graves yerros del anarquismo español son de fácil constatación, los argumentos de nuestros adversarios acerca de ese pretendido fracaso? No. Ni una cosa ni la otra se justifica. Ni nuestros enemigos tienen autoridad moral para atacarnos ni ha de tolerarse que en nombre de las ideas, u otras razones, se introduzcan en el movimiento obrero anarquista prácticas y vicios que, a la vuelta de poco tiempo, lo anularían como viva y actuante expresión del anarquismo militante. Tratar, pues, de poner las cosas en su lugar, procurando hacer luz alrededor de la intervención del anarquismo español en los dolorosos y recientes acontecimientos de aquel país, es hacer obra en bien de las ideas anarquistas y de las instituciones que las representan en el terreno de la diaria lucha por la libertad y una más amplia y efectiva justicia social.

* * *

Pero, ¿qué se ha propuesto el compañero M. Azaretto con la publicación de su libro Las Pendientes Resbaladi / p. 9 / zas ? Pues eso precisamente, lo que ya llevamos dicho: se¬ñalar los errores y las graves desviaciones constatadas en los hechos y en la conducta observada por el anarquismo ibérico; demostrar que no hay tal claudicación del anarquismo sino simple y pura claudicación de hombres, y que las instituciones que muchos consideraban como las más representativas del revolucionarismo anarquista, estaban bastante débil en cuanto a consecuencia con las ideas que decían querer materializar.

Demás estará decir que en este libro no hay derroche de elocuencia. Su autor nada sabe de afortunados recursos literarios ni de la fraseología efectista que a tantos gusta. Las Pendientes Resbaladizas no es, pues, un libro para deleitar, ni es tampoco una obra para el gran público. Este es un libro destinado a los espíritus no mediatizados, a los espíritus abiertos al estudio y al análisis sereno de hechos y actitudes que, ha de reconocerse, han endosado ingratas páginas a la historia del anarquismo internacional. Hombre del pueblo, obrero a la vez que militante del movimiento obrero anarquista. Azaretto ha realizado su obra robando tiempo al descanso y su objetivo, como él mismo lo expresa en carta particular es: "aportar su modesta contribución a despejar el ambiente internacional de toda una propaganda plagada de incongruencias y negaciones y que ha hecho culto del heroísmo de un pueblo que ha servido de carne de cañón y que se ha batido como león pero por una causa que no era la suya". Por consiguiente, no se busque en las páginas de este libro la argumentación meticulosa y ordenada de los avezados en estas lides. El libro ha sido hecho con el propósito de "hacer frente a esas corrientes malea¬ / p. 10 /doras de los movimientos emancipadores". Y esto ya es mucho.

En Las Pendientes Resbaladizas no hay tampoco muchas páginas destinadas a poner en evidencia la obra realizada en España por los tradicionales enemigos del anarquismo. El libro tiende a defender nuestro movimiento de las infiltraciones bolchevizantes que le amenazan como consecuencia del olvido que de las ideas han hecho muchos anarquistas, y por esto y no por otra cosa el fondo de su crítica va dirigido no tanto a los adversarios como a los hombres y organismos del movimiento que respondían a la CNT y FAI y que tuvieron tan activa participación en la contienda española. Poco es también lo que el autor se detiene a señalar causas y responsabilidades de los reveses militares que culminaron con la total derrota del proletariado español. Pues se ha de reconocer que no son precisamente estos aspectos de la cuestión los que más pueden interesar a los militantes anarquistas.

Azaretto, dejando de lado estos aspectos del asunto, o soslayándolos apenas, ha seleccionado una serie de publicaciones de la CNT - F. A.I. que, llevadas al libro en la forma que él lo hace, documentan las transgresiones y graves errores que han cometido los hombres responsables de estos organismos en perjuicio de la revolución que el pue¬blo español iniciara con tanta valentía en los memorables días de Julio y que ellos mismos frenaron más tarde. Claro está que en esté libro se notarán deficiencias. Hay capítulos, por ejemplo, que fácilmente pudieron ser enriquecidos con la inserción de una más amplia y mejor seleccionada documentación. Más ya lo hemos dicho, Azaretto, que com¬ / p. 11 / parte su tiempo entre el taller donde trabaja y las actividades diarias de la propaganda, ha escrito su libro robando horas al descanso. Y es sólo la urgente necesidad de contribuir a esclarecer el ambiente del movimiento lo que le indujo a editar Las Pendientes Resbaladizas. Sin embargo, las deficiencias que nosotros señalamos y las que a no dudar encontrará el lector, en nada desmerecen la obra que realiza ni el objetivo que persigue Azaretto con la edición de este libro. Pero por encima de todo esto hay algo que nada ni nadie puede negar: la sinceridad del autor y la nobleza de sus propósitos. Sinceridad y propósitos que se echan de ver en las páginas del libro y que se confirma por la falta de interés de lucro persona que caracteriza al compañero Azaretto. Pues ha de saberse que el pequeño margen de ganancias que la venta del libro puede dejar, si es que tal cosa sucede, el autor lo destina a total beneficio de los periódicos Organización Obrera y Solidaridad, órganos en la prensa ambos de la F. O. R. A. y FORU, respectivamente. Esto, nos parece, habla con bastante elocuencia acerca del noble propósito que guía al camarada Azaretto, y nos excusa a nosotros de mayores comentarios al respecto. No obstante es de desear, y tal cosa esperamos, que otras obras de esta misma naturaleza vengan a sumarse a esta modesta contribución y a clarificar mejor el contundido ambiente anarquista.

* * *

La vuelta a las tácticas y a las sanas normas inspiradas en las ideas anarquistas que hemos hecho nuestras, es lo que ha de interesar y preocupar a los hombres que de verdad deseen mantener incólume la límpida trayectoria de / p. 12 / un movimiento que no puede ni debe silenciar actitudes que, aunque se hayan asumido invocando supremas necesidades de la lucha, como se arguye para justificar las aberraciones de los anarquistas españoles, lo denigran y desmerecen ante propios y extraños.

La actual situación del proletariado, confundido y maleado por mil corrientes negadoras de la libertad y del progreso, el porvenir mismo de la humanidad, colocada hoy ante la más terrible encrucijada de la historia, nos obligan a levantar con mayor firmeza la bandera de la Anarquía que ni la defección claudicante de algunos de sus defensores ni las calumnias de sus enemigos ha logrado, ni lo logrará jamás, desfigurar ni enlodar, puesto que todo lo sucedido en España no ha hecho más que confirmar todo lo que el anarquismo proclama y aconseja. Tal es nuestra convicción y por esto, porque anhelamos mejores días para el movimiento que nos cuenta entre sus militantes, hemos aceptado gustosamente asociar nuestro nombre al del com¬pañero Azaretto. Que reflexionen los camaradas y los trabajadores que lean esta obra, y especialmente los que ayer no quisieron mirar en lo hondo de estos problemas, es lo que deseamos y lo mejor que podemos hacer en elogio de Las Pendientes Resbaladizas.

José A. Barrionuevo,Buenos Aires, Agosto de 1939. / p. 13 /

PARA LA MILITANCIA FORISTA

En este incierto intervalo de la historia del mundo, en el que se constata con estupor una quiebra total de valores morales y espirituales; que impera triunfante la fuerza bruta por sobre la razón y la justicia y que una subterránea corriente de apostasía resquebraja con facilidad el débil barniz ideológico de algunas conciencias cotizables, considero dignificante y hermoso, aunque se haya amasado con el acíbar de la abnegación y el sacrificio, poder exhibir una saneada trayectoria, una ejemplar actividad y una integridad ética digna del noble y grandioso ideal que propagamos y defendemos.

Por eso admiro y aliento a los hombres que - aun soportando enconadas persecuciones policiales; injustas encerronas en comisarías y cárceles; los rencores de los despechados y apóstatas alistados en las polícromas filas del camaleonismo y las calumnias y el odio de políticos y capitalistas - se mantienen firmes, altivos e íntegros voceando los imperecederos postulados de la Anarquía y defendiendo en el ambiente gremial el vasto historial revolucionario de las Federaciones Obreras Regionales Argentina y Urugua¬ / p. 15 / ya, sus tácticas de lucha y el anhelo finalista del comunismo anárquico que es el norte emancipador de ambas centrales obreras.

Para ellos, para los consecuentes y valerosos militantes foristas va dedicado este libro que, sin reticencias n eufemismos y volcando en sus páginas la sinceridad de mis convicciones, enfoca con decisión y crudeza el palpitante problema planteado al anarquismo internacional por la CNT y la FAI, con sus errores y claudicaciones, procu¬rando contribuir a su esclarecimiento. EL AUTOR

P R E A M B U L O La sangrienta contienda que se desarrolló durante casi tres años en las agrestes regiones de España, ha terminado con el triunfo del militarismo, el clero y los terratenientes españoles, apoyados y respaldados con descaro por el capitalismo y las fuerzas reaccionarias internacionales. Un desenlace desagradable e injusto, por el esfuerzo, los sacrificios y las vidas que ha costado al pueblo español, pero previsto por los intereses materiales en pugna y por las camarillas centrales que movían los engranajes políticos, diplomáticos y bancarios de esa contienda guerrera.

Para nosotros, los anarquistas, este dramático acontecimiento no dejaría de ser un cruel episodio en el largo calvario de los pueblos esclavizados y humillados por los regímenes autoritarios, si sólo se hubiera circunscripto al choque enconado de fracciones políticas por la preponderancia y asalto del poder estatal. Pero, como en ese cruel episodio han intervenido, activa y oficialmente, organizaciones obreras e instituciones específicas orientadas por anarquistas, nos corresponde, justicieramente, considerarlo en su iniciación, - cuando el pueblo y los anarquistas se / p. 17 / lanzaron a la calle, con las armas en la mano, para contrarrestar y aplastar la sublevación militar -, como un hecho histórico de carácter social, por el aspecto emancipador que adquirió en algunas regiones ibéricas, para luego degenerar en una guerra civil con intervención de material humano y bélico extraño a los contendores.

Como es lógico suponer, la intervención en esa lucha armada de los obreros adheridos a la CNT y de los anarquistas organizados en la FAI produjo inmensa expectativa y hondas preocupaciones en el seno de los militantes de las centrales obreras de ambas orillas del Plata, FORU y F. O. R. A., por las repercusiones que podrían derivarse de su activa actuación y por las enseñanzas que brindaría al Mundo del Trabajo la labor constructiva de esas numerosas fuerzas proletarias.

Y, ¿cómo no había de producir expectativa, causamos inquietud y hundimos en hondas meditaciones la intervención de nuestros hermanos españoles en ese vasto movimiento insurreccional, si con ello se constataría la practicabilidad de nuestro ideal emancipador: la Anarquía, considerada como una utopía por tirios y troyanos? ¿Cómo no habían de henchirse de alegría y satisfacción nuestros corazones si del valiente y tesonero comportamiento de los compañeros de la CNT y la FAI, con la contribución generosa del pueblo español, dependería que fuéramos espectadores del amanecer venturoso, en un rincón de la tierra, de una nueva convivencia social, justiciera, fraternal y solidaria, presentida por la humanidad doliente y oprimida, y propagada y defendida por los anarquistas? ¿Cómo no había de interesamos constatar la fiel interpretación de / p. 18 / nuestros conceptos ideológicos, negadores del principio de autoridad y de toda forma de explotación, si nuestros compañeros de España -aunque con algunos graves errores¬ tenían una hermosa ejecutoria anarquista conquistada a costa de enormes sacrificios, de enconadas persecuciones estatales, de épicas jornadas revolucionarias y de heroica inmolación de muchas vidas?

Por eso es explicable y lógico el entusiasmo que enardeció a los trabajadores foristas y el surgir, por doquier, de numerosas iniciativas tendientes todas a prestar apoyo moral y económico a los militantes de la CNT y la FAI La solidaridad material era imposible, debido al desmembramiento de sus cuadros gremiales, como consecuencia de la labor disgregadora del camaleonismo y de la reacción estatal que se soporta en todos los países sudamericanos, y especialmente en la Argentina, desde hace mucho tiempo. No obstarte, se siguió en todos sus detalles las alternativas de ese grandioso acontecimiento.

Sin embargo, lo que no imaginábamos, pronto íbamos a recibir los primeros balbuceos de desviación. Luego, documentación confirmatoria. Después, argumentaciones sofísticas decepcionantes. La revolución social había sido frenada y se la postergaba.

Quienes habían refrendado su historial de militancia anarquista con sublimes gestos de heroísmo, generosidad y desprecio de la vida al frente de los pelotones de asalto a los cuarteles de Barcelona, Madrid, Valencia, Oviedo, Gijón, etc., no encontraron imitadores, en otros aspectos de la lucha, entre la mayoría de los hombres de responsabilidad dentro de las directivas de la CNT y de la FAI, los / p. 19 / que sintiéndose incapaces o cobardes de orientar y canalizar los impulsos redentores y el empuje avasallador de un pueblo oprimido que había encontrado la válvula de escape a sus justas iras, optaron por desviarlo y confundirlo, aconsejando "nuevas" prácticas de "acción directa", "nuevas" fórmulas de convivencia social y "nuevas" concepciones ideológicas. Y lo que es peor aún, se dedicaron a desprestigiar y a "apaciguar", pretendiendo anularlos, a los compañeros que, comprendiendo que estaban frente a una claudicación constatada, tuvieron la valentía de señalarlo y combatirlo con la sana intención de que se rectificaran. Ya era tarde; había saltado al exterior el sentimiento marxista que llevaban dentro y que, por otra parte, se había asomado algunas veces en sus anteriores actuaciones y conceptos vertidos.

* * *

Esto produjo una enorme impresión entre los militantes anarquistas de Sud América.

El. mismo fenómeno psicológico observado como rebote de la revolución rusa, aunque con menos intensidad, se presentaba de nuevo entre nosotros. Los que ayer fueron obcecados panegiristas de la "dictadura del proletariado", - un tropezón cualquiera da en la vida - hoy encontraban justificado el viraje ejecutado y aconsejado por los camaradas españoles y para no negar su pasado se dedicaron, con inconsciente apasionamiento, a sembrar el confusionismo en las filas del movimiento forista.

Felizmente, aleccionados por hechos anteriores, no causó los efectos que sus propagandistas esperaban y la serenidad de espíritu y la comprensión sensata de los he- / p. 20 / chos producidos hizo que no prosperara la pasión y el encono y se discerniera con exacta valorización los graves problemas que planteaban al movimiento anarquista de Sud América las claudicaciones y "nuevas" teorías que habían realizado y descubierto los militantes cenetistas y faístas.

* * *

El tiempo pasa. Renace la calma en el ambiente forista. Los cerebros empiezan a meditar sin prevenciones y la cruda realidad la recibimos de fuentes imparciales y sinceras.

Ha llegado el momento, a nuestro entender, de analizar las causas que obligaron a los camaradas de la CNT y la FAI a intervenir en, la guerra civil que desangró y continúa desangrando al pueblo español; comentar las actividades de los mismos en sus diversas posturas; puntualizar los graves errores y claudicaciones cometidos y desmenuzar los conceptos vertidos para justificarse y los métodos que practicaron, aconsejaron y pretendieron dar de herencia al movimiento anarquista internacional.

Alguien ha dicho que: "la verdad es la única Venus de Milo que los hombres no quieren ver desnuda", pero no es posible, en homenaje al ideal de redención: la Anarquía, que propagamos y defendemos, callar esa verdad y la diremos sin hojas de parra, aunque nos cierre sus tenazas la amargura.

Vamos, pues, a entrar en materia, sin tener la pretensión de haber realizado una meticulosa recopilación documental y sin preocuparnos por la opinión que merezca este trabajo a los claudicantes, a los enfermos de revisionismo y a los autoritarios. / p. 21 /

CARACTERISTICA DE LOS ANARQUISTAS EN ESPAÑA

El ideal anarquista ha tenido, desde épocas muy lejanas, inteligentes y esforzados gladiadores en las regiones de España. La Primera Internacional de los Trabajadores, contó con el aporte valioso de la Sección española, la que más tarde daría vida a la Federación Regional Española de Trabajadores, en 1881.

Muchas veces nos hemos deleitado leyendo las hermosas páginas de los libros de Prat, Mella, Anselmo Lorenzo, Taarrida del Mármol. Nos viene a la memoria la inquieta y ejemplar actuación de Salvochea. Conocimos allá por el año 1906, en la Argentina y Uruguay, a Antonio Loredo y otros cuyos nombres no recordamos.

Y sabemos también, que desde que los anarquistas es’ pañoles aparecieron en el escenario de la lucha social han sufrido persecuciones y muchos fueron fusilados.

Manuel Buenacasa, en su libro El movimiento obrero español, cita el famoso alzamiento de Jerez, en enero de 1892, en el que cuatro mil hombres al grito de: "Viva la Anarquía", entraron a la ciudad y la dominaron por algunas horas.

Pero, no queremos salirnos del tema. Es la Confederación Nacional del Trabajo la que nos preocupa. / p. 23 /

No seríamos sinceros si no se dijera que nos ha merecido muchos reparos la característica de la militancia anarquista de la CNT en España. Más aún; podemos afirmar que la enorme propaganda escrita enviada a la península ibérica desde Sud América y el intercambio de militantes del movimiento forista de la Argentina y Uruguay - intercambio obligado por las persecuciones y deportaciones que hemos soportado y han efectuado los gobiernos "republicanos" y "democráticos" de ambas márgenes del Plata - no ha ejercido la influencia que hubiera sido de desear, ya que pocas veces hemos comprobado que se actuara en el seno de la CNT, con la intransigencia, valentía y convicciones con que lo hacemos nosotros, frente a todas las fracciones políticas y al Estado.

Desde la fundación de la CNT, en setiembre de 1911, a la fecha, ésta ha tenido muchos altos y bajos en su orientación ideológica y en sus prácticas de lucha y no somos nosotros los únicos que opinamos de esa manera. Buenacasa manifiesta en el libro que ya he citado "He dicho y escrito en más de una ocasión, que la CNT, de España, ha tenido épocas cuya ejemplaridad ha logrado casi obscurecer las mejores gestas de la vieja sección española de la primera Asociación Internacional de los Trabajadores. Indudable también que el mencionado organismo, en los años que transcurren desde 1919 hasta hoy (1926), ha sufrido los más lamentables errores y las más funestas desviaciones".

Si bien nunca existió mucha cordialidad con los elementos políticos, se ha mantenido contacto con ellos y / p. 24 / hasta se ha procurado atraerlos por medio de alianzas objetivas. Las enseñanzas de las luchas acaecidas por todo el mundo, para nada han influido en la mentalidad de los militantes españoles. Parecería que quisieran reeditar la sinceridad, más bien ingenuidad, que demostraron por muchos años aquellos viejos precursores del anarquismo, empeñados en querer mantener unidas a las dos tendencias en que se dividía el proletariado europeo: anarquistas y autoritarios, hecho que fue concienzudamente descrito y estudiado por López Arango en su libro "El anarquismo en el movimiento obrero".

Ha sido tal el empecinamiento de nuestros compañeros de España, de atraer a las multitudes obreras influenciadas por los marxistas, que no ha sido suficiente para convencerlos de su equívoco las múltiples traiciones llevadas a cabo por éstos en todas las contiendas en que la C. N. T:. tuvo que enfrentarse a los capitalistas y al Estado. Y en cuanto a la mentalidad autoritaria que domina a los marxistas lo demuestra, con claridad meridiana, un hecho histórico muy reciente : la rebelión de Octubre en Asturias, donde se puso bien en evidencia la impracticabilidad de unir a los marxistas con los anarquistas, a tal punto, que ha quedado bien documentada la enorme diferencia de modalidades y propósitos que distingue a ambas fracciones proletarias, diferencia que se pudo apreciar nítidamente en Sama y La Felguera, pueblos linderos, en los cuales se hicieron ensayos de nuevas formas de convivencia social, resaltando el contraste de las mismas, pues, mientras en el primero se organizó un comité calcado en el de la "dictadura del proletariado", cuya "cheka ’ aprehendió a / p. 25 / los anarquistas para condenarlos, en el segundo, los compañeros se desenvolvieron en un marco de amplia libertad y de solidaridad entre sus habitantes.

* * *

Pero, echemos una mirada retrospectiva y vayamos a la alianza aceptada por la CNT con la UGT y los políticos "izquierdistas" como Combó y Lerroux, que se realizó como prolegómeno a la gran huelga de agosto de 1917, que tuvo verdadero carácter revolucionario, pero que fue traicionada por los socialistas y republicanos, siendo incontables las víctimas que ocasionó, entre los adherentes de la CNT, aquel infeliz ensayo aliancista.

Poco tiempo después, - como resultancia del mareo que produjeron en las filas anarquistas los acontecimientos que se habían desarrollado en Rusia-, se nota un proceso de bolchevización en el seno de la CNT, que provoca mucha confusión.

Pestaña, que era un hombre de prestigio dentro de la entidad cenetista, aparece en Moscú, en el segundo congreso de la Internacional Comunista. Según informes posteriores, el mismo Pestaña puso, también, su firma en el acta de constitución de la Sindical Roja.

En la península ibérica, mientras tanto, los "conversos de la necesidad del puente transitorio: "la dictadura del proletariado", continúan sembrando la nueva semilla, a tal punto, que en el famoso Congreso de la CNT, celebrado en el Teatro de la Comedia, de Madrid, en 1919, consiguen la aprobación de la despampanante resolución que transcribimos:

"Que la C. N. del Trabajo de España, se declara firme / p. 26 / defensora de los principios de la primera Internacional sostenidos por Bakunin. Declarar que se adhiere provisionalmente a la Internacional Comunista, por el carácter revolucionario que la informa, mientras tanto la C. N. del Trabajo organiza y convoca al congreso obrero universal que acuerde y determine las bases por las que deberá regirse la verdadera Internacional de los Trabajadores".

En descargo y para que resalten las contradicciones, diremos que en el mismo congreso se rechazó una moción de fusión con la UGT y se leyó la siguiente declaración de principios

"Teniendo en cuenta que la tendencia que se manifiesta con más fuerza en el seno de las organizaciones obreras de todos los países es la que camina a la completa, total y absoluta liberación de la humanidad en el orden moral, económico, político y considerando que este objetivo no podrá ser alcanzado mientras no sea socializada la tierra y los instrumentos de producción y de cambio y no desaparezca el poder absorbente del Estado, proponen al congreso, que de acuerdo con la esencia de los postulados de la primera Internacional de los Trabajadores, declara que la finalidad que persigue la C. N. del Trabajo de España es el Comunismo Anárquico.”

Hemos dado a conocer estos pormenores sobre la modalidad cenetista de planear alianzas con los políticos - que justifica plenamente la expresión de Buenacasa de que la CNT "ha sufrido los más lamentables errores y las más funestas desviaciones"- para prevenir al lector sobre actitudes posteriores adoptadas por la mencionada central española. / p. 27 /

No obstante los desaciertos cometidos y los decepcionantes resultados obtenidos en las diversas oportunidades en que la CNT ensayó poner en práctica consignas unionistas, ésta insiste en el error, pues en el congreso de Zaragoza, en mayo de 1936, se aprobó una ponencia por la cual se emplazaba a la UGT, central obrera netamente política, para realizar un pacto de alianza revolucionaria que tuviera como finalidad "la destrucción del régimen político". Alianza que se realizó, con gran algarabía por parte de los cenetistas, al año de estallar la sublevación militar, que criticó acerbamente la Federación Obrera Regional Uruguaya, -crítica que fue publicada en el N° 5 de la Revista Internacional de la AIT,- y que vamos a hacer conocer, en lo que tiene relación con dicha alianza, pues esos sensatos comentarios tuvieron plena justificación en los hechos que ya muchos conocemos

"LA POSICION ANTI -EMANCIPADORA DE LA CNT El oficialismo de la CNT en esta emergencia, está desmintiendo el historial brillante del movimiento obrero español e internacional, cuya savia vivificadora para la causa de la liberación humana, les fue transmitida por los primeros internacionalistas. No se conforma la CNT con sus "experiencias revolucionarias" desde los órganos del Estado, sino que aconseja al proletariado internacional a seguir su ejemplo, instándole a abandonar sus posiciones revolucionarias, deponiendo la intransigencia principista anárquica frente a las corrientes autoritarias, para poder así abrazarse con los políticos del "antifascísmo ’, que para la causa de los trabajadores no son mejores ni peores que los políticos del fascismo, pues si alguna diferencia entre / p. 28 / ellos pudiera existir, no es una razón por la que el movimiento obrero internacional orientado anárquicamente deba abandonar sus posiciones revolucionarias, que se caracterizan por la acción directa, el antiestatismo y la finalidad anárquica, para someterse a la burguesía representada por el "antifascismo".

El mejoramiento de vida y de trabajo del proletariado y su liberación, sólo podrá obtenerse mediante los medíos de lucha y de propaganda que distingue al anarquismo, en oposición, firme y decidida, a toda idea política y estatal, autoritaria. Lo demás es cooperar con el enemigo, consciente o inconscientemente, para prolongar la existencia de nuestra vida miserable, a que nos reduce la inicua explotación patronal y la opresión del Estado.

* * *

Conocida es en el mundo la posición de la CNT, pero, para poner de relieve lo pernicioso que sería para el proletariado del mundo, especialmente para el español, el que consiguiera que el congreso de la AIT aprobara sus prácticas gubernistas, transcribimos algunos de los puntos del "programa de unidad de acción UGT - CNT" que, como se verá, es un desmentido, que contrasta en absoluto con lo acordado hace 65 años en el congreso de Córdoba, aprobando el de Saint - Imier y rechazando lo resuelto en el de La Haya, y, cómo ahora la CNT está practicando las teorías estatistas que en aquel congreso el proletariado español rechazara.

"PROGRAMA DE UNIDAD Y ACCION UGT -CNT"

DEFENSA NACIONAL. - "La UGT y la CNT reconocen los grandes progresos conseguidos en la forma¬ / p. 29 / ción del Ejército Popular en su combatividad y en el perfeccionamiento técnico de sus mandos y están decididas a fortalecer todos los resortes que faciliten la creación de un Ejército regular, eficiente, que sea garantía de triunfo en la guerra y en todas las contingencias bélicas exteriores que pudieran derivarse de ese triunfo. -

La idea que guía a la UGT y a la CNT a coincidir en estas reivindicaciones inmediatas es la de vencer al fascismo rápida y rotundamente, valorizar una positiva democracia en todos los lugares de organización y de acción de guerra, robustecer al Comisariado como medio de depuración y de engrandecimiento del Ejército Popular y COADYUVAR DE HECHO CON SU EXPERIENCIA Y SU FUERZA, EN LA OBRA DE LOS GOBIERNOS, DESCARGANDOLES DE UNA GRAN PARTE DE SU RESPONSABILIDAD.

INDUSTRIA DE GUERRA. - "4° El transporte que por sus características se precise para los fines de la guerra, será puesto a disposición del Gobierno, CENTRALIZADO Y MILITARIZADO, respetando a aquel que sea de ineludible necesidad para que no sufra extorsiones la producción y el comercio en la retaguardia".

COLECTIVIZACIONES. - "1° La UGT y la CNT estiman precisa la legalización jurídica de las Colectividades y por ello consideran necesaria una legislación sobre Colectividades que determine CUALES DE ESTAS DEBEN CONTINUAR EXISTIENDO, normas para su constitución y funcionamiento e intervención del Estado en las mismas. LAS COLECTIVIDADES QUE NO SE AJUSTEN A ESTA LEGISLACION DEBEN DESAPARECER. / p. 30 / 2° El Estado ayudará a las Colectividades que se ajusten a dicha legislación y cuya utilidad económica sea reconocida. 3° La legislación sobre Colectividades deberá ser estudiada y propuesta al Gobierno por el Consejo Nacional de Economía.

SALARIO, PRECIOS Y ABASTECIMIENTOS. - "2° Debe fomentarse la constitución de fuertes Cooperativas de consumo al por menor y el establecimiento de Cooperativas de producción, aplicando a estas últimas una legislación muy restrictiva y el establecimiento de grandes centrales de venta al por mayor de exportación BAJO EL CONTROL RIGUROSO DEL ESTADO y de acuerdo con las disposiciones del Consejo de Economía.

3° La UGT y la CNT estiman que debe establecerse el salario mínimo, en relación con el coste de la vida, y teniendo en cuenta, de una parte, las categorías profesionales, y de otra, el rendimiento de cada uno. En este sentido defenderán en las industrias el principio de "a más y mejor producción, mayor retribución", sin distinción de sexo, ni de edad, en tanto duran las circunstancias provocadas por necesidades de reconstrucción nacional".

CONTROL OBRERO. - "10. El Gobierno debe promulgar una ley de control obrero donde se fijen las atribuciones de los obreros en orden al control de la producción y a la vigilancia de su rendimiento; intervención en la administración y beneficio; condiciones de trabajo de los obreros y defensa de la legislación social".

AGRICULTURA. - "La UGT y la CNT se pronuncian por la NACIONALIZACION DE LA TIERRA que de¬ / p. 31 / berá entregarse en usufructo preferentemente a las Colectividades y Cooperativas agrícolas y de éstas, especialmente, a las constituidas por la UGT y la CNT, res petándose la voluntad de los campesinos que prefieran el cultivo individual y realizándose por el Estado una política de apoyo a las Colectividades existentes, con preferencia a la UGT y CNT y a las que constituyan voluntariamente, DE ACUERDO CON LA LEY, los trabajadores del campo.

Al cultivador directo le será respetada la pequeña propiedad de la tierra que se demuestre como LEGALMENTE ADQUIRIDA Y SIEMPRE QUE LAS DISPOSICIONES LEGA¬LES SEAN ACATADAS".

ACCION SOCIAL. - "Emprender por parte del Gobierno el estudio de fórmulas de compensación familiar por medio de leyes.

Las dos Organizaciones se comprometen a que al final de la contienda contra el fascismo se garantice el derecho del pueblo español y especialmente el de la clase trabaja dora PARA QUE SE DE AQUELLA FORMA DE GOBIERNO que responda al sacrificio que ahora se realiza y mantenga una verdadera democracia en nuestro país".

Lo transcripto demuestra palmariamente, lo engolfada que está la CNT en el principio estatista. Demuestra, cómo al revés del Congreso de Saint - lmier aprobado por el proletariado español en el Congreso de Córdoba hace 65 años, que libró al proletariado internacional de caer envuelto entre las mallas de la política y del Estado, señalando así a los trabajadores del mundo la senda revolucionaria que lo conduciría a su total emancipación. La CNT / p. 32 / niega prácticamente el tesoro intelectual y el esfuerzo de las más valiosas figuras del anarquismo, representado en la brillante historia del anarquismo en el movimiento obrero, que lo colocó a una altura elevadísima en las posiciones revolucionarias, adquiridas en cruentas luchas y preciosas enseñanzas.

Demuestra también, lo transcripto, cómo al proletariado español le queda vedada toda independencia de acción, de libre organización y de propaganda, de experimentación revolucionaria y aspiración del futuro libre del Estado opresor. Y cómo toda su actividad, como productor y como propagandista, debe estar controlada y autorizada por el Estado. Con estas prácticas la CNT maniata a los trabajadores, sometiéndolos al yugo del salario, continuando siendo víctimas por la explotación del capitalismo, privado o de Estado, y los imposibilita de toda libertad de acción para la defensa de sus intereses y de su libertad.

El reinado de la injusticia se perpetúa así, al quedar en pie la existencia del privilegio para los zánganos de la colmena humana y la existencia llena de privaciones y sufrimientos para los trabajadores, que son los verdaderos forjadores de la riqueza social y del progreso".

El Consejo Federal.

* * *

De lo que se desprende que la militancia anarquista española, debido a esa falta de cohesión en la actividad, del confuso enfocamiento de los problemas sociales y de la poca firmeza de convicciones antiestatales y antipolíticas ha permitido que prosperaran en su seno modalidades y / p. 33 / concepciones marxistas en abierta contradicción con los términos que empleaban en su propaganda.

No vamos a traer a colación a los Pestaña y Peiró en sus andanzas confusionistas hasta la formación del partido político "sindicalista", del cual el primero fue diputado en las Cámaras del "Frente Popular". Muchos otros, entre la "élite" cenetista actuaban y pensaban con criterio autoritario. Nada más oportuno para explicarse ahora las desviaciones constatadas durante la guerra civil y refrendadas por los dirigentes de la CNT y de la FAI, es la inserción de un artículo publicado en Tierra y Libertad, de mayo de 1936, titulado "Las Pendientes Resbaladizas", en el que se señala la corriente autoritaria y que dice así:

"Todas las pendientes son resbaladizas, y un traspié cualquiera que nos haga caer, puede llevarnos de tumbo en tumbo hacia el abismo. Si en terreno llano y trillado se puede avanzar despreocupadamente, sin reparar en los ínfimos obstáculos, sin posar la atención en las dificultades eventuales, cuando hemos de escalar montañas, con altos picachos y cimas peligrosas, todos los sentidos deben estar alertas para no dar traspiés funestos, para no extraviarnos irreparablemente.

El camino de la revolución no es llano; está sembrado de peligros, de dificultades, de enemigos bien pertrechados. Hay que avanzar con serenidad, sorteando obstáculos don de no estemos en situación de destruirlos, venciendo dificultades y orillando no pocos abismos de muerte. No obstante, nuestra mano amiga está siempre abierta para los que, conscientes de todo ello, ponen en el juego cuanto tienen y cuanto valen, a fin de que la humanidad dé un paso hacia / p. 34 / adelante. La revolución implica sacrificios, lucha enérgica, pero también visión serena y clara de lo que se quiere y de los medios que han de emplearse para la consecución de un fin.

En varios decenios de existencia como idea y como movimiento, el anarquismo ha fijado su trayectoria, sus ideas, sus métodos. Cuando casi todos nosotros hemos nacido, ya existía el anarquismo más o menos delineado en sus aspiraciones y en sus tácticas. Esto no quiere decir que sea un todo acabado, perfecto, que no admite más enriquecimiento, más conclusiones de la experiencia, y que hemos de acatar devotamente lo que han dicho nuestros precursores. Hemos demostrado ser iconoclastas, estar siempre dispuestos a acoger toda idea, toda iniciativa y a valorarlas libremente, para extraer de ellas el máximo provecho para nuestra gran causa. No somos doctrinarios secos, petrificados, enemigos de toda innovación, de toda audacia de pensamiento, de toda iniciativa de acción que turben lo estancado y enmohecido. Y por eso somos tolerantes; por eso nos opondremos siempre a todo cercenamiento de la libertad de pensar en el propio campo y en todas partes.

Sin embargo no podemos dejar de ser quieres somos; no podemos negarnos en nuestra significación social, precisamente en el momento en que han fracasado todos los valores sociales y políticos y queda nuestra solución libertaria como única esperanza humana de redención.

Se ha repetido más de una vez en actos públicos confederales, por algunos compañeros nuestros, una tesis, que los anarquistas no discutimos ya, como no discutimos sobre otros tantos asuntos definitivamente superados. Se ha / p. 35 / bla de la conquista del Poder, de la toma del Poder, de la creación de ejércitos revolucionarios, etc., lo que es tanto como confesar que el anarquismo no tiene razón de ser y hay que volver a los métodos de autoridad cuya crítica sistemática y razonada nos ha marcado la posición en que estamos.

No es la primera vez que se han dado esas tentativas de rejuvenecimiento de los métodos autoritarios en la revolución. El apasionamiento de los rebeldes cree que los anarquistas vamos demasiado despacio, que la solución es más breve por el camino del golpe de Estado, el camino de la conquista del Poder. Y se habla ya de pedir al actual Gobierno que entregue el Poder a las organizaciones obreras. ¡Todo esto no es ya un traspié, es un tumbo completo en una pendiente resbaladiza! Que lo digan quienes siempre han sostenido, desde el campo opuesto, la posibilidad de hacer la revolución por decreto, bien; pero que se digan en nombre del anarquismo, por compañeros anarquistas, eso no es posible silenciarlo más.

Cordialmente, con toda la cordialidad de que somos capaces, invitamos a esos camaradas a reflexionar, a detenerse un momento para contemplar el abismo en que caen desde la pendiente en que se encuentran y a volver al buen camino de la libertad, que no es sólo una aspiración ideal, sino un instrumento táctico, un método de lucha, una interpretación de la acción.

Esa prédica de la toma del Poder, cualquiera que sea la intención de sus portavoces, no puede beneficiar más que a los partidos que cifran en eso todo su revoluciona rismo. Nosotros no queremos la toma del Poder, queremos / p. 36 / destruirlo, y no sólo destruirlo, sino impedir que se reconstruya, y no somos escrupulosos en cuanto a los medios para lograr ese fin!; sólo que un camino se nos ha evidenciado como impracticable para la destrucción del Poder : su conquista. Fuera de ese medio, nos parecen buenos todos los caminos y todas las armas.

Creemos que una breve temporada de reflexión, al margen de la fiebre de la propaganda, hará comprender a esos camaradas, a quienes no queremos perder, de cuyo concurso no queremos privarnos, que han salido del cauce libertario, del buen camino aceptado por los anarquistas, al que deben volver, evitando confusionismos peligrosos. Por hoy nada más".

* * *

La inserción de este artículo no significa que aceptemos todos sus términos. Lo hacemos al solo efecto de que se constate la poderosa corriente marxista -que en el mismo se denuncia- que estaba minando y destruyendo la estructura, las prácticas y los conceptos ideológicos que hasta entonces habían sido la esencia predominante de la CNT

La teoría autoritaria que señalaba y combatía, tan débilmente, el editorialista de "Tierra y Libertad" era ya un cáncer en la península ibérica y una epidemia virulenta que también se ha hecho sentir en nuestro medio, contra la cual, más de una vez, hemos roto una lanza, aconsejando a los trabajadores se inmunizaran contra esos bacilos pestíferos.

No hemos sido los únicos. Al efecto, muy oportuno nos parece recordar los conceptos de crítica expuestos, en junio de 1936, por el viejo maestro Max Nettlau -perdón, ico¬ / p. 37 / noclastas de las barbas venerables-, lógicamente alarmado por la rápida propagación del virus confusionista, que se presentaba en varios países con diversas denominaciones.

Helos aquí

"El anarquismo está sujeto desde hace cuarenta años, a las infiltraciones, llámense sindicalismo puro, nacionalismo, dictadura, período transitorio, plataformismo, etc., y a ese orden pertenece la boga que ha alcanzado ahora, y no ciertamente por vez primera, el antiabstencionismo electoral. La misma distinción entre "cuestión de principios" y "simple cuestión táctica’, que implica que por razones de "táctica’, se estaría dispuesto a pisotear los principios, no tiene el menor parentesco con la mentalidad anarquista. El criterio anarquista conoce tan sólo "una" fórmula y no "dos": o se profesan las ideas, o se las abandona "venciendo todos los escrúpulos". Esas infiltraciones destruyen indefectiblemente en sus víctimas lo que en ellas podía haber de sentimiento libertario y las transforman pronto o tarde, pero en general muy rápidamente, en nacionalistas, fascistas, bolcheviques, políticos, obreristas.

Esos detritus inevitables, son una especie de autoeliminación de elementos débiles e incongruentes, que creyeron ser anarquistas sin haber llegado jamás a serlo. Y deI mismo modo que un gran río no puede ser contaminado por las sustancias deletéreas vertidas en él, la corriente longeva y mundial del anarquismo se purifica Automáticamente y sigue su marcha.

Aparece cada día más claro que la lucha definitiva / p. 38 / no será ni económica, ni política, entre clases y partidos, sino intelectual y ética, y tendrá lugar, bajo múltiples formas, entre los progresivos de cualidades éticas y de capacidad intelectual, y los rezagados de escaso desarrollo. Es preciso decirlo francamente: tiene que salir de esa lucha la Anarquía completa, integral, sana y robusta, y no ese triste aborto que engendrarían los "infiltradores" incansables si se les hiciera caso. - MAX NETTLAU. (Tomado de Solidaridad). / p. 38 /

AMBIENTE INSURRECCIONAL

No hemos de necesitar de muchos argumentos para demostrar que el ambiente que respiraba el pueblo español al acercarse el día 19 de julio de 1936, era de franca insurrección. Un pueblo que ha soportado tantos años el régimen monárquico de los Borbones, siendo Alfonso XIII el último indicio de ese secular predominio; que ha tenido que sufrir la influencia nefasta de las legiones de monjas y frailes, con su prédica obscurantista y supersticiosa; que ha sido juguete de los caciques lugareños y caudillos políticos, con sus promesas y engaños y que ha desangrado duramente en las desoladas regiones de Marruecos, llevado por las ambiciones y las intrigas de los militarotes palaciegos tenía, lógicamente, que despertar a la realidad e irse capacitando para la conquista de su bienestar.

La misma opresión de que fue objeto en el régimen monárquico como en el republicano le llevó instintivamente a rebelarse contra quienes lo avasallaban. Muchas veces dio pruebas de que en su seno se gestaba una esperanza y una promisora alborada.

El pueblo español tiene una gloriosa historia de épicas jornadas revolucionarias. Muy pocas son las ciudades, / p. 41 / pueblos o aldeas cuyas calles no estén regadas con sangre obrera y anarquista. A la vera de los caminos de España, como gallardetes de rebelión y de venganza, se alineaban. cruces de madera o simples señales indicando que allí había caído un luchador anarquista, inmolado bajo el rigor despiadado de la "ley de fugas".

En julio de 1909, después de una enérgica campaña de protesta contra la guerra de Marruecos, estalla en Barcelona una gran huelga general, en la que también toma activa participación el pueblo barcelonés, quien, lanzándose a la calle llega hasta incendiar iglesias y conventos. A este episodio se le denominó la "Semana Trágica" por el enorme sacrificio de vidas que causaron entre las filas obreras las violentas medidas represivas adoptadas por el despótico gobierno del clerical Antonio Maura.

Poco tiempo después, fue fusilado en los fosos del tétrico castillo de Montjuich, por orden del mismo Maura, el fundador de la Escuela Moderna, Francisco Ferrer Guardia, por cuyo denigrante hecho no sólo el pueblo de España, sino los pueblos de todo el Universo salieron a la calle en son de protesta contra el gobierno español por considerar ese crimen como una truhanesca maquinación de la clerigalla ibérica.

En las regiones y ciudades del Norte: Asturias, Vizcaya, Bilbao, Santander, Oviedo, etc., repercutió la campaña contra la guerra y cuando se quiso llevar al matadero del Riff a los jóvenes soldados españoles, las madres, hermanas y novias de los mismos se rebelaron contra la casta militar, llevando su protesta hasta los muelles de embarque, impidiendo momentáneamente que aquéllos partieran. / p. 42 /

Por el año 1911, se produce un hecho sangriento en un pueblo alejado de Valencia y de inmediato la Guardia Civil inicia la represión contra sus habitantes, llegándose luego al célebre proceso denominado de Cullera, en el que el fiscal pide ¡tres cadenas perpetuas! para un mismo obrero y una cadena perpetua para cada uno de otros 17 trabajadores. Este proceso fue de mucha resonancia, pues en Buenos Aires y Montevideo se hizo una campaña de protesta contra esa enormidad jurídica.

Estos hechos y los que se sucedieron durante el reinado de Alfonso XIII, dio motivo a grandes masacres de obreros y a una tenaz y cruel persecución a los anarquistas y obreros revolucionarios.

Durante la dictadura de Primo de Rivera, que duró siete años, se persiguió con encarnizamiento a los hombres de la CNT, aplicándoseles a muchos de ellos la triste mente célebre ley de fugas; se fusilaba a los trabajadores con el argumento de que habían pretendido escaparse. El sanguinario general Martínez Anido, organizador de los sindicatos libres, sembró la muerte por las calles de Barcelona.

Llega el 14 de abril de 1931. El pueblo español, harto de soportar tanto despotismo y explotación, dirige su mirada a los políticos que blasonaban de republicanismo y esperanzado en un cambio radical coopera para que éstos triunfen en las elecciones municipales de esa fecha. El rey Alfonso, responsable de tantos crímenes y persecuciones, se asusta y huye, dejando el gobierno en manos de los republicanos. / p. 43 /

No cambian por esto los métodos de opresión. La república sigue encarcelando, persiguiendo y fusilando re¬beldes. Durante el gobierno de Azaña, presidiendo el gabinete que integraban Largo Caballero, Quiroga, Maura (hijo), Prieto y otros -personajes, algunos, que juegan un papel predominante durante la guerra civil- los crímenes siguen cometiéndose, ahora en nombre de la república, llegando a sumar los muertos y los presos varios miles y entre ellos muchos militantes de la CNT y de la FAI

En el período del gabinete que presidió Casares Quiroga se producen hechos sangrientos y la reacción estatal sigue enconadamente, hasta culminar en el ignominioso hecho de la tragedia de Casas Viejas, que tuvo una repercusión mundial, donde con la orden de: "ni heridos ni prisioneros" se masacró a muchos campesinos por el delito de ansiar más pan y libertad. Sube al poder el trágico Lerroux y para no desmerecer a sus antecesores, continúa reprimiendo ferozmente todo amago de protesta y rebeldía, llenando las cárceles con militantes anarquistas.

Llegamos a la revolución de Asturias, encabezada por los mineros asturianos, en la que toman parte activa los afiliados a la CNT y la FAI La sangrienta represión ejecutada por el general Ochoa es de triste recordación. / p. 44 /

EL "FRENTE POPULAR"

Era innegable que el pueblo español seguía pagando muy caro el anhelo de ser libre y gozar de libertad. La tragedia destrozaba sus corazones y las voces que salían desde las cárceles traían un hálito de estupor y sufrimiento. Más de un millar de muertos y muchos miles de presos era el balance que ostentaba el gobierno de Lerroux.

Los ambiciosos políticos llamados de izquierda, explotando esta triste situación, tomaron como bandera proselitista en la campaña electoral de renovación de las cámaras, la libertad de los presos y se amalgamaronbajo la consigna bolchevique de "frente popular".

El anzuelo esgrimido era de arrastre; los presos clamaban libertad y los trabajadores sentimentales, sinceros e ingenuos siempre, contribuyeronal triunfo izquierdista. La CNT, que era antipolítica en su estructura gremial, y había hecho hermosas campañas de abstencionismo electoral, en esta oportunidad cambió sospechosamente de actitud.

Santillán, que aun no "había, dejado a un lado ciertos escrúpulos" -sin ironía-, explica este hecho en lossi¬guientes sabrosos párrafos / p. 45 /

"Frente a las elecciones del 16 de febrero de 1936 nos hemos encontrado en España ante uno de los momentos más graves de nuestra existencia como movimiento. Teníamos la llave del porvenir en la mano. Pero la propaganda antielectoral se había convertido en una rutina difícilmente superable. Se barajaban caprichosamente principios y tácticas. Y había quedado en el recuerdo de todos la campaña antielectoral de noviembre de 1933, la más intensa que se ha visto. Se pedía con insistencia una repetición, casi un calco. Y, sin embargo, la situación estaba clara. Si determinábamos una abstención electoral, como habíamos hecho siempre, el triunfo de las derechas habría sido inevitable. El triunfo de las derechas era el fascismo con sanción legal y popular.

Eran muchos los militantes que no querían entender esto y clamaban- a todos los vientos contra nuestra actitud. Hubo semanas de nerviosismo. Si la responsabilidad no hubiera sido tan grande, habríamos dejado el campo libre a los demagogos que se erigían de repente en cancerberos de los principios y pretendían darnos lecciones de Revolución y de Anarquía. Resistimos. Bajo ningún pretexto podíamos dar el poder con nuestra abstención, a las derechas, a las fuerzas de Gil Robles. Pero tampoco era posible, porque la incomprensión era excesiva aún, sostener abiertamente la participación electoral. Se hubiera interpretado como una dejación de principios. Felizmente vino en nuestra ayuda el buen instinto de las grandes masas. Se esgrimió la liberación de nuestros presos y, desde nuestra prensa, ahí están las elecciones, se hizo una propagan¬ / p. 46 / da razonada que evitó la abstención de 1933 y dio, por consiguiente, el triunfo de las izquierdas republicanas". Sobre este particular no caben comentarios, puesto que Santillán ha hablado con toda claridad. No lo entiende el que no quiere. * * *

Muy pronto llegó la decepción. Si bien recuperaban la libertad unos, eran encarcelados otros, porque el problema social seguía agudizándose a medida que los trabajadores se lanzaban a la conquista de mejoras económicas, que el capitalismo hispano se negaba a conceder.

La consigna del gobierno de "Frente Popular" era "Primero afianzar la república; después vendrían las concesiones". A tal punto que declaraba a la huelga como un delito de lesa patria y las que planteaba la CNT pretendían resolverlas, los izquierdistas, por medio de tribunales de arbitraje. La vía crucis de los afiliados a la CNT y la F.A.I. continuaba. La reacción era enconada y sangrienta.

Mientras que se perseguía con saña feroz a los trabajadores revolucionarios, se permitía que los terratenientes, el clero y los militares disconformes, como es lógico, con el ambiente de protesta que se respiraba, trabajaran a la luz del día preparando el malón para subir al poder. Tan visibles eran las maniobras reaccionarias que la CNT las hizo públicas al lanzar su voz de alerta de fecha 14 de febrero de 1936, cuyos párrafos esenciales transcribimos:

"Día por día va tomando mayores proporciones la sospecha de que los elementos derechistas están dispuestos a provocar una militarada. Hasta incluso es del dominio pú¬ / p. 47 / blico, ya que hay periódicos de izquierda que no cesan de lanzar advertencias sobre las maniobras secretas al principio, y descaradas en la actualidad, que los militares reaccionarios despliegan en cuarteles y en los ámbitos civiles y eclesiásticos de la contrarrevolución.

Marruecos parece ser el foco mayor y epicentro de la conjura. La acción insurreccional está supeditada al resultado de las elecciones. El plan teórico y preventivo lo pondrán en práctica si el triunfo electoral lo consiguen las izquierdas.

Nosotros, que no defendemos la república, pero que combatimos sin- tregua al fascismo pondremos a contribución todas las fuerzas de que disponemos para derrotar a los verdugos históricos del proletariado español.

Además, no dudamos en aconsejar, allá donde se manifiesten los legionarios de la tiranía, se llegue sin vacilar a una inteligencia con los sectores antifascistas procurando enérgicamente que la prestación defensiva -de las masas derive por derroteros de verdadera revolución social, bajo los auspicios del comunismo libertario.

Estad todos alerta. Si los conjurados rompen el fuego hay que llevar el gesto de oposición a las máximas consecuencias sin tolerar que la burguesía liberal y sus aliados marxistas quieran detener el curso de los hechos en el supuesto de que la revolución fascista sea derrotada a las primeras intentonas. Sí por el contrario la lucha es dura, la recomendación resulta vana, porque nadie se detendrá hasta que una u otra potencia sea eliminada y en trance de vencer el pueblo las ilusiones democráticas dejarán de ser tales; y si al revés, la pesadilla dictatorial nos aniqui¬ / p. 48 / lará. Abriendo alguien las hostilidades, en serio, la democracia sucumbirá entre dos fuegos, por inactual y descolocada en el terreno de la lucha: o fascismo o revolución social. Vencer a aquél es obligación de todo el proletariado y de los amantes de la libertad, con las armas en la mano; que la revolución sea social y libertaria debe ser la más profunda preocupación de los confederados. De nuestra inteligencia, unidad de pensamiento y de acción, depende que seamos los inspiradores más autorizados de las masas y que éstas pongan en práctica modos de sociabilidad que conjuguen con el espíritu de las ideas libertarias y sean ellas el valladar inexpugnable contra el instinto autoritario de blancos y rojos.

Una vez más: ¡ojo avizor, camaradas! Vale más prevenir con coraje, aún equivocándose, que lamentar por negligencia. - El Comité Nacional.

* * *

A los políticos del "Frente Popular- no les interesaban las actividades reaccionarias. Por cobardía no se atrevían, tampoco, a ordenar medidas violentas contra los militares conspiradores; éstos, cada vez más altaneros, echaron mano de elementos del hampa para provocar desórdenes, atentados y alevosos crímenes. El pueblo español vivía azorado y atemorizado.

Los trabajadores cenetistas seguían planteando bravos movimientos huelguísticos y los ministros izquierdistas empeñados en destruir la organización.

Fue dable observar, en los prolegómenos del cuartelazo, espectáculos como el que nos describió un periódico / p. 49 / confederal, presenciados en Madrid, a raíz de la huelga de la construcción, pues mientras los obreros encuadrados en la UGT daban la vuelta al trabajo, de acuerdo a órdenes impartidas por los ministros socialistas, los obreros de la CNT se cruzaban de brazos frente a las obras, como protesta contra la traición. / p. 50 /

E L 19 D E J U L I O El asesinato del político derechista Calvo Sotelo apresuró los acontecimientos. Los conspiradores dieron la orden de sublevarse y ya en el amanecer del 19 de julio de 1936 se peleaba en las calles de todas las ciudades de España. El ejército español, en su gran mayoría, se plegó a la revuelta.

Describir los desgarradores episodios, los sangrientos choques, los gestos heroicos del pueblo español y de los anarquistas que se produjeron en los albores de esta in fausta fecha, nos parece innecesario y nos faltan cualidades para darle el colorido realista que los inmortaliza. El espíritu de lucha, de sacrificio, de heroicidad se reflejaba de nuevo, recordando hechos de épocas pretéritas. Epopeyas sublimes que nos la han brindado plumas consagradas. Otra Numancia y otra Sagunto.

Una vez más, el pueblo sufriente y valeroso tomando la calle, formando barricadas, asaltando cuarteles, incendiando iglesias y conventos y oficinas públicas, sin más armas, en muchos casos, que su ideal de redención y en otros con armas anticuadas e inservibles. Pechos descu¬ / p. 51 / biertos enfrentando las ametralladoras. Hombres, mujeres y ancianos, jadeantes, llenos de entusiasmo y de odios santos desafiando la muerte sin preocupaciones ni cobardías.

Lo cierto es, que al decaer la luz del día, ya se tenían noticias de muchas ciudades de la Península. En unas, el pueblo había sido masacrado y vencido, contándose por centenares las víctimas. En otros, el pueblo había dominado a los militares sublevados.
- Los componentes de la CNT y la FAI, en todas partes, hicieron derroche de valor y de audacia y ofrendaron sus preciosas vidas.

Demos la palabra a dirigentes de las mismas, que nos describen algunas escenas:

"Madrid parece un infierno. La bravura de sus hijos en aquellas horas dramáticas, merece ser escrita en letras de oro, Por la Gran Vía descienden unos soldados de caballería hacia el cuartel de la Montaña. Son hijos del pueblo que vienen de Vicálvaro, con algunas piezas de artillería. La gente no les deja avanzar. Se arrojan a ellos, estrechándoles en sus brazos. ¡Muchos lloran de alegría! ¡Automóviles, numerosos automóviles cruzan veloces, llevando racimos humanos colgados de los estribos!

Grandes columnas de humo se elevan sobre los edificios de Madríd hacia el cielo...

De todas las iglesias y conventos "se zumba" de lo lindo. No hay un momento de reposo. El pueblo parece movido por un único resorte. La fiebre nos abraza a todos. Puede decirse que todo Madrid se ha puesto en pie. A medida que va conociéndose lo grave de la situación, aumenta el ardor revolucionario en el pueblo. Este parece tener / p. 52 / un solo cerebro y una sola voluntad. Ningún poder, piensa uno, podrá dominar este ciclón. Los que lo han desatado tendrán que morder el polvo de la derrota.

...El cuartel de la Montaña ha caído. Los de la CNT a la cabeza, despreciando la muerte, con algunos guardias de asalto y jóvenes socialistas entran en tromba, arrasándolo todo.` Era el poder del pueblo que se disponía a hacer justicia. La única justicia creadora y fecunda.

En aquella hora solemne (doce de la mañana del día 20 de julio de 1936), moría a manos del pueblo en armas todo un régimen. Las balas que segaron la vida de los oficiales y jefes del ejército del cuartel de la Montaña, no mataron a unos hombres, mataron a toda una sociedad...

Un grupo de compañeros llega en tropel a la calle de Silva, residencia del Comité Nacional. Vienen cargados de fusiles y ametralladoras. Los hemos ganado con nuestros pechos, dicen locos de alegría, y son para la Organización. Pronto son montadas sobre coches y salen para otros lugares en busca de nuevos reductos facciosos.

Después del cuartel de la Montaña, fueron cayendo, uno a uno, el resto de los reductos fascistas de Madrid. El pueblo madrileño, con un heroísmo ejemplar, entraba al asalto de los cuarteles con el pecho descubierto, que hace posible los grandes hechos de la historia.

Dominada la sedición en Madrid, fueron enviados refuerzos a la Sierra del Guadarrama, lugar en que fueron paralizadas las tropas del sanguinario ex general Mola. Al día siguiente, 21 de julio, nuestras fuerzas tomaron Alcalá de Henares, rompiendo el cinturón de Madrid y ha¬ / p. 53 / ciendo huir a los fascistas en dirección de Guadalajara. - David Antona".

... Las cosas se iban organizando. Mientras la lucha continuaba y se liquidaba la militarada, el pueblo, en armas, dueño absoluto de Barcelona, la CNT y la FAI; -lucharon contra los facciosos todos los sectores, pero fue el empuje de nuestros hombres, fue el ejemplo inigualado de bravura de nuestros militantes, lo que galvanizó a las multitudes, es preciso decirlo esto bien alto- comenzaron a preparar el amanecer del nuevo día, ya que Barcelona, ya que Cataluña estaban en manos de la revolución triunfante. El Comíté de Milicias Antifascistas, constituido el día 20 y en el que se hallaban representados todos los sectores en lucha contra el fascismo, era, de hecho y de derecho, el verdadero gobierno de Cataluña. La Generalidad desaparecía ante la fuerza y la majestad del nuevo organismo revolucionario surgido de la voluntad popular.[...]

En las comarcas de Cataluña ocurría lo mismo. La intentona fascista reducida inmediatamente; los Ayuntamientos, en poder de los trabajadores; los Comités Locales de Milicias Antifascistas creados, la revolución era ya un hecho consumado, indetenible, grandioso y formidable. Y si en el resto de la península las cosas hubieran seguido el mismo curso, si en el resto de España la victoria popular hubiera sido tan definitiva y tan rotunda, ¡qué a prisa se habría ido, por el camino del socialismo!

En Barcelona, Cataluña, el 19 de julio se extinguía gloriosamente en medio del resplandor de los incendios, en / p. 54 / la embriaguez revolucionaria de una jornada de triunfo popular. Las bocinas de los autos que recorrían velozmente Barcelona cargados de obreros con el fusil en las manos, tocaban la sinfonía maravillosa: FAI - CNT!, que cinco días después habían de rimar, a coro las milicias desharrapadas y heroicas, borrachas de ilusión y de entusiasmo, que salían para Zaragoza con Durruti.

¡Las letras CNT y FAI escritas en todos los muros, sobre todos los edificios, en todas las puertas y portezuelas de casas, de coches, sobre todas las cosas! La bandera roja y negra ondeando al viento, triunfadora y fantástica, imagen de maravilla, que contemplábamos con el alma encantada, los ojos iluminados preguntándonos aún si estábamos dormidos o despiertos! No, no dormíamos. Estábamos bien despiertos. A recordarnos la realidad victoriosa y dura, la gran realidad fecunda y trágica, venían las viudas y los huérfanos. ¡Cuánta sangre generosa derramada. Cuántos hombres caídos en los combates, en el fragor de la lucha, confundidos en el santo anonimato! - Federica Montseny".

* * *

Como se puede apreciar, y lo reconocemos honestamente, en todos los encuentros donde intervinieron los militantes anarquistas rubricaron con su digno y valeroso comportamiento su pasado de gladiadores de un ideal de amor, justicia y libertad y enfrentaron la muerte con su acostumbrada hidalguía y heroicidad.

Más aún; gracias a su audacia, forjada en infinidad de conflictos sociales, llevaron al pueblo, en las principales ciudades ibéricas, a la más amplia victoria. De los resul¬ / p. 55 / tados y del comportamiento de los anarquistas, han de informar los siguientes párrafos de una entrevista realizada con el presidente de la Generalidad, el político catalán Companys, descripta por Juan García Oliver, más tarde ministro de "Justicia".

Habla Companys:

"Ante todo he de deciros que la CNT y la FAI no han sido nunca tratadas como se merecían por su verdadera importancia. Siempre habéis sido perseguidos duramente; y yo, con mucho dolor, pero forzado por las realidades políticas, que antes estuve con vosotros, después me he visto obligado a enfrentarme y perseguiros. Hoy sois los dueños de la ciudad y de Cataluña, porque sólo vosotros habéis vencido a los militares fascistas y espero que no os sabrá mal que en este momento os recuerde que no os ha faltado la ayuda de los pocos o muchos hombres leales de mi partido y de los guardias y mozos...

Pero, la verdad es que perseguidos duramente hasta anteayer, hoy habéis vencido a los militares y fascistas. No puedo, pues, sabiendo cómo y quiénes sois, emplear lenguaje que no sea de gran sinceridad. Habéis vencido y todo está en vuestro poder, si no me necesitáis o no me queréis como presidente de Cataluña, decídmelo ahora que yo pasaré a ser un soldado más en la lucha contra el fascismo. Si, por el contrario, creéis que en este puesto que sólo muerto hubiese dejado ante el fascismo triunfante, puedo, con los hombres de mi partido, ni nombre y mi prestigio, ser útil en esta lucha, que si bien termina hoy en la ciudad, no sabemos cuándo y cómo terminará en el resto / p. 56 / de España, podéis contar conmigo y con mi lealtad de hombre y de político que está convencido de que hoy muere todo un pasado de bochorno, y que desea sinceramente que Cataluña marche a la cabeza de los países más adelantados en materia social".

García Oliver, comentando esta entrevista, se expresa así:

"En aquellos momentos, Companys hablaba con una evidente sinceridad. Hombre dúctil y más que dúctil y realista que vivía profundamente la tragedia de su pueblo salvado de la esclavitud secular por el esfuerzo anarquista, empleaba el lenguaje que exigían las circunstancias, y se situaba a la dificilísima altura de las mismas, en un gesto único de dignidad y comprensión, de las que tan faltos han estado los políticos españoles. Companys, sin cobrarle miedo a la revolución, pensando lógicamente que la propia revolución llegaría a comprender lo posible y lo imposible de las circunstancias, hacía un esfuerzo por situarse dignamente, como catalán que comprendía que había sonado la gran hora para su país, y como hombre de pensamiento liberal avanzadísimo, que no temía a las más audaces realizaciones de tipo social, siempre que éstas estuviesen fundamentadas en la realidad viva de las posibilidades".

Y Santillán, en su libro La Revolución y la Guerra en España, refiriéndose a lo mismo, dice:

"Liquidada la revuelta de Cataluña, el presidente de la Generalidad, Luis Companys, nos llamó a conferenciar para saber cuales eran nuestros propósitos y para felici¬ / p. 57 / tarnos por el triunfo. Llegamos a la Generalidad armados con las armas de la victoria, acompañados de un grupo numeroso que nos sirvió de escolta. Podíamos ser únicos, imponer nuestra dictadura absoluta, declarar caduca la Generalidad e instituir, en su lugar, el verdadero poder del pueblo; pero nosotros no creíamos en la dictadura cuando la ejercían contra nosotros ni la deseábamos cuando podíamos ejercerla nosotros en daño de los demás. La Generalidad quedaría en su puesto con el presidente Companys a la cabeza y las fuerzas populares se organizarían en milicias para continuar la lucha por la liberación de España, después de haber libertado a Cataluña de la garra militar".

* * *

Con las sangrientas escenas desarrolladas el 19 de julio de 1936, que se describen sintéticamente en lo transcripto más arriba, se iniciaba la espantosa tragedia que soportó durante más de treinta meses el pueblo español, con los desastrosos resultados que ahora son bien conocidos y se escribía el prólogo -refrendado por los militantes que ocupaban puestos de responsabilidad en la CNT y en la FAI, matizados de errores, componendas y claudicaciones- de uno de los más decepcionantes capítulos del historial emancipador de las multitudes obreras de España. / p. 58 /

Las primeras contradicciones ..................59

Los señores "ministros" ........................63

Alimentando cuervos... ........................75

Pendiente fatal ................................83

La burocracia "antifascista" ....................97

Primero la guerra... Después la revolución .....101

LAS PRIMERAS CONTRADICCIONES

Por las breves descripciones que copiamos anteriormente, se comprueba que la esperanza de hoy y de mañana la revolución social, fue una realidad impuesta por las circunstancias. La propaganda oral y escrita realizada; los sangrientos conflictos huelguísticos sostenidos contra el capitalismo ibérico; el encarcelamiento y las condenas y los fusilamientos sufridos por los militantes de la CNT y de la F. A. I, en decenas de años por toda España, había dado sus esperados frutos.

El pueblo en armas, había destruido un régimen de oprobio, tiranía y explotación y se decidía a levantar una nueva sociedad donde todos gozarían de libertad y bienestar.

Los militantes anarquistas, los primeros en los puestos de peligro, serían los primeros, también, para orientar al pueblo hacia su emancipación, cuidando que no ocurriera lo que aconteció con el pueblo ruso, después del 7 de noviembre de 1919 [sic por 1917], que los políticos se aprovecharan del enorme esfuerzo realizado y pérdida de vidas sufridas: para vivir hoy bajo el imperio de una sangrienta dictadura.

Estábamos seguros de que no podía ocurrir de otra ma¬ / p. 59 / nera. En esos momentos nos llegaba un comunicado, que había sido dirigido por la CNT a los confederados y al pueblo español en general, dando la voz de alerta sobre el particular, en estos términos:

"Compañeros: Acuciados por los hechos y entendiendo que cada hora que pasa precisa una calibración distinta, ya que distinta es en el fondo y en la forma la gran ofensiva contrarrevolucionaria, salimos hoy con este manifiesto, dispuestos como siempre a orientar y ayudar en aquello que esté a nuestro alcance, a las masas revolucionarias españolas.

Vivimos un momento peligroso para los intereses de la comunidad proletaria. En el horizonte se observa, con trazos cada vez más acusados, el desarrollo pujante de los manejos sangrientos de la burguesía española.

Los que como nosotros no intervienen en la dirección política del país, aunque con nuestra actitud hayamos hecho, en más de una ocasión, variar el rumbo de la esfera gubernamental, hemos de precisar hoy, como en tantas ocasiones similares a ésta lo hemos hecho, cuál es nuestra posición vis a vis del gobierno de la nación.

Conocida es nuestra adversión a participar, repetimos, en los destinos políticos de los pueblos. La política es el muladar infeccioso que contamina con sus miasmas hasta los cuerpos más enteros. Por esto hemos considerado siempre y cada hora que pasa viene a vigorizar nuestros asertos, que las rutas revolucionarias no pueden estrecharse con las angostas y estrechas veredas dé la ruin política al uso. Estas están llenas de recovecos, de encrucijadas traidoras que hacen perder la fisonomía propia a los individuos y / p. 60 / a las colectividades. Por ello, la Confederación Nacional del Trabajo, siguiendo las orientaciones de la Primera Internacional, dice nuevamente a las masas insurrectas: no confiéis en la acción de nadie; los caudillos, en las horas supremas de la historia, aconsejaron siempre templanza y disciplina. He aquí por que hoy, nosotros, deseamos que para empujar la revolución hacia su objetivo final se desoigan los llamamientos de los que a espaldas de la realidad, cruda y tajante, prefieren una democracia, cubierta con el sudario del hambre y las persecuciones, a una revolución honda y transformadora. Al fascismo, que es crimen de las castas poderosas elevado a sistema, sólo podréis abolirlo destruyendo en sus fundamentos la sociedad capitalista".

* * *

¡Qué contraste entre las actitudes adoptadas y los hermosos conceptos expuestos! ¡Hojarasca que llevó la brisa de la realidad!

Quienes tenían el destino de una enorme población y de un inmenso territorio, corno el que representa Barcelona y Aragón, a las pocas horas de saberse triunfantes cometían los primeros traspiés y hacían público sus primeras claudicaciones. Formaban parte de un Comité de Milicias, en vergonzoso consorcio con los políticos y la CNT y la FAI se decidían "por la colaboración y la democracia, renunciando al totalitarismo revolucionario que había de conducir al estrangulamiento de la república por la dictadura confederal y anarquista", según las palabras de García Oliver; tomaban la "primera nota de responsabilidad colectiva", diciendo que "sin dejarse impresionar por el ambiente, ni emborracharse por la victoria rápida, terminante, / p. 61 / rotunda que habían logrado" ordenaban "A conquistar las poblaciones que tiene el fascismo". "No hay comunismo libertario". "Primero a combatir al enemigo allá donde se encuentre", según Mariano Vázquez.

Se habían olvidado, a pocos días de firmarlo con sus manos y de publicarlo, de aquellas lapidarias frases del comunicado de la CNT: "No confiéis en la acción de nadie; los caudillos, en las horas supremas de la historia, aconsejaron siempre templanza y disciplina...".

El pueblo español, que ha sido la eterna víctima de los curas, caciques de aldea y caudillos políticos, lo era también de los "caudillos" confederales.

Los conceptos vertidos por la CNT y la FAI en sus órganos de publicidad, numerosos en Barcelona, Madrid, Valencia, etc., para justificar esas primeras claudicaciones, no merecen comentarios, aun cuando son de algún efecto sentimental. Se frenaban las ingénitas ansias de redención, la revolución social, para que los políticos marxistas del interior y las "democracias" burguesas y "proletarias": Francia, Inglaterra y Rusia, ayudaran al pueblo español en su lucha contra el fascismo!!

De ahí en adelante, todo fue desconcertante y lamentable. Para remachar el clavo de las incongruencias, de la claudicación de sus propias ideas, iniciaron una briosa campaña por el "mando único", "control y disciplina", "todas las armas al frente", "ganar la guerra".

Se había dejado de ser anarquista para convertirse en "antifascista" a secas y se buscaba, se pedía, ansiosamente, la "unidad" con todos los políticos y puestos de "responsabilidad" en el gobierno central español. / p. 62 /

LOS SEÑORES "MINISTROS"

Resulta un poco difícil encadenar minuciosamente las actitudes adoptadas y las resoluciones tomadas por la "mayoría" de los representantes de la CNT y la FAI una vez iniciada la revuelta. Pero es digno de destacarse -por los efectos posteriores, negativos de nuestra idealidad- que los acuerdos tomados en aquella "célebre" sesión donde las instituciones mencionadas, demostrando "la madurez revolucionaria" y después de las declaraciones del "compañero" Companys : "Habéis vencido a los militares y fascistas y todo está en vuestro poder; si no me necesitáis o no me queréis como presidente de Cataluña, decídmelo ahora, que yo pasaré a ser un soldado más", fueron de una inmensa "significación histórica" y también de una consecuencia derrotista y suicida.

El hecho de decidirse "por la colaboración, por la democracia, y contra toda solución dictatorial revolucionaria", trajo como resultado inmediato el de dejar las cosas como estaban antes de la sublevación militar. El Estado burgués había sufrido un entorpecimiento, del que muy pronto se repondría con la cooperación de los cenetistas y faístas en / p. 63 / "mayoría". "Fiaban en la palabra de un "demócrata" catalán y mantenían y sostenían a Companys en la presidencia de la Generalidad". Y como eran "la fuerza mayoritaria sobre la que tenía que descansar el ensayo de constituir una verdadera democracia y no quisimos imitar a los peces gordos y presuntuosos, a quienes no dejan dormir tranquilos el afán de devorar a los peces pequeños" -frases éstas que transcribimos, en su mayoría, de García Oliver-, habían aceptado formar parte de un Comité de Milicias en conjunto con los representantes de partidos políticos.

* * *

Lo que decimos anteriormente, sobre las consignas militaristas lanzadas por ’los órganos y propagandistas de aquellas entidades tenían su justificación. Muchos "prestigiosos" hombres de la CNT y de la FAI eran mili tares de jerarquía y jefes de oficinas -más tarde- relacionadas con las actividades bélicas.

Pero, ¿por qué tanto empeño en que se aceptaran esas consignas que llevaban consigo el sello autoritario y dictatorial?

Se explicaba, en esa fecha, que muchos "niños bien" se valieran de triquiñuelas para rehuír el tomar las armas. Que por falta de conocimientos militares se sacrificaran más vidas de las necesarias y que los esfuerzos no se utilizaran en su debida oportunidad y lugar y. . . muchos conjeturas más nos hemos formado. Pero, es innegable, por los hechos producidos al correr del tiempo, que las consignas aquellas tenían algún otro propósito.

La constancia de la CNT y de la FAI, en la resolución "trascendental" de aplazar la revolución social, de / p. 64 / que era la "mayoría", significaba que una minoría había estado en desacuerdo con esa primera desviación. ¿Y qué era de esa minoría? ¿Aceptaban silenciosamente ese grave desacierto? ¿Obedecían las órdenes de los "jefes" de milicias?

Los acontecimientos producidos luego dicen que no y no sería nada difícil que los "antifascistas" se sintieran lesionados en sus ínfulas jerárquicas y en sus pujos marxistas y por ende autoritarios y procuraran encerrar en los rígidos puños de la disciplina a los que no podían aceptar nunca, como anarquistas, una claudicación tan rotunda a los postulados redentores.

Pero no ha de parar aquí la caída estrepitosa de los teóricos cenetistas y faístas.

Cuando las huestes de Franco llegaban a las puertas de Madrid y el gobierno del "Frente Popular" huía hacia Valencia, fueron llamados a defender la Capital, -con el preconcebido propósito de debilitar más aún el frente de Aragón, a fin de poder realizar, con ventajas, las maniobras reaccionarias que posteriormente efectuaron las fracciones autoritarias- los hombres de la CNT y la FAI y a ese llamado, acudió Durruti con una columna de milicianos que se cubrieron de gloria en las trincheras de la Ciudad Universitaria. De inmediato, también, se le dio entrada -después de quejumbrosas rogativas- en ese gobierno, que había huido cobardemente, a personajes representativos de dichas instituciones. Pasaron así, a ser "ministros", junto con los políticos que, antes de la sublevación, habían ordenado perseguir, sin cuartel, a los militantes anarquistas. / p. 65 /

Pero... era una "necesidad imperiosa". "Fuimos al gobierno -dice Santillán- porque teníamos una preocupación dominante : poner todos los recursos, todas las energías, todas las posibilidades del país al servicio de la guerra, a la que considerábamos sagrada, por ser una guerra del pueblo contra aquellos que se habían sublevado para reducirlo a una esclavitud peor que la ya sufrida".

* * *

Sin embargo, no obstante toda la dialéctica derrochada por los procuradores de las nuevas modalidades, no será posible hilvanar una explicación convincente, honesta y sincera que justifique la parsimonia, docilidad e indiferencia demostrada por los "responsables" de la CNT y la F. A. l. en todos los vergonzosos y repudiables episodios que se produjeron posteriormente.. Ni se explicará, tampoco, la tácita colaboración prestada a todos los gobiernos que se sucedieron en España en el período de la guerra civil, pues se amoldaron a todos los cambios políticos producidos y por ende, fueron caballeristas, prietistas, negrinistas, miajistas y al último casadistas; en una palabra, oficialistas.

Claro está, que no se precisa ser muy lince para deducir -sin entrar a prejuzgar intenciones- que, además de las satisfacciones que habrán experimentado de cortarse entre la pléyade de preeminentes hombres de Estado, máxime en un período tan cruel que la historia ha de señalar, la calidad de colaboradores de cualquier gobierno les proporcionaría algunas ventajas y prerrogativas sobre los que luchaban en los campos de batalla; ventajas y prerrogativas que, -talvez no entraran en sus cálculos "alian- / p. 66 / cistas"- fueron bien aprovechadas en su retirada desde Barcelona hacia Francia, escapando en aviones u otros fáciles medios de locomoción y desde el frente central: Madrid, Valencia y Andalucía en aviones y en buques mercantes y también en barcos de guerra ingleses mientras los milicianos quedaban a merced de los mercenarios de Franco. Hasta en el exilio obtuvieron ventajas con su alto rango de "ministeriales", pues mientras éstos pudieron distribuirse por las ciudades más importantes de Europa, los soldados "antifascistas" fueron a continuar su tragedia en los insalubres campos de concentración organizados en Francia.

* * *

Vamos a tomar de nuevo la huella. Sería una irreverencia imperdonable no mencionar los nombres de los señores "ministros" y algunas de sus deslumbrantes iniciativas, tendientes a encarrilar la carroza estatal que en esos momentos había sufrido una grave "panne".

No nos interesa el desempeño de Federica Montseny en el Ministerio de Sanidad, aunque tenga algunos aspectos humanistas; ésta tuvo como premio muchas satisfacciones personales, ya que no es poco reconocimiento por su benemérita labor ministerial que en la Casa de Maternidad de Vélez Rubio se haya bautizado una sala con su nombre.

* * *

Teníamos el propósito de no mencionar al ministro de Comercio, Juan López, para no menoscabar su "sabiduría" en Política y Sociología, pero, muy oportunamente, viene a nuestras manos un artículo suyo publicado en Cultura / p. 67 / Proletaria, en el que "monologando para la "familia", se pinta de cuerpo entero y hace unas declaraciones que no admiten desperdicio.

Después de hablarnos del "estrecho horizonte de la familia "ideológica"; "de la demagogia que andaba suelta por las calles"; de que su entrada al gobierno "era la conquista de una trinchera revolucionaria"; de que ellos no iban "a implantar el Comunismo Libertario, ni a realizar el programa integral del Socialismo, sino a sostener el continente de la república" entra de lleno a relatar la revuelta de mayo de 1937, en Barcelona, -desautorizada por los ministros cenetistas-, contra cuyo hecho se muestra indignadísimo porque le obligó a dejar tan preponderante cargo gubernamental, desde el que pensaba "asegurar las conquistas de la clase trabajadora" y porque "en unas horas se derrumbaba el esfuerzo de muchos meses de trabajo y se perdían magníficas posiciones de todo orden".

Termina diciendo:

"Los sucesos del 3 de mayo significa en síntesis, lo siguiente:

Ausencia de verdadera disciplina en el movimiento libertario, que, por su irresponsable actuación en Cataluña, facilitó la maniobra política que dio al traste con el gobierno de Largo Caballero.

Desplazamiento de las posiciones revolucionarias conquistadas y pérdida de las posibilidades de consolidarlas CONFORME PROYECTABAMOS NOSOTROS DESDE EL GOBIERNO".

* * *

Juan Peiró, en el Ministerio de Industrias, ha de haber / p. 68 / derrochado mucho ingenio para merecer el elogio de sus "subalternos" de dicha dependencia gubernamental en el momento que se realizaba la protocolar ceremonia de abandonar -con pena, talvez,- tan "honroso" cargo, pues, según el mismo Peiró, al despedirse, aquéllos le expresaron:

"Puede marcharse usted con la seguridad de que el Ministerio de Industrias no había dado jamás tanto rendimiento como el que ha dado durante su paso por él".

Es explicable y justificado este aplauso adulón de los zánganos funcionales, ya que éstos pudieron comprobar el entusiasmo y desvelo que empleaba en su labor "reconstructiva" Juan Peiró para congraciarse con la burguesía, y los políticos y apuntalar firmemente al Estado. La constatación de lo que se expresa más arriba la encontramos en el texto de un discurso pronunciado por éste en el Gran Teatro, de Valencia, días después de abandonar ese elevado cargo, para explicar su actuación en dicho ministerio, de cuyo discurso vamos a transcribir este fragmento:

"Nadie podrá negar la colaboración prestada por la C. N.T. y la FAI en cuanto a orden público. Los hombres de la CNT, los hombres de la F. A. l., se han desvivido para restablecer el orden allá donde, por incidencias que no he de analizar ahora, se ha producido el desorden. Nadie lo podrá negar, porque recientes son los hechos de Cataluña, más exactamente de Barcelona, y los mismos camaradas de la UGT han tenido ocasión de ver de qué forma se comportaban los elementos de la Confederación que habían recibido el encargo de poner orden y de restablecer la disciplina en Barcelona.

Cuando la CNT se incorporó al gobierno de Catalu¬ / p. 69 / ña y al gobierno de la república, fuimos todos a ocupar nuestros puestos habiendo renunciado a todo cuanto significase apetencias totalitarias. Sabíamos que íbamos a colaborar, y a colaborar fuimos de una manera sincera, honrada y desinteresada".

Leídos estos párrafos el lector se convencerá, -por el estilo del lenguaje usado por Peiró,- de la mentalidad estatista que dominaba a dichos burócratas y de la sospechosa misión que estaban realizando. Eran los encargados -no descubrimos por orden de quién- de restablecer el "orden" y la "disciplina" dónde no existiera.

* * *

Sólo nos resta mencionar a Juan García Oliver que, representando a la CNT, fue a desempeñar el Ministerio de justicia.

No estamos en condiciones de descubrir las maquiavélicas intenciones que guió al político Largo Caballero, accediendo a los insistentes ruegos de la CNT y la FAI, al darles cuatro cargos burocráticos en el gobierno que había escapado a Valencia; pero eso sí, podemos afirmar que el hecho de ocupar el ministerio de justicia un militante que se decía anarquista, resulta de lo más inconcebible y ridículo y da la pauta del delirio estatista que sufrían aquellos hombres "cumbres".

Lo cierto es, que García Oliver, enarbolando su programa de acción: "Ahora sí, habrá justicia’, se colocó la toga de magistrado y muy orondo, "alegre y contento- se decidió a representar a la diosa Temis.

De cómo se desempeñó para que apareciera más gro¬ / p. 70 / tesco en el reparto, por decretos, de "justicia", lo dice el afán proyectista de legislar sobre materia pena! y sobre organización de la vida carcelaria.

García Oliver se engolfó con insospechable ahinco, en una labor "regeneradora" de tal magnitud leguleya, que no le permitió reflexionar sobre su posición ideológica anterior a la contienda que se desarrollaba, a tal punto que él mismo, en términos visiblemente jactanciosos, hizo una descripción meticulosa de los proyectos presentados, de los decretos que había refrendado, de las medidas "justicieras" que había puesto en práctica, destacando, especialmente, la que otorgaba capacidad jurídica a las mujeres, la que cancelaba los antecedentes penales por delitos cometidos antes del levantamiento, la organización de los Campos de Trabajo (léase de concentración) e infinidad de iniciativas que le autorizaron para expresar que : "Si la labor fue ardua, los frutos fueron magníficos". Y cumplió con su obsesión : "Perfeccionar la justicia".

No se agota, con esta intensísima labor legalista, el dinamismo de García Oliver.

Reconociéndole las grandes cualidades "constructivas" demostradas, es requerido por el ministro de la Guerra para la creación y organización de las Escuelas Populares de Guerra, de las que saldrían, más tarde, miles de oficiales quienes, -suponemos-, serían el plantel de "proletarios" con el que los cenetistas oficialistas contarían para hacer la "revolución social" cuando terminara la guerra civil. Pero, por un discurso que García Oliver le dirigió a los graduados de oficiales de una de dichas Escuelas Po¬ / p. 71 / pulares, la de Barcelona, se desprende que estamos en un craso error al pensar en ese propósito.

Dice así la arenga:

"Vosotros oficiales del ejército popular, debéis observar una DISCIPLINA DE HIERRO e imponerle a vuestros hombres, los cuales, una vez incorporados a las filas, deben DEJAR DE SER VUESTROS CAMARADAS para formar el engranaje de la máquina militar de nuestro ejército. Vuestra misión es asegurar la victoria sobre las fuerzas fascistas invasoras y mantener, en el momento de la victoria, un poderoso ejército popular sobre el que podamos contar para responder a toda provocación fascista, franca o hipócrita, de una potencia extranjera y que sepa hacer respetar el nombre de España, desde hace tanto tiempo desconsiderado en las esferas internacionales".

El ministro de Justicia, además de ser "ministro", era un furibundo militarista y un exaltado patriotero.

Sin embargo, un hecho de suma importancia nos dice que García Oliver se había intoxicado gravemente en las esferas gubernamentales, atacándole el tóxico a la vista y a los oídos, dejándolo completamente miope y sordo, ya que mientras Su Excelencia, el Sr. Ministro de Justicia, legislaba sobre derecho penal y regalaba bonos de cancelación de penas, en todos los pueblos y ciudades de la España "leal" la "cheka" organizada por los comunistas, con "expertos" enviados desde Rusia, asesinaba a los anarquistas o los encerraban en las celdas de torturas, sin que tomara ninguna intervención ni hiciera valer su elevada investidura, lo que comprueba, indiscutiblemente, que Juan / p. 72 / García Oliver, al igual que sus tres compañeros de gabinete, en representación de la CNT, estaban desempeñando un papel por demás desairado y triste. Eran ridículos monigotes con disfraz ministerial adornado de deslumbrantes oropeles, dando la sensación de que más que monigotes tenían una semejanza con los endiablados juglares que recorrían los caminos de la España de otros tiempos.

Mientras tanto - a pesar de estas lamentables e indignantes constataciones- los ministros de la CNT, cumpliendo su consigna de: "desinterés, espíritu de sacrificio y amor al trabajo"... estatista, seguían sumisamente enmarcados en el híbrido block de los "antifascistas". / p. 73 /

ALIMENTANDO CUERVOS...

La fácil comprobación de que existía una "minoría" que se había opuesto a las primeras "trascendentales" resoluciones de la "mayoría" dé la CNT y de la FAI y a las subsiguientes, bastaba para valorizar las noticias alarmantes que nos llegaban y recién nos dábamos exacta cuenta de ciertos hechos arbitrarios que nos lo pintaban a su manera los corresponsales de las agencias noticiosas.

De éstas sacábamos en conclusión que los elementos autoritarios habían crecido en número y en prepotencia, con la condescendencia de los "ministerialistas". La censura era rígida. Se disolvían todos los comités de origen anarquista. Se iba, aceleradamente, enchufando núcleos marxistas en les milicias cenetistas y, el Estado extendía sus tentáculos hasta la frontera francesa.

De esto nos habla mucho el Secretariado de al AIT, Besnard, en el informe que presentó a la misma al expresar: "1° - Que las milicias estaban condenadas y la militarización aceptada por la CNT

2° - Que los municipios libres salidos de la revolución habían sido substituidos por organismos estatales. / p. 75 / 3° - Que de la CNT el Consejo de Economía pasaba a manos de la Generalidad.

He insistido muchas veces cerca de Santillán; responsable de las milicias para que aquéllas fuesen conservadas. Le he expuesto los peligros que representaba un ejército en manos de un gobierno y la seguridad que ofrecían a la revolución las milicias obreras organizadas por la CNT Aunque Santillán me haya asegurado que él conservaba en su poder, para la C. N T., este instrumento de defensa de la revolución, aceptó, sin embargo, su desaparición con todas sus consecuencias. Pero desde aquella época, como lo tenía que escribir más tarde en "Tierra y Libertad", él creía en la necesidad de un Estado transitorio para representar a España en el exterior, y de un ejército gubernativo "disciplinado" para batir al fascismo.

Inútil es hacer resaltar, cuán alejado es este concepto de nuestra doctrina, y cómo se acerca al comunismo autoritario. No podía más que favorecer el desarrollo de este último, marcando un retroceso considerable de la CNT y un abandono cada vez más creciente de nuestros métodos e ideas".

* * *

Mientras tanto en España se producían hechos dolorosos que justificaban la alarma que expresaba el compañero Besnard en su informe.

El Partido Comunista, minúsculo en efectivos numéricos artes de la sublevación militar, se había acrecentado por la afiliación de miles de pequeños burgueses y por infiltración de `"técnicos" que habían ido a España desde todas partes del mundo, especialmente de Rusia, impuestos / p. 76 / por ésta como precio a la venta de armas que necesitaban los soldados "antifascistas". No sólo en el ejército se podía observar el predominio de los bolcheviques, sino también en la policía. Y los medios utilizados por éstos para imponerse lo dicen ciertos crímenes producidos.

Aunque los compañeros de la CNT y FAI no se han decidido a afirmarlo, en cambio, se asegura que Durruti fue muerto por los comunistas. El que fuera corresponsal de Crítica, de Buenos Aires, en la península ibérica, José Gabriel, acusa a los bolcheviques de esa muerte.

Hoy ya no es necesario ese testimonio. Después de tomar conocimiento de las -demasiado tardías- importantes "revelaciones" que hacen algunos elementos gubernamentales afiliados a la CNT, sobre Ios canallescos procedimientos de los autoritarios, no se podrá negar que ese sos¬pechoso asesinato y muchos otros producidos era la obra nefasta de la cheka "antifascista".

Se produce el caso de Yagüe, un comunista miembro de la Junta de Defensa de Madrid que es herido por una guardia apostada en la carretera de Aragón. Los bolcheviques, que ya se distinguían por su prepotencia, toman este hecho como una excusa para desatar con más violencia su encono hacia sus "aliados", siendo de tal magnitud que la CNT y la FAI, alarmadas por el cariz que tomaban esas demostraciones de "amistad", lanzan este comunicado:

"Frente a la situación de violencia a que se nos quiere llevar, contestamos adecuadamente que no permitiremos, una vez más que después de ser herido el compañero Yagüe, aparezcan asesinados en las calles de Madrid los camaradas de nuestra Organización, encendiendo así una ho¬ : / p. 77 / guera de pasiones incontenibles. Tres militantes de la CNT aparecieron muertos en estos días sobre el empedrado de la Capital".

Las juventudes Anarquistas, de Madrid, también agregaron:

"No consentiremos ni un minuto más que las autoridades atropellen, insulten y detengan a nuestros militantes y no se dé valor a los carnets de la CNT, FAI y JJ. LL. Estamos dispuestos a disparar sin compasión contra los traidores y policías de nuevo cuño que intenten detenernos y atropellarnos".

* * *

Y, los "ministerialistas" de la CNT y de la FAI continuaban desempeñando sus eminentes cargos. Las maniobras de los bolcheviques no les producían escozor ni preocupaciones. Era tal el espíritu "unionista" que dominaba a aquellos compañeros, y la admiración y adulonería que demostraban hacia los autoritarios stalinianos, - por conveniencia o por miedo- que al camarada A. Shapiro se le ocurren estos comentarios:

"LA URSS Y LA CNT - Una posición inadmisible - Es con una tristeza creciente y un sentimiento de dolor punzante que se lee actualmente, y desde un tiempo ya Solidaridad Obrera, órgano de la CNT No se puede menos que llegar a esta conclusión, que ese cotidiano con su tirada de un cuarto de millón de ejemplares por día, ha venido a ser un diario semi - oficioso de la URSS

Basta dar vuelta las páginas de nuestra Soli antibolchevique para verla llena de artículos apoyando a la UR : / p. 78 / SS y la política exterior de Stalin, sin que jamás la menor nota discordante viene a disminuir esta impresión.

No tenemos más que hojear una decena de números de Soli de estos últimos días sobre la actitud de la URSS en Ginebra y Nyon.

"El proletariado mundial debe apoyar definitivamente la posición de la URSS", dice una llamada, del 9 de setiembre, mientras que el editorial, en ese mismo número declara que "todos los hombres libres del mundo deben apoyar las demandas de la URSS" y para remachar esta opinión, otra llamada proclama de no hay "más que una sola manera de reforzar la posición decisiva de la URSS : es la acción internacional obrera junto con el proletariado soviético- Al día siguiente Soli comprueba que "la atención del proletariado está pendiente de un gesto de Rusia". Por una coincidencia que no puede más que hacer sonreír, un gran título en la misma página dice "Maquiavelo, el inspirador de Italia y de Alemania"... olvidando por descuido, sin duda, de agregar a la URSS el discípulo cumplido del filósofo italiano.

Un día más tarde, el 11 de setiembre, Soli anuncia que el Comité Nacional de la CNT delega su representante a la Comisión (creada por Los Amigos de la URSS ) para conmemorar el 20° aniversario de la URSS. Algunos días más tarde es "la CNT de Madrid que participa en el homenaje a la Unión Soviética". En la Soli del 12 de setiembre, se es dichoso de saber que "España, apartada de Nyon por la diplomacia europea, vuelve a to¬mar su sitio gracias a la voz de la URSS" y el 18 de setiembre Soli trae un retrato del "camarada" ( ¡ay!) : / p. 79 / Ovsenko, en ocasión de su nombramiento para el puesto de ministro de justicia de la URSS.

Pero mientras que Soli y la CNT prodigan tantas pruebas de su adhesión a la URSS, a su gobierno y a sus representantes en Nyon y Barcelona, ni la una ni la otra no escatiman sus críticas, a veces acerbas, al PSUC, que es el Partido Comunista de Cataluña, sección de la Tercera Internacional, enteramente sujeta a las órdenes de ese mismo gobierno de la URSS. Paradoja que muestra todo lo trágico de una situación que obliga a la CNT hacer este doble juego: simultáneamente apoyar a Moscú y atacar su organismo español, el PSUC.

Involuntariamente se hace la pregunta: en qué caso la CNT y "Soli ’ son sinceras y en cuál no lo son? Seguramente, la URSS vende su material bélico a España republicana. Decimos vende, porque está comprobado que ni un kilo de armamento no ha sido enviado por Stalin sin recibir un pago en dinero... y en especies. Transcribimos lo que ha escrito sobre este asunto L. V., en Le Réveil, de Ginebra:

"Nuestros amigos han invocado la ayuda de Rusia. Imposible es atacar a los representantes de Moscú, porque el apoyo material de Moscú, frente a la defección vergonzosa de los Estados democráticos -capitalistas y sobre todo la cobardía de los proletarios de esos países engañados por sus jefes, era absolutamente indispensable para conservar posibilidades de vencer a las tropas fascistas! Pero, por qué no decir francamente: Rusia nos ha enviado armas de tal calidad y en tales cantidades. Por el contrario España le ha dado tanto... y más, los dirigentes soviéticos han propues¬ / p. 80 / to en el terreno de la política interior, tales condiciones y presentado tales exigencias. ¿Por qué pues, reconocer la ayuda soviética y no confesar las compensaciones impuestas por Moscú y aceptadas por Valencia? Las organizaciones -anarquistas han sido burladas, han sido víctimas y cómplices de esta inadmisible hipocresía!"

En efecto, esta inadmisible hiprocresía que continúa cada día y todos los días en "Soli" y que se exterioriza en la actitud de la CNT, de miramientos para con la URSS las hace cómplices directas de las calamidades políticas que sufre actualmente la España, llamada "republicana", y sobre todo Cataluña. Nosotros preguntamos una vez más ¿cuál de las actitudes de CNT es sincera? : la crítica justificada del PSUC o la admiración, tanto menos justificada del gobierno de la URSS y de sus representantes en el extranjero. Litvinoff y Ovseenko? ¿Es sincera la CNT en ambos casos? ¿Es insincera aquí o allá?

Cualquiera sea la respuesta que la CNT pueda dar a estas preguntas, dos hechos permanecen en pie: el gobierno de Moscú explota a maravilla los silencios de la CNT para minar los fundamentos de ésta, transformada involuntariamente en cómplice de la política anti - revolucionaria y democrático-capitalista que Moscú ejerce sin cesar. La CNT hundida hasta el cuello en su apoyo irreflexivo a un gobierno de asesinos, apoyo que ella paga con su sangre para obtener la entrega de armas que se emplean en una guerra que no tiene nada de antifascista, se verá un día obligada a cesar en sus ataques contra los comunistas españoles. / p. 81 /

Porque es ilógico apoyar un gobierno sin querer apoyar sus representantes políticos.

Los camaradas españoles nos responderán quizás, que su apoyo no va al gobierno de la URSS, sino al proletariado ruso;, que su participación en las fiestas del 20° aniversario de la URSS no implica más que su apreciación de la Revolución de Octubre. Lo que sería insincero. Hace muchos años que nosotros no tenemos noticias del proletariado ruso (el que no posee ningún órgano de expresión). La apreciación de la Revolución de Octubre que nosotros todos no cesamos de celebrar desde 1917, no exige de ninguna manera - sino al contrario - la colaboración con aquellos que han precisamente, estrangulado esta Revolución.

Esta hipocresía inadmisible debe cesar. Moscú está en tren de vender a Inglaterra, y a vil precio, lo que aún queda de la revolución española del 19 de Julio de 1936.

No nos volvamos cómplices de esta traición, por el apoyo moral que "Soli" y la CNT acuerdan a los políticos stalinianos. El PSUC no hace más que ejecutar las órdenes de Moscú. Nuestra actitud frente a Moscú debe ser la misma. Estranguladores, al mismo título, de la Revolucíón española, nosotros debemos condenar públicamente a unos y a otros. - A. Shapiro".

(Reproducido por Solidaridad, órgano de la FORU, 2ª quincena de diciembre de 1937). / p. 82 /
- PENDIENTE FATAL

Utilizamos el título del epígrafe, que es el del folleto de Sebastián Faure, como podríamos utilizar el de "Senderos tortuosos", artículo del compañero Juan C. Romero publicado en el periódico "La Fora ", de Rosario, o el de las pendientes resbaladizas" publicado en Tierra y Libertad" de Barcelona, de mayo de 1936, porque sintetiza con más propiedad el tema que abordamos.

Decidida a tambor batiente la intervención de los militantes de la CNT y de la FAI en el gobierno, éstos y sus admiradores no sólo no tomaron en cuenta los argumentos que expusieron, reprochando esa claudicante actitud, muchos compañeros anarquistas de todas las latitudes del Universo sino que se lanzaron al ataque contra quienes no podían aceptar las capciosas argumentaciones esgrimidas para justificar el viraje consagrado en los hechos.

Llegó a tal punto el ofuscamiento y la pasión puesta en su ineficaz defensa al saberse descubiertos en sus sentimientos marxistas, que copiaban el estilo y los mismos términos de los bolcheviques utilizados en América para combatirnos. Había despertado furiosamente el principio de / p. 83 / autoridad, tan zarandeado por la CNT y la FAI hasta ayer y continuando vapuleándolo nosotros, por considerarlo el fundamento del Estado.

Uno de estos autodefensas lo hemos leído, con cierto estupor y amargura, nada menos que en " La Protesta", de Buenos Aires, y decimos nada menos, porque no esperábamos que se publicara semejante desahogo o exabrupto en esa hoja que llevaba defendiendo el ideal anarquista desde hacía más de cuarenta años .y que ha costado tantos sacrificios y persecuciones, para darle vida y calor, a los consecuentes militantes del anarquismo en la Argentina y que hoy ha perdido la brújula haciendo una propaganda negativa y confusionista.

Conozcamos varios párrafos de "La hora del anarquismo", de A. Gilabert, publicado en La Protesta:

Algunos enemigos del anarquismo, disfrazados de camaradas, se empeñan ahora de hablarnos de principios, de tácticas y de ideas. Consideran ellos que el anarquismo se ha desviado de su trayectoria normal, transigiendo con la burguesía y renegando de sus principios antiestatales.

Esa crítica no está inspirada en muy sanas intenciones. Tienen un doble fondo, al que es preciso desenmascarar. Desde luego, el anarquismo en España ha sufrido un cambio de ruta. Ha rectificado todo lo que de negativo tenía. Cuando el anarquismo era un movimiento de oposición permanente, se explicaba que negara todo lo estatuido. Pero en España vivimos una circunstancia especial. Aquí hemos dejado de hacer oposición para convertirnos en fuerza determinante. El anarquismo, más que negar, debe realizar. Los que realicen será: los que vencerán. / p. 84 /

A los españoles no se nos puede exigir una posición negativa, clásica en el anarquismo internacional. Los momentos son demasiado graves para entretenernos mirando hacia afuera. ¿Hay algún ejemplo positivo, algún precedente eficaz del exterior que pueda servirnos de conducta? El anarquismo internacional pesa muy poco para dictar orientaciones al anarquismo español. Con orgullo hemos de manifestar que España debe servir de ejemplo a los anarquistas de todo el mundo.

...Los anarquistas tenemos la obligación y el deber de criticar y dirigir la guerra contra el fascismo y la revolución contra el capitalismo, no solamente desde abajo, des de la base, sino también asumiendo cargos de responsabilidad en los órganos que rigen los destinos del país.

Los que critican la posición de los anarquistas son enemigos encubiertos, agentes de la burguesía, individuos a los que no satisface mucho la influencia libertaria que gravita sobre el pueblo español.

Esta es la hora del anarquismo, y hemos de aceptar la lucha en todas sus consecuencias, asumiendo toda la responsabilidad de estos momentos decisivos!

Barcelona, 5 de noviembre de 1936". Más concreto y terminante, que demuestra hasta qué punto se habían intoxicado de autoritarismo los cenetistas y faístas, es lo publicado en el periódico "Sembrador", de Puigcerdá, del 6 de diciembre de 1936. En él se calumniaba y se amenazaba. Dice así:

"CRITICA CONSTRUCTIVA. - Somos partidarios, los anarquistas de la crítica serena, noble y documental, pero / p. 85 / sólo otorgamos ese derecho a aquellos que hacen todo cuanto les es posible para vencer al fascismo. Más hay que tener mucho cuidado con la crítica. Es hora de hacer, de realizar, más que de criticar. Por regla general, ésta es un arma que ejercen hábilmente los emboscados de la "quinta columna’, a los cuales hay que tapar la boca, hay que eliminarlos"

Estos escribas insinuaban en estas líneas que los compañeros que los criticaban podrían muy bien ser "fascistas".

* * *

Lo innegable es, que una "mayoría" de los "dirigentes" de la CNT y la FAI habían arrojado por la borda los imperecederos principios anarquistas, las tácticas de acción directa y los conceptos emancipadores, frenando en seco los focos de revolución social que surgieron en varias regiones, para dedicarse, desde el gobierno, a encarrilar las actividades del pueblo a fin de "ganar la guerra".

No hemos de seguir el tren a las múltiples argumentaciones esgrimidas para defender ese grave error.

No podemos concebir en mentalidades anarquistas bien cimentadas que, de la noche a la mañana, se cambie de ruta tan bruscamente, cuando sabían que este cambio significaba una claudicación a los postulados que habían defendido, para convertirse en puntales del Estado, y por ende en ridículos mandones del pueblo español y de sus propios compañeros de causa, hasta ayer. La prueba terminante de esto nos la dice el artículo 15 del pacto concertado entre la CNT y la UGT: "Estamos de acuerdo en una acción común para liquidar la acción nociva de los grupos / p. 86 / incontrolables, pues por incomprensión o mala fe, ponen en peligro la realización de este programa".

Y no sólo en el texto de ese pacto, sino que en la práctica se puso de manifiesto la pasión de mandar y de que se obedeciera, pues fueron castigados y encarcelados quienes se rebelaron contra esos pujos autoritarios.

Demás está decir que los conversos al "ministerialismo" canalizaron la propaganda oral y escrita en un tono subido de autoritarismo. Lo lamentables es, que utilizaran conceptos nuestros, reñidos abiertamente con la nueva modalidad adquirida, pues resultaba chocante que, después de haber sacrificado todo un pasado glorioso se hablara, no obstante, en un lenguaje que no les correspondía.

* * *

Lógicamente, de parte de los compañeros que habían ido a España a contribuir con su esfuerzo al triunfo de la revolución social y de todas partes de Europa y América se hicieron oír voces de alerta y de protesta por el despeñadero en que se habían situado los "mayoritarios" de la CNT y FAI.

Nos parece oportuno transcribir algunas opiniones. Sebastián Faure, en el trabajo titulado "La Pendiente Fatal", hilvana su disconformidad contra la posición estatista en que se colocaban los cenetistas y faístas, cuya esencia se verá en estos párrafos:

.... Que un hombre político que pertenezca a una agrupación política acepte entrar en un gabinete ministerial, que tenga esa ambición, que solicite ese honor y esas ventajas, es muy natural; este hombre juega su carta, toma / p. 87 / su "chance ’, se arroja por las vías en que está enrolado y tendrá buen cuidado de no desaprovechar la ocasión. Pero que un anarcosindicalista, que un anarquista acepte un ministerio, es ya otra cosa.

El anarco - sindicalista ha escrito en su bandera con grandes caracteres: "Muerte al Estado".

El anarquista ha escrito con letras de fuego sobre la suya: "Muerte a la autoridad".

Ambos están ligados por un programa claro y preciso, basado sobre principios claros y precisos. Nada y ninguno les obliga adherirse a estos principios. Es con toda independencia y con pleno conocimiento de causa, deliberadamente, que han suscripto estos principios. Que han sostenido, propagado y defendido este programa.

Siendo así, sostengo que el anarcosindicalista debe prohibirse formar parte entre aquellos que tienen la misión de conducir EL CARRO DEL ESTADO, puesto que está convencido que este carro, "este famoso carro", debe ser absolutamente destruido.

Y digo que el anarquista tiene el deber de rechazar toda función autoritaria, puesto que está plenamente convencido que debe matarse toda autoridad.

No falta quien me objeta que, razonando de tal modo, sólo tengo en cuenta los principios y que, muchas veces el curso de los acontecimientos, las circunstancias, los hechos, es decir, lo que comúnmente se llama REALIDAD contradicen los principios y ponen a aquellos que elevan hasta el culto el amor y el respeto a los principios, en la nece¬sidad de alejarse provisoriamente, prontos a volver a su / p. 88 / viejo puesto cuando las nuevas REALIDADES hagan posible el retorno.

Comprendo la objeción y he aquí mi respuesta:

Primero: de dos cosas una: o nuestros principios son falsos, y SI LA REALIDAD LOS CONTRADICEN son falsos. En este caso apresurémonos a abandonar estos principios. En este caso debemos tener la lealtad de confesar públicamente la falsedad de estos principios y debemos tener el coraje de poner al combatirlos tanto ardor y actividad como ponemos en defenderlos; inmediatamente pongámonos a la búsqueda de principios más sólidos y esta vez justos, exactos, infalibles.

O por el contrario los principios sobre los cuales descansa nuestra ideología y nuestra táctica conservan, cualesquiera sean los hechos, toda su consistencia y valen hoy tanto como valían ayer y en este caso debemos serles fieles. Alejarse - aun en circunstancias excepcionales y por breve tiempo - de la línea de conducta que nos han trazado nuestros principios, renunciar al método de lucha que concuerdan con estos principios, esto significa cometer un error y una peligrosa imprudencia. Persistir en este error implica cometer una culpa, cuyas consecuencias conducen paulatinamente al abandono provisorio de los principios y de concesión en concesión al abandono definitivo de los mismos.

Una vez más: es el engranaje, es la pendiente fatal que puede llevarnos muy lejos.

Segundo: Pero yo pienso que el experimento intentado por nuestros camaradas de Cataluña, muy lejos de comprometer la solidez de nuestros principios y de debilitar o / p. 89 / destruir la justicia, puede y debe tener por resultado, si sabemos recoger las preciosas enseñanzas que contiene y utilizarlas, el demostrar la exactitud de nuestros principios y su fortaleza.

... Los anarquistas han llevado resueltamente CONTRA TODO Y CONTRA TODOS una lucha sin tregua; están resueltos a proseguirla sin renunciar hasta conseguir la victoria. Esta lucha comporta: por una parte, LO QUE ES NECESARIO HACER, CUESTE LO QUE CUESTE; por la otra, LO QUE ES NECESARIO NO HACER BAJO NINGUNAS CONDICIONES. No ignoro que no es siempre posible hacer lo que sería necesario hacer; pero sé que hay cosas que es rigurosamente necesario prohibirse, y en consecuencia no hacerlas jamás.

El experimento español puede y debe servirnos de lección. Este experimento debe ponernos en guardia contra el peligro de las concesiones y de las alianzas, aun bajo condiciones precisas y también por tiempo limitado. Decir que todas las concesiones debilitan a aquellos que las hacen y fortifican a quienes las reciben, es decir, una verdad indiscutible. Decir que todo acuerdo, aun temporario, consentido por los anarquistas con un partido político que, teóricamente y prácticamente, es antianarquista, es un engaño del que son siempre víctimas los anarquistas, es una verdad probada por la Experiencia, por la Historia y por la simple Razón. Durante el trayecto recorrido en conjunto con los autoritarios, la lealtad y la sinceridad de los anarquistas, son siempre enredadas por la perfidia y la astucia de sus aliados provisorios y circunstanciales. . . ".

* * * / p. 90 /

Pero, más contundentes y precisos son los argumentos expuestos por la Confederación General de Trabajadores Sindicalistas Revolucionarios, de Francia, en él artículo "El momento decisivo" publicado en el periódico Le Combat Sindicaliste, artículo que produjo sensación en la militancia anarquista internacional y un mayor encono entre los gubernamentales de la CNT y la FAI Dice así:

"ADONDE LLEVAN LA CNT SUS DIRIGENTES. - Los trabajadores del mundo quieren saberlo. - La emoción causada por el bombardeo del "Deutschland" y las atroces represalias ejercidas sobre la población de Almería, se ha colmado ya. Después de algunas protestas platónicas, que tuvieron por fin, acallar los gritos de horror que surgían de todas partes (bien entendido de los pueblos solamente) el velo desciende lentamente sobre la tragedia, sofocando los gemidos de las víctimas inocentes.

La diplomacia ha conservado su impavidez, y ya ha vuelto a su "actividad" tradicional. Se sabe lo que eso significa. Las cancillerías de Londres y París ayudadas por la de Washington, no han perdido la esperanza de imponer su paz a España. Su plan no ha variado y se espera, tanto en Londres como en París, derribar las últimas resistencias alemanas y torpedear definitivamente el plan ruso en el cual la guerra preventiva es la característica esencial.

Después de un tiempo de eclipse, la mediación está de nuevo a la orden del día.

Esto obliga a nuestro movimiento internacional a examinar lo más detenidamente posible la situación española en su conjunto, tanto en el plano nacional como internacio¬ / p. 91 / nal, a estudiar la posición y la táctica de la CNT, Central representativa de la AIT en España, frente a la guerra y a la Revolución.

Un examen tal, ya ha tenido lugar en noviembre de 1936; él ha demostrado que entre la CNT y todas las otras Centrales de la AIT existe una discrepancia completa y general de puntos de vista. Pues mientras la CNT considera de su deber aceptar la militarización de las milicias, la supresión de los municipios libres, el reemplazo del Consejo Económico Sindical por un Consejo Económico Gubernamental, la participación en los gobiernos de Valencia y Barcelona, acordar también la prioridad de la guerra, y por lo tanto, situar la Revolución en segundo plano, todas las otras Centrales son de un parecer totalmente opuesto.

No obstante, para conservar intacta la unidad de nuestro movimiento internacional y de haber recibido la seguridad de que la CNT daría la rectificación indispensable cuando las circunstancias se lo permitieran, el Plenum de la AIT declaró "comprender" sin aceptar la actitud tomada por la CNT.

Desde entonces han pasado seis meses y, desgraciadamente, todos los temores manifestados por el Plenum de la AIT se han realizado. La supresión de las milicias, ha puesto en las manos del Gobierno Central, un ejército regular que es un peligro constante para la Revolución. La desaparición de los municipios libres, volvió a poner en manos del Poder Central toda la Administración del país. La liquidación del Consejo Económico Sindical, ha privado a las organizaciones obreras de la dirección y del control / p. 92 / de la Economía. La participación en el Poder, ha permitido a los gobiernos de Valencia y Barcelona hacer compartir sus responsabilidades con la CNT sin que ella tuviera prácticamente, ninguna posibilidad de hacer prevalecer sus puntos de vista.

El hecho de que el putsch del 6 de mayo haya podido producirse en Barcelona, después de tantos otros acontecimientos de la misma naturaleza en la Cerdaña y en Cataluña, demuestra la nulidad de los ministros de la CNT en el seno de los gobiernos.

Hay que admitir en efecto, que han ignorado todo, que todo fue preparado y ejecutado sin que ellos lo supieran. Mas entonces ¿qué gobiernos antifascistas son esos que una parte de sus ministros ignora lo que la otra trama, prepara y ejecuta? ¿Qué gobiernos son esos que unos dirigen todo y los otros nada? ¿Cuál es también, el rol de los que ignoran, sino el de cándidos y rehenes, responsables sobre los cuales los conjurados se descargan, llegado el momento, del peso de sus faltas, de sus crímenes para con el país y la Revolución?

Una política tal es completamente condenable. Es como el Plenum de la AIT la ha declarado en noviembre de 1935 radicalmente falsa. Ella ha terminado por hacer perder a la CNT todas las posiciones conquistadas en grandes luchas, con las armas en la mano.

Ha permitido a los políticos liquidados el día siguiente al 19 de julio, volver a tomar la dirección de los destinos del país. Ella ha comprometido definitivamente el triunfo de la Revolución Social, subordinándola a una guerra que no puede beneficiar más que al capitalismo internacional y a / p. 93 / sus representantes. Esa política de la CNT, ha permitido al Partido Comunista español, ayer todavía inexistente, mostrar los talones de su dictadura que no hará más que favorecer la restauración de la "República Democrática".

En una palabra, esa política, ha terminado por llevar a cabo la más grande bancarrota revolucionaria de la Historia.

Y es en el momento en que se constata todo eso, cuando los cadáveres de los camaradas de la CNT asesinados por los comunistas, por la policía de Valencia y Barcelona, están todavía calientes, que millares de anarquistas han sido encarcelados, que la mordaza es impuesta a la prensa de la CNT, que nadie puede entrar en España ni salir de ella, que la CNT, ofrece de nuevo su concurso al Gobierno, a ese gobierno de capitulación presidido por Negrín, ese Negrín que los ha cazado. ("Solidaridad Obrera" del 2 de junio de 1937). Es en ese momento que la CNT se postra a los pies de Largo Caballero, de ese viejo político astuto, cuya vida no es más que una larga traición; de ese Caballero que fue, sucesivamente, el hombre de Primo de Rivera, de Azaña y de Stalin; de ese L. Caballero que es el autor de las leyes de defensa de la "República", de Casas Viejas y de Villa Cisneros.

Se cree soñar cuando uno lee tantas cosas en la prensa de la CNT y sin embargo no es ¡ay! más que la exacta verdad. Uno se pregunta hasta dónde irá la aberración de los "dirigentes" de la Central española?

Es necesario que eso termine. Es necesario que el Estado Mayor de la CNT comprenda su error o que los trabajadores se lo hagan comprender. / p. 95 /

En todo caso un hecho es hoy cierto. Tal actitud ha sublevado de indignación a todas las Centrales hermanas de la CNT, las que no dejarán arrastrar a la bancarrota lo tal, a la cual conducen los dirigentes de la CNT la Revolución española.

Es imprescindible que esto se diga, que el mundo entero lo sepa; que juzgue y que defina posiciones.

Por seguros de sí mismo que se crean esos dirigentes - un momento les espera, ¡pero qué momento! - no podrán sostenerse en tal terreno, ante todos los trabajadores dei mundo, que han sostenido y ayudado a la Revolución Española. Ellos deben ser advertidos de que esta Revolución será defendida contra ellos, contra sus errores y contra sus faltas.

Es necesario que comprendan que hay corrientes a las cuales no se puede resistir, por más fuerte que uno se crea. Un oleaje de fondo los ha traído, otro oleaje, más fuerte todavía, puede ahogarlos y salvar la Revolución. Es probable, desde luego, que esta ola se romperá con la misma potencia hacia adentro como hacia afuera.

En todo caso, se puede tener la seguridad de que no dejaremos aplastarla, sin decir ni hacer nada en pro de la revolución española. Ella es doblemente nuestra. Sabremos defenderla, defenderla contra todos los que la traicionen o la abandonen.

Más que nunca: ¡Viva la Revolución española!

CGT. SR" / p. 96 /

LA BUROCRACIA "ANTIFASCISTA" La intervención de los representantes de la CNT y la FAI en el Comité de Milicias, de Barcelona, primero, en el gobierno central y otras dependencias gubernamentales, después, errores y desviaciones - claudicaciones, decimos nosotros - que saltan a la vista y no admiten justificaciones, trajo, inevitablemente, además del resurgir del principio de autoridad en quienes lo habían negado y combatido, la contaminación del microbio de la burocracia, inherente a todo sistema estatal.

En la modalidad de los militantes de la CNT era la burocracia sindical algo familiar aunque escasamente practicada. Distintamente a nosotros, que la combatimos y nuestras organizaciones obreras no la han admitido nunca, en España se ejercía, aunque con alguna resistencia.

Es así, que no bien se hubieron ubicado en lujosos despachos, los "ministerialistas" se vieron asediados y rodeados de muchos elementos con grandes predisposiciones para cooperar, desde las oficinas públicas, no al triunfo de la revolución social, ya que ésta se había frenado, sino a la prosecución de la guerra y estamos seguros de no equi¬ / p. 97 / vocarnos si afirmamos que éstos han sido los más fervorosos defensores de la nueva teoría de "acción directa "de la colaboración impuesta por la suprema e ineludible necesidad de derrotar al fascismo". Y como todo ser humano que tiene educación y sentimientos autoritarios, los flamantes burócratas se habrán desempeñado como tales, como obliga la función, dejando en la puerta de los edificios el disfraz que habían llevado por tanto tiempo.

* * * De cómo se han comportado esos burócratas nos dan una vaga idea algunos conceptos fragmentados aparecidos en periódicos "antifascistas". Dice "Ruta", de Barcelona, del 18 de mayo de 1937, órgano de las Juventudes Libertarias:

"Existen algunos camaradas "responsables" que por el hecho de estar enmarcados en puestos oficiales, olvidan su origen y finalidad. Les recordamos que en pos de una función transitoria, no releguen principios que son médula de nuestras organizaciones. Para recordárselos estamos dispuestos a demostrarles antes que revalorizar imprudentemente al Estado.

Reforzando estos conceptosdiremos que Santillán, cuando ocupaba el ministerio de Economía en la Generalidad, se sintió alarmado por el "apasionamiento con que se luchaba por la obtención de más carteras, de más amplia intervención en las cosas de gobierno" y le parecía "extraño el espectáculo de compañeros nuestros agitándose con todas las pasiones delos políticos de antaño para llegar a las alturas, para tener las investidura del poder..." / p. 98 / y también "el apasionamiento con que se discutían y se desmenuzaban, haciendo la exégesis más extrema de las leyes y los decretos".

Estos párrafos nos dan la pauta del grave problema planteado por los burócratas nuevecitos que, además de representar un pesado lastre para el pueblo español que se desangraba en la lucha, era una resultancia perniciosa de las modalidades "circunstanciales" ensayadas por los estrategas cenetistas y faístas, y dio la oportunidad para que infinidad de individuos, sin una pizca de moral revolucionaria, se erigieran en jefecillos oficinescos, con todas las prerrogativas inherentes a tal alta jerarquía, quienes amparados en ellas dieron rienda suelta a sus lacras morbosas y cometieron actos despreciables e inescrupulosos.

Y lo que es más lamentable aún, muchos de los que fueron desde estos lares - muy conocidos en el campo especifista y sus derivados - para "orientar" las realizaciones del pueblo español, encontraron ambiente propicio para exhibir sus cualidades pirueteras, sus interpretaciones temperamentales y se enchufaron tranquilamente en el engranaje de la burocracia. .Y de vuelta a su campo de experimentación, sin más trofeo de guerra que un instrumento dactilográfico, han de seguir, sin pena ni gloria, sembrando el confusionismo y justificando a sus superiores jerárquicos, ya que para ellos el ajetreo y la crueldad de la vida en las trincheras y el fragor del combate fue sólo un mensaje, doloroso y triste, que les llegó por conducto indirecto. / p. 99 /

PRIMERO LA GUERRA ...DESPUES LA REVOLUCION

Si nos decidiéramos a tomar en cuenta la copiosa fraseología gastada en la propaganda escrita por la CNT y la FAI, para mantener en el Exterior un estado de ánimo de inquietante expectativa y de impresionismo, nos sería muy difícil encontrar las razones tácticas que indujeron a los compañeros españoles a amoldar esa fraseología a la cruda realidad, que rompía sus retinas. Porque es dable suponer, que los autores de esa propaganda tendrían la visión de que ella sería leída con avidez, desmenuzada luego y cotejada con los hechos.

Bien está que hayan sido locuaces para no ocultar sus claudicaciones, aunque gastaron su ingenio para encontrar el argumento de justificación. Pero no se concibe que se hubieran empeñado en desfigurar las frases y los conceptos para orillar el problema de fondo: la negación de los principios anarquistas y de las tácticas de lucha que habían propagado y practicado hasta entonces.

"Podíamos ser únicos, imponer nuestra dictadura absoluto, declarar caduca la Generalidad e instituir, en su lugar, el verdadero poder del pueblo; pero nosotros no creía- / p. 101 / mos en la dictadura cuando la ejercían contra nosotros ni la deseábamos cuando podíamos ejercerla nosotros en daño de los demás", dice Santillán en su libro "La Revolución y la Guerra en España". "La CNT y la FAI se decidieron por la colaboración y la democracia renunciando al totalitarismo revolucionario que había de conducir al estrangulamiento de la Revolución por la dictadura confederal y anarquista-, dice García Oliver en uno de sus artículos.

Y si así se justificaban esos hombres y se hacían solidarios muchos otros que está demás nombrar, ¿por qué se insistía en comunicados, artículos periodísticos y discursos radiales en la frase: revolución social?

La revolución social había sido frenada por ellos mis, mas; había terminado a los pocos días después del 19 de julio.

Lo honesto y sensato ha sido afirmarse en la consigna "Primero la guerra; después... la revolución". Esto último cabe atribuirse a una chulada.

Si en el fragor de los combates; en las briosas arremetidas que llevaron los anarquistas, conjuntamente con el pueblo, contra los militares sublevados no se pensó ni se quiso arrasar con los basamentos de la sociedad capitalista: con el Estado, y los mismos "paladines" de la revolución social hacían, en esos momentos, de "perdonavidas", manteniendo y defendiendo a las "altas" autoridades gubernamentales: a Companys y a Largo Caballero, era, lógicamente, la guerra civil que se había desencadenado. Y debían así haberlo declarado tácitamente, enterrando, como habían enterrado su comunismo anárquico, todos los términos que significaran un engaño para los trabajadores. / p. 102 /

Porque han de reconocer, ahora que no están en sus gabinetes de trabajo, en sus dependencias gubernamentales, en su ajetreo oficinesco que han vivido contradiciéndose diariamente.

* * *

Claro está, que no todos los "responsables" se mostraron parcos al raciocinio y a la explicación.

En el número 224 del Boletín Informativo de la CNT y la FAI dicen editorialmente:

"Hemos dejado en nuestra colaboración jirones de nuestra concepción ideológica, hemos realizado el máximo de sacrificio, abandonando en los centros oficiales parte de nuestra ideología". " ¿Por qué, entonces, habían de enfadarse hasta el ofuscamiento, cuando muchos de nosotros les criticábamos por haber claudicado de sus doctrinas?

Pero, es que ni en la segunda consigna: "Primero la guerra; después la revolución" han estado con la realidad. Porque los documentos que han ido historiando los hechos comprueban que ninguna ilusión podían hacerse los cenetistas y faístas de hacer la revolución después de terminada la guerra civil.

Habían sido "ecuánimes" con la Generalidad. Se hacían matar en el frente de Aragón y en otros, estando ellos sin armas porque se las negaba el Estado: el gobierno central de Largo Caballero. Ellos mismos habían permitido la sustitución de las milicias por un cuerpo de seguridad único. A las divisiones confederales se les enchufaban las brigadas internacionales, compuestas casi exclusivamente / p. 103 / por elementos marxistas. Las mismas entidades abogaban y consiguieron que se implantara una rígida disciplina y el mando único. Se les expulsaba del Consejo de Defensa de Aragón. Los anarquistas eran fusilados por toda España "leal" y en las calles de Barcelona el crimen fue sistematizado. Se les quitaban las armas al pueblo; los cenetistas mismos lo aconsejaron con penas severísimas para quienes las ocultaran. El ejército se había bolchevizado en todas sus dependencias. Las cárceles estaban repletas de anarquistas "incontrolables", acusándoseles de espías o pertenecientes a la "quinta columna" y no obstante todo este cuadro de desconcierto y negación se seguía con la cantilena: "Primero la guerra; después la revolución".

* * *

No puede suponerse que la ingenuidad hiciera víctimas a esas lumbreras del pensamiento antifascista. Y si no fuera porque está comprobada la enorme atracción que ejerce en ciertos temperamentos los puestos burocráticos y muchas otras prerrogativas de la sociedad burguesa, creeríamos que la intoxicación oficinesca fuera la causa de tanta cháchara insustancial, de tantos sofismas, de tantas contradicciones y de tan graves claudicaciones que hemos tenido que soportar y constatar, de y por los "responsables" de la CNT y de la FAI.

"¡Armas al frente!" "¡Oro para la guerra!" "¡Unidad y disciplina!" "¡ Mando único!" "¡Ganar la guerra para ser libres!" Y... ¿para qué seguir? Se han deshilachado en consignas.

Y si ellos mismos -autores directos del poderoso resurgimiento del sistema autoritario-, desde muy cerca, / p. 104 / puesto que habían ido a reforzar al Estado "ante la necesidad apremiante de intervenir directamente en la dirección de la guerra, de la política y de la economía, con objeto de evitar el continuo sabotaje que se hacía a la CNT, colectividades y columnas militares por parte del gobierno central... " comprobaban la prepotencia y el predominio bolchevique en todas las facetas de orden militar y político; si la "Cheka", organizada por los comunistas, asesinaba y encarcelaba a muchos anarquistas; si día a día perdían posiciones e influencias ¿por qué seguían en los ministerios y otros puestos burocráticos o los pedían? ¿Se habían aclimatado al ambiente?

Los documentos que intercalamos en otros capítulos prueban, profusamente, que los propósitos que abrigaban los "ministerialistas" - una vez terminada la guerra civil, con la victoria de los "antifascistas" - eran los de reforzar al Estado con geniales y "avanzadísimas" iniciativas y con la creación de nuevas dependencias gubernamentales, dirigidas y controladas por los cenetistas, para preparar así, desde arriba, la próxima revolución... / p. 105 /

Las cabriolas de un fatuo .....................107

Los trágicos sucesos de Mayo en Barcelona .. 117

El camaleonismo de parabienes ................ 133

Presión cenetista en la AIT ..................139

Fascismo y antifascismo ....................159

Las inquietudes de la FAI ................. 167

LAS CABRIOLAS DE UN FATUO

Tal vez se interprete como una irreverencia la biografía que nos proponemos bosquejar en estas páginas, de uno de los más destacados representantes de la CNT, responsable y solidario de todos los desaciertos, desviaciones y claudicaciones de que en este mismo libro se mencionan. Nos referimos a D. A. de Santillán.

No negaremos que es un buen plumífero y más a su favor diremos que, además de su preparación intelectual, físicamente es muy fotogénico; pero todas sus bellas cualidades no borran la impresión decepcionante que causa en nosotros su vida de militante anarquista llena de veleidades y su producción sociológica plagada de desconcertantes contradicciones.

Parecería que poseyera una mentalidad abierta a todas las sugestiones; adaptable a las influencias del ambiente, del clima y de los hombres que lo tratan; plasmado de un exagerado impresionismo que le hace perder el control de sus facultades reflexivas, al extremo de negar hoy lo que afirmaba ayer, para volver mañana a decir lo contrarío de la víspera. / p. 107 /

Allá por el año 1925, Santillán refrendó -conjuntamente con Emilio López Arango- el libro El anarquismo en el Movimiento Obrero, en el que, haciéndose historia de los acontecimientos sociales producidos en la Argentina, se ataca valientemente a los sectores marxistas y a los elementos camaleones que tomaban como bandera de sus ’innovaciones" el "frente único". Si bien Santillán no fue más que un mero colaborador en la redacción del libro no son menos suyos los conceptos que se exponen en él. En dicho libro, en la página 179, Santillán, combatiendo el neutralismo y el sindicalismo amorfo en las organizaciones obreras, manifiesta:

"¿Somos anarquistas o no lo somos? Si lo somos, hemos de serlo a todas horas y en todos los lugares; si no lo somos, mal haríamos en simular en ciertos días de fiesta o entre ciertos contertulios, ideas y sentimientos que no abrigamos.

Se nos dice que el sindicato es para los obreros asalariados que quieren luchar contra el capitalismo. ;Otra frase hecha! Ahí está el ejemplo ruso de la primera hora, para demostrar a los que no tienen voluntad de ser ciegos, que el capitalismo es un adversario menos fundamental que el estatismo, que el principio de autoridad. La revolución rusa destruyó las vejas formas capitalistas, llevó a la ruina el capital privado, pero dejó en pie una máquina estatal y el capitalismo arrojado por la ventana volvió dos años más tarde, por la puerta, acompañado de los honores y genuflexiones de sus pretendidos enemigos de ayer, recibido como el salvador del país. Ser enemigo del capitalismo no / p. 108 / es bastante para ser revolucionario, después, sobre todo, de la experiencia rusa. Y los que se esfuerzan por sugerir a las masas obreras que su enemigo principal es el capitalismo se esfuerzan simultáneamente por desviar al proletariado de su guerra instintiva al Estado. Por lo demás, las luchas de cada día no nos ponen frente al capitalismo una sola vez, que no tengamos que contar con la huéspeda: la intervención del Estado en forma de gendarme, de soldado, de juez, etc. Los intereses del Estado, aun en los países que se pretenden regidos por gobiernos "obreros" se identifican con los del capitalismo. Lo ve todo el mundo. Y hacía falta que vinieran unos señores sofistas en nombre del sindicalismo a separar las dos cosas y a agrupar a los trabajadores para la lucha contra el capitalismo, dejando intacto al Estado, sus instituciones y las ideas que lo fundamentan, en loor a una pretendida unidad de clase que se quebrantaría cuando los anarquistas, enemigos del principio de autoridad, atacáramos el Estado y el estatismo."

* * *

A raíz del indignante y alevoso asesinato del compañero López Arango, que fuera en su época el más fiel intérprete de la concepción finalista del comunismo anárquico en los gremios y valiente defensor de la FORA, Santillán se puso al frente del diario anarquista La Protesta y de inmediato se notó un brusco cambio de apreciación de los hechos sociales. En el suplemento semanal que editaba dicho diario, se publicaban, en su mayoría, artículos de escritores que negaban la obra polémica y de afirmación hecha por Arango desde las columnas de esa publicación, durante tantos años. / p. 109 /

Se produce en la Argentina el golpe cuartelero de Uriburu. Santillán se convierte en un entusiasta propagandista de una alianza entre los sindicalistas radicalizantes, los partidos políticos marxistas y grupos anarquistas especifistas con la FORA.

* * *

En 1932 publica un folleto La bancarrota del sistema económico y político del capitalismo, del cual copiamos los siguientes párrafos:

"Parodiando a Proudhon y a Bakunin diremos que todo principio de autoridad, cualquier principio, donde quiera que se exprese, es incompatible con la dignidad y la libertad del hombre y es preciso elegir: O bien la persistencia de la autoridad política, de nociones y derechos superiores al hombre, y en consecuencia la esclavitud, la indignidad, la degradación del individuo, o bien la libertad, la dignidad, la afirmación humana y por consecuencia la supresión en los espíritus de todo fantasma divino, político, económico o moral superior al hombre.

Todos los regímenes políticos y económicos de clase, todas las tiranías se han fundado siempre sobre la anulación del hombre.

... Hay que suplantar la dominación del hombre por la administración de las cosas; hay que producir la desaparición del Estado gubernativo, suprema expresión hoy de la autoridad del hombre sobre el hombre, el instrumento más poderoso de la esclavitud de los pueblos para su esquilmamiento por una minoría privilegiada. Mientras exista el Estado gubernativo habrá ricos y pobres, amos y esclavos, opresores y oprimidos y mientras esa desigualdad / p. 110 / reine no podrá reinar la paz, la solidaridad y el buen acuerdo entre los hombres.

Sin la supresión del Estado y en general de todo principio de autoridad política organizada e impuesta existirán privilegiados y desposeídos, porque no se concibe un gobierno más que como expresión de defensa de los privilegios de una dada categoría de gentes contra las reivindicaciones de los demás".

Como consecuencia de algunas medidas tomadas por la policía uriburista, que presagiaba peligro para los que abusan del lenguaje truculento para aparecer como revolucionarios, Santillán tuvo que escapar para Montevideo y aquí lo vemos en rueda de café con los políticos exilados.

El presidente del Uruguay, Terra, se declara dictador y desaloja a blancos y colorados batllistas de los puestos de gobierno. Santillán se codea con los que pasaron a ser "opositores" y en una vergonzante amalgama con blancos, batllistas, socialistas, bolcheviques y anarco - dictadores crea el "Comité de Agitación contra las Dictaduras", pretendiendo arrastrar a la FORU a ese confuso terreno, hecho que dio motivo a que se distanciara abiertamente de los anarquistas del Uruguay.

Después de su "brillante" actuación en Montevideo y de exponer conceptos aliancistas -reñidos con los que sostuviera en sus escritos- desapareció "alegre y confiado" de este ambiente, en el cual no le fue posible hacer prosperar su "nueva" tesis "circunstancial".

Poco tiempo después hace su triunfal aparición en la / p. 111 / Península Ibérica. Y es de imaginar que, un hombre de tantos prestigios intelectuales y con un cargamento de experiencias captadas en sus andanzas con los políticos "democráticos", habrá sido recibido como se merecía por los trabajadores españoles, brindándosele la oportunidad de ensayar sus "descubrimientos" sociológicos. El ambiente le ha de haber sido propicio.

Llega el 19 de julio de 1936. Estalla la revuelta militarista encabezada por Franco.

Santillán hace su aparatosa entrada - armado y con escolta - al palacio de la Generalidad, a realizar una entrevista con el presidente Companys, "demócrata sincero", y en ese momento se le pone el sello oficial de la CNT a la "primera" claudicación.

De sus actividades, de sus flamantes concepciones y de su comportamiento en las alternativas de la guerra civil, damos algunos pormenores en lo que se transcribe en este libro del informe que presentó el camarada Besnard al Congreso Extraordinario de la AIT y en otros capítulos.

Y en Tiempos Nuevos, revista editada en Barcelona, de junio de 1937, Santillán, en el artículo "¿anarquistas en el gobierno o anarquismo gubernativo?", toca afanosamente la pandereta de su apostasía para brindarnos esta desafinada partitura:

"No obstante la correlación y la dependencia; no obstante la armonía que debe reinar siempre entre lo que se dice y lo que se hace, entre las ideas y los hechos que sus citan, entre las doctrinas y la conducta práctica de quienes la sustentan, no siempre van a la par, contundidos, los prin¬ / p. 112 / cipios generales, que son la esencia, con los medios tácticos, que dependen de las circunstancias y son influidos por ellos.

Los principios, el ideal, son como la brújula que guía los pasos hacia la meta. Son la línea recta trazada en nuestras abstracciones. La táctica es la aplicación de estos principios, de esa trayectoria, a las contingencias, sinuosidades, escollos del camino. Ocurre a menudo que no es la línea recta la que lleva más prontamente y con más seguridad al objetivo; a veces se llega primero haciendo zigs¬zags. Incluso acontece que se adelanta más y se llega primero desandando lo andado.

En todo ello lo que importa es no perder de vista ni aún cuando se retrocede, el ideal, el norte señalado por la brújula de nuestra razón de ser. Pero a Roma se va por mil caminos y la elección del más adecuado depende de multiplicidad de circunstancias y de factores del momento preciso de la elección".

Esta tesis es una copia fiel de la consigna bolchevique: "Cualquier medio es bueno, con tal de llegar al fin". Y el fin que los obsecuentes servidores de Stalin se proponen, es el Estado.

Lo más risueño de esta inconsecuencia santillanista es que, para suavizar su letanía santónica, afirma que para llegar a Roma: al ministerio de Economía, ha tenido que "dejar a un lado ciertos escrúpulos", como si estos escrúpulos no los hubiera abandonado ya hace mucho tiempo, con sus andanzas entre los políticos de estos lares.

* * *

Pero esto no es todo. Falta el rabo por desollar. / p. 113 /

Casi al final de la tragedia que vivió el pueblo español, Santillán publica su libro póstumo La revolución y la guerra en España, en el que, describiendo los más importantes acontecimientos de aquella guerra civil y muchos entretelones bastante denigrantes, se interroga él mismo si ha procedido bien o mal en todas las claudicaciones que refrendó y ejecutó con los demás dirigentes de la CNT y al final de cada capítulo vierte un quejumbroso comentario sobre la insinceridad que demostraron los políticos en el bloque "antifascista"!

Y por ese libro conocemos los últimos "descubrimientos" hechos por Santillán. El entiende que la revolución social es una "dictadura en daño de los demás" y por eso prefirió aceptar la dictadura de los políticos. Claro, si actúa como anarquista, no hubiera tenido la satisfacción de sentarse en la mullida poltrona del ministerio de Economía.

Descubrió, además, que a la pequeña burguesía no se le "debía quitar ese mínimo de comodidad y de seguridad de vida a que estaban habituados..." "como una condición esencial de toda victoria".

¡Pobre Santillán! Había perdido muchos de sus mejores años propagando métodos de lucha y concepciones de una mejor convivencia social para la humanidad y recién se le caía la venda de los ojos, ante la cruda realidad: el hermoso despertar, los gestos de heroísmo del pueblo español, su rotundo triunfo, para comprender que la revolución social que presenciaba era "una dictadura" en perjuicio de los burgueses y autoritarios.

Esto nos trae a la memoria las piruetas de un poeta "revolucionario" que actuaba en nuestro ambiente allá por / p. 114/ el año 1906: Angel Falco. Enterado éste de que su colega Santos Chocano hacía de bufón por los palacios reales de Europa, le dedicó el célebre soneto "De luchador a palaciego". Tiempo después, Ángel Falco entró a desempeñar un cargo diplomático y no hizo más versos revolucionarios.

Santillán, en cambio, en su obra póstuma - plagada de sofismas, incongruencias y negaciones - parece juntar los dedos de sus manos, y golpearse el pecho, como las beatas, rezando "Por mi culpa, por mi grandísima culpa". / p. 115 /

LOS TRAGICOS SUCESOS DE MAYO EN BARCELONA

No obstante los llamados a la cordura, a la sensatez y a la rectificación de conducta, dirigidos desde todos los rincones del mundo a los cenetistas y faístas, éstos seguían impertérritos poniendo en práctica sus nuevas doctrinas y modalidades y cuidando de no herir "la susceptibilidad de sus aliados "antifascistas". La palabra revolución social se había suprimido del léxico español. Había sido reemplazada por el de "hay que ganar la guerra" que halagaba enormemente a los políticos marxistas, mientras éstos declaraban públicamente que luchaban por una república democrática.

Mientras tanto, una mano, invisible solamente para los que sufrían de miopía también "circunstancial", manejaba los hilos del plan madurado por el gobierno central de Largo Caballero - en connivencia con la diplomacia "democrática" - de eliminar por completo la ya escasa influencia de los anarquistas en Cataluña y Aragón. Plan que fue proseguido luego por Negrín, Prieto, etc.

Un mes antes de los sucesos que más adelante se describen, se había producido una "crisis" en el gobierno de : p. 117 / la Generalidad, la que fue "solucionada" por el "demócrata" Companys en forma caprichosa - según Souchy - porque pretendió disminuir el número de los "ministros" de la CNT Pero, como éstos demostraban su complacencia y gran dosis de paciencia y "para no quebrar el frente antifascista, tragaron también esta amarga píldora’ (Frases de Souchy).

A fines de abril de 1937 fue asesinado Antonio Martín, militante anarquista de Puigcerdá y varios de sus compañeros de esa localidad.

La CNT, sin embargo, hacía gestiones con la UGT para celebrar el 1° de mayo en conjunto, pero no prosperó en sus propósitos "unionistas".

* * *

En los primeros días de mayo aparece muerto, en Barcelona, el camarada Camilo Berneri - junto con su compañero Giovanni Barbieri -, quien ya en noviembre de 1936 había hecho una valiente crítica a las desviaciones que comprobaba, llegando a decir "que era de lamentar, cierto proceso de bolchevización en el seno de la CNT" y que en el periódico Guerra di Classe, de esa fecha, escribió un profético artículo, del que reproduciremos algunos párrafos llenos de evidencia en ese momento para todos aquellos que observaban las cosas con los ojos de la realidad y no con los lentes ahumados de las "circunstancias especiales". Berneri, decía:

"Los republicanos, los jefes socialistas y los comunistas ya están unidos sobre la base "constitucionalista". El Comité Ejecutivo del Partido Comunista español declaró re¬: p. 118 / cientemente que en la lucha actual, él se propone la defensa de la democracia y de la propiedad privada. Esto empieza a oler a Noske. Si no tuviéramos Madrid en llamas nos veríamos obligados a pensar en Kronstadt. Pero la politica de Madrid está por triunfar. No armó y no financió la Cataluña revolucionaria.

¿Esto se ha hecho acaso para poder dirigir a la URSS que envía armas y cuadros destinados a controlar la lucha revolucionaria y a detener el desarrollo de la revolución social, encauzándola sólo en el canal de la lucha armada contra el fascismo? El chantaje: Madrid o Franco, paralizó al anarquismo español. Hoy Barcelona está entre Burgos, Roma, Berlín, Madrid y Moscú. Un sitio.

Se acumulan nubes negras en el horizonte; la niebla nos ciega.

Afinemos la mirada y tengamos el timón con mano de acero. Estamos en alta mar y hay tormenta. Pero nosotros sabemos hacer milagros. Entre los prusianos y Versalles, la Comuna encendió una llamarada que aún ilumina al mundo.

Entre Burgos y Madrid, está Barcelona.

Piensen en eso los Godet de Moscú. C. Berneri. "

Berneri había firmado su propia sentencia de muerte, la que fue ejecutada por los mercenarios que estaban a las órdenes del "frente antifascista", mejor dicho, de los emisarios de Stalin.

* * *

Lo que sucedió en esos dias y los posteriores, en Barcelona, nadie mejor que la CNT y la FAI lo pueden historiar. Leamos fragmentos del extenso informe publicado / p. 119 / en el “Boletín de informaciones” de as mismas y que tomamos de Solidaridad, de Montevideo, correspondiente a la fecha, con un acápite hecho por la redacción de esta última publicación, en el que con acierto esboza una explicación de las causas de las que fueron consecuencia estos hechos de mayo:

“Tomamos del “Boletín de informaciones” de la CNT y FAI, de Barcelona, el comunicado que en fecha 17 de mayo, publica el Comité Nacional de la CNT, relatando los sucesos de Cataluña y las causas que los produjeron. Conceptuamos interesante este informe por ser la palabra oficial del CN de la CNT, lo que ofrece a los camaradas un elemento de juicio para interpretar los hechos y comprender los móviles que han guiado a quienes pusieron todo su empeño en producirlos.

Nosotros, sin embargo, hemos de destacar una vez más, que ellos son la consecuencia natural de esa tendencia “aliancista”, que surge a veces en nuestro movimiento, llevado por la ilusión del mayor número, sin comprender que desde el momento que nos aliamos con un enemigo, ya no lo tratamos como a tal, y por consiguiente, los obreros que integran una institución que combatimos y que han empezado a sentir el efecto de nuestra prédica, en vez de abandonar esa institución por sentirse hermanados con nuestros principios, se sienten de nuevo en paz con su conciencia, porque nuestro acto ha valorizado a esa institución enemiga, y mucho más, desde el momento que en lo, sucesivo y en virtud de esa alianza, ya no diremos que esa institución es mala, son que guardaremos silencio, para mantener la UNIDAD. / p. 120 /

Es más o menos, lo que les ha pasado a los compañeros españoles, con su alianza en un “frente antifascista”, con el agravante peor e injustificable de su intervención en los órganos de gobierno.”

“HABLA EL COMITÉ NACIONAL Estimados camaradas: los acontecimiento que han tenido lugar en la regional catalana, obligan a que sirvamos a la organización el informe de los hechos, y muy particularmente, cuál ha sido la intervención que en los mismo ha tenido este Comité Nacional.

El lunes tuvimos noticias de que ocurría algo grave en Barcelona. No nos decidimos a intervenir, porque ya hacia días que anormalidades existían, y estábamos convencidos de que no era fácil lograr que nuestra intervención paralizara los hechos. Por conocer que la Organización de Cataluña atravesaba una etapa de experimentación, consistente en aplicar en las actuales circunstancias los mismos métodos que dieron vida y consistencia a la CNT, sin recordar los camaradas, que hoy, en un plan de intervencionismo gubernamental y de colaboración obligada, los métodos requerían un cambio, coincidente con el cambio de oposición a intervención. Por otra parte, el adversario político actuaba de forma provocativa, con la idea fija en lograr que la Organización confederal volviera por los fueros de lucha en la calle. El proceso era largo, y habíamos tenido ocasión de intervenir, viendo que eran inútiles nuestros esfuerzos, ya que en las reuniones y plenos se planteaban las cosas de FORMA INOPORTUNA.

El martes, día 4, los camaradas que intervienen en el gobierno de valencia fueron llamados por el presidente del / p. 121/ Gobierno, el cual les informo de que la situación en Barcelona era grave, que requería una intervención decisiva, para que se paralizara la guerra civil que había estallado con toda violencia. Expuso Largo Caballero, que el Consejero de Seguridad Interior de Cataluña, había solicitado del Ministro de la Gobernación el envió urgente de 1.500 guardias, indispensables para sofocar el movimiento. Ello no podía hacerlo el Gobierno ya que era entregar unas fuerzas para que operasen al servicio de quien tal vez tuviera que ver con el conflicto planteado. Antes de acceder a ello, procedería a la incautación de los Servicios de Orden Público, tal y como le facultaba la Constitución. Era necesario que los Comités nacionales de la CNT y la UGT se desplazaran, inmediatamente a Barcelona, para ver si lograban que se depusieran las armas, sin perjuicio de que posteriormente se discutieran las causas y buscaran soluciones. Se reunió el CN decidiendo ir a Barcelona con la misión ante todo, de que cesase el fuego, para evitar la incautación de los Servicios de Orden Público por el Gobierno central y amortiguar en lo posible, el desastre que en el orden internacional y en el interior, significaba la guerra civil que había estallado.

Designamos a los compañeros Juan García Oliver y Mariano Vázquez, para que se desplazaran a Barcelona. Por la Ejecutiva de la UGT fueron los camaradas Hernández Zancajo y Muñoz. En avión se realizó del viaje.

... Las constantes PROVOCACIONES habían producido el choque en la calle. La ultima era el envió de fuerza publica a la Telefónica, para adueñarse de ella, e, perjuicio del Comité de Control UGT-CNT. En el Consejo / p. 122 / de la Generalidad últimamente celebrado, todos coincidieron en reconocer que Ayguader había extralimitado a mandar la fuerza publica. Pero nadie quería apechugar con la responsabilidad de cambiar, sancionando, al responsable Ayguadé y Rodriguez Salas.

En la Generalidad una reunión con todos los sectores. Iniciada la misma, plateamos, como cuestión previa, la conveniencia de que los representantes de las organizaciones dirigiéramos por radio una alocución, lanzando la consigna de alto el fuego. Era preciso ganar tiempo, evitar victimas. Y previendo que la discusión podía prolongarse, adelantábamos tiempo, al propio tiempo que dábamos a conocer a todos que estábamos reunidos y dispuestos a encontrar solución al problema gravísimo planteado en la calle, Fue aceptada nuestra proposición por las demás representaciones. Suspendióse la reunión. Hablamos por radio. Y volvimos a reunirnos. Después de amplio debate, propusimos la fórmula de que se constituyese un Consejo provisional, con cuatro representantes, en el cual no interviniera nadie de los que habían intervenido en anteriores Consejos. .... Este Consejo tendrá carácter provisional y estaría presidido por Companys. Su tarea seria de 10 a 15 días, tiempo que las organizaciones emplearían para discutir sus puntos de vista y llegar a la elaboración de un programa de actuación que obligara de forma responsable, a que cada cual lo cumpliera y no se repitiera lo que hasta aquel momento, que los pactos y acuerdos fueran letra muerta. Se aceptó, después de discutirse ampliamente, la proposición. Nosotros defendimos el criterio de que se constituyera inmediatamente a fin de que al conocerlo la / p. 123 / opinión supiera que había quedado el conflicto resuelto, y se imponía que cada cual se retirara. Los representantes de la UGT - comunistas en Cataluña - se oponían, alegando que era preciso que primero cesara totalmente el fuego en la calle; convenía, según ellos, dar tiempo a que se normalizara la situación. ....Agotamos los argumentos en defensa de nuestra tesis. Creíamos que era preciso ganar tiempo, para impedir que el Gobierno se viera obligado a incautarse de los Servicios de Orden Público. Pero no hubo manera de entenderse. La Ezquerra y los Rabasaires aunque no llevaban el debate, se adherían al criterio de los comunistas. Y al final, dos e la madrugada, terminó la reunión decidiendo hablar de nuevo por radio, dando cuenta de que llegábamos a entendernos y que era necesario cesar totalmente el fuego, normalizando la situación. Por la mañana Companys daría la nota dando cuenta de la constitución del nuevo Consejo de la Generalidad, Consejo de pacificación y provisional. Al terminar la reunión, comunicamos al gobierno que las cosas iban por buen camino. El Gobierno había estado reunido en sesión permanente, tratando del problema de Cataluña y discutiéndose el Decreto de incautación de Servicios de O. Público. La compañera Federica Montseny llevó la oposición durante cuatro horas a los comunistas y a los republicanos que defendían la incautación de los S. de O. Público y Defensa. Fue un debate movido que a la hora de votación perdimos, decidiéndose la incautación con la condición de que se esperaría al último momento para ponerlo en práctica. El Consejo siguió reunido hasta que a las dos de la madrugada informamos de que la situación iba normalizándose. / p. 124 /

... En Barcelona, a la madrugada, observamos que la situación se agravaba. Nuestra primera alocución por radio había sido tenida en cuenta. Pero a las pocas horas volvió a recrudecerse la lucha. Y al amanecer el miércoles, presentaba mal cariz el panorama de Barcelona.

... Claramente pudimos observar con la disimulada satisfacción que acogían todos la decisión del Gobierno. Al poco tiempo llegaba a la Generalidad la noticia de que al puerto de Barcelona habían anclado unos barcos de guerra franceses y otros ingleses. A pesar de todo seguimos intentando parar el fuego.

... El miércoles por la noche, de acuerdo con todos los camaradas que estábamos en la Generalidad, decidimos hablar por radio junto con Vidiella de la UGT para hacer un nuevo llamamiento terminante concretando que la CNT estaba dispuesta a desautorizar a quienes siguieran con las armas en la calle, transcurrida una hora.

La Federación de Sindicatos, de acuerdo con la Local de la UGT, redactaron la orden de vuelta al trabajo. Pusimos de acuerdo a que los directores de los diarios de la CNT y la UGT para que el jueves aparecieran dando la voz de concordia. El jueves amaneció con relativa tranquilidad por las calles; la gente empezaba a circular. El transporte dio la orden de vuelta al trabajo; pero como las líneas estaban averiadas, hubo necesidad de que antes que los tranvías, salieran los coches de reparación. Salieron, y al correr de la mañana, tuvieron que retirarse por haber sido tiroteados. También fue tiroteado algún tranvía que intentó salir. El metro tuvo que suspender la circulación porque en algunas entradas los policías comunistas y Estat Catalá, / p. 125 / asediaban a los viajeros. En los centros y barricadas de los otros sectores que forman el frente contra nosotros, se detenía y cacheaba y rompía los carnets de la CNT. En algunos lugares aparecían grandes cantidades de carnets confederales rotos. En otros lugares se hostilizaba a los camaradas. Centros nuestros eran asediados. Los adversarios dominaban posiciones, aprovechándose de la tregua que ofrecían los camaradas, ansiosos de poner fin a la lucha fratricida. Esta situación dio por resultado que al mediodía la situación se hubiera agravado y ya la lucha de nuevo se generalizaba. Por la tarde, el Secretario del Comité Nacional se desplazó al Comité Regional, donde tenía lugar una reunión. Inmediatamente nos dimos cuenta de que la situación era más gravísima que nunca. Los camaradas estaban dispuestos a echar por la calle de en medio ...

No era posible por muchas provocaciones y por mucho que se nos hiciera, que cerráramos los ojos y decidiéramos entablar la batalla definitiva ... No podíamos olvidar que la visión de los hechos demostraban con toda precisión que habíamos hecho el juego al adversario. Querían que saliéramos a la calle, que el Orden Público pasara al Gobierno, convencidos de que éste, por interés de la guerra, por necesidad interior y exterior, había de aplastar al movimiento. De esta forma, el Gobierno Central lucharía contra nosotros y después ellos aparecerían, eliminada la CNT y si antes no venia la intervención extranjera, lavándose las manos y dueños de la situación en Cataluña, ya que nadie les podría decir que la represión la llevaron ellos a cabo ... Comprendíamos perfectamente la tragedia de los camaradas que se veían acorralados y provocados. Que / p. 126 / contemplaban la caída de sus camaradas y amigos. Pero por ENCIMA DE TODO estaba la necesidad de que en un momento no se hundiera estrepitosamente todo el esfuerzo realizado por el proletariado español desde el 19 de julio, sirviendo en bandeja la victoria a Franco, por una parte, y haciendo el juego al adversario por otra. ...

Inmediatamente se desplazó la delegación del Comité Nacional, junto con una Comisión, a la Generalidad, para ponernos al habla con la Gobernación por teléfono. Al habla con el ministro, expusimos con toda claridad, lo grave de la situación. Denunciamos actitud de los mandos de Orden Publico. Indicamos que Rodriguez Salas aún seguía al frente de la Comisaría de Orden Público, lo cual justificaba la actuación provocativa de la fuerza pública, ya que seguia bajo las ordenes suyas. Planteamos con claridad que el problema de Barcelona no era un problema de fuerza pública, sino de tacto. Era imprescindible para que terminara la lucha, que se estableciera un plazo de tregua. Tres horas serían suficiente. Precisaba que durante ese tiempo la fuerza pública no interviniera para nada. Que no efectuara cacheos. Que no detuvieran a nadie. Que no hiciera absolutamente nada. Entonces podrían los que estaban en armas abandonar las barricadas, los locales y cuántos lugares ocupaban. Galarza aceptoo nuestra sugerencia. Se determinó que de seis a nueve de la mañana del viernes la fuerza pública no se metería con nadie. Ya desde aquel momento se darían órdenes terminantes para quien no hiciera fuego. En cuanto a los mandos nos anunció que al otro día llegarían en avión los nuevos jefes con órdenes por escrito que serían enseniadas ... para que / p. 127 / tuviéramos la seguridad de que no se iba el plan de represión sino de pacificación. Sobre el comisario de Orden Público, Rodríguez Salas, había ordenado que INMEDIATAMENTE fuera destituido. La fuerza pública que venía de Valencia, que era necesario, según Galarza, que se la dejara pasar. Su llegada a Barcelona era imprescindible, ya que los guardias que habían eran una fuerza parcial, apasionada y que significaba un peligro para la pacificación. En estas condiciones quedamos de acuerdo con el ministro de la Gobernación. Únicamente concretamos, por ser importante, que la fuerza pública no entrara en Barcelona hasta después de las nueve de la mañana, para evitar incidentes. Aceptoo Galarza la idea y se comprometio en hacerlo así.

Pusimos en conocimiento de la u organización catalana las conclusiones a que habíamos llegado, ordenando que los camaradas estuvieran preparados para las seis de la mañana retirarse.

La Federación Local de Sindicatos, junto con la Local de la UGT, redactaron otra nota, dando la orden de vuelta al trabajo. Por otra parte, hablamos con Arrando, para concretar sobre las órdenes del ministro de la Gobernación. Al propio tiempo propusimos y se aceptó, que las patrullas de control, fuerza pública que se había puesto a las órdenes del Delegado de Orden Público, y que no había intervenido en los sucesos, salieran a las seis de la mañana a patrullar por las calles de Barcelona, para evitar que se produjese ningún incidente.

... Aquello era un golpe muy duramente asestado a sus cálculos. Todo el plan se hundía, desde el momento en que el llegábamos a un acuerdo con el gobierno central. / p. 128 /

Por la mañana, los camaradas, teniéndose a las órdenes cursadas, se retiraron inmediatamente a sus casas. Mucho antes del plazo indicado, ya no había nadie en armas. Sin embargo, los otros aprovechaban todas las oportunidades para provocar. Se hacía difícil en algunos casos contener la indignación de los camaradas atropellados, a pesar de las órdenes que había. Esa era una prueba más de que los adversarios no querían la tregua. A toda costa deseaban que siguiera la lucha. Era el plan concebido. Pero les falló porque el buen sentido se iba imponiendo a los camaradas y no se le replicó a las provocaciones. De esta manera quedó liquidado un grave problema de Barcelona.

En los pueblos, los camaradas dejaron circular a las fuerzas que venían de Valencia; pero en algunos lugares, los adversarios, siempre en el plan de provocación y revancha, aprovecharon la retirada de los camaradas después de haberse liquidado el problema de Barcelona. En otros lugares se ejercía represión. Era que los mandos actuaban en los pueblos bajo las órdenes del Partido que había llevado la guerra a Barcelona, en contra de la CNT. Nada fue suficiente para detener el sentido de responsabilidad y la sensatez que se imponía a nuestro movimiento.

... Esta es la situación. Ahora sólo falta que la Organización reflexione profundamente sobre lo ocurrido. Es una experiencia más, que nos marca con claridad que no basta la buena voluntad. Precisa que nos situemos en el plano de no hacer jamás el juego al adversario. La situación política es cada vez más compleja. Sólo un análisis / p. 129 / detenido, efectuado por quienes conocemos las interioridades y el complejo de esas situaciones, puede llevarnos por el camino que interesa al movimiento, a la evolución y al triunfo de la guerra. Ante todo, no ir nunca de manera inconsciente al lugar que nos quieren llevar, sino al que tenemos que ir y al que nos convenga.

Frenemos los impulsos. Y por entremos las cosas tal como interesan.

Ahora mismo todos desbarran; los partidos pierden la brújula, particularmente el partido comunista, ante el fracaso estrepitoso de su maniobra. Orientemos la ofensiva en el plano de la sensatez y la exposición ordenada de hechos, abandonando el tono de agresividad y dejémosles que griten. En su obra perecerán. Y el movimiento libertario se abrirá paso por su capacidad y enormes sentido objetivo.”

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Eligiendo detenidamente y sin ninguna clase de prevenciones este informe del Comité Nacional de la CNT, ser vierte con una claridad meridiana, la más absoluta negación de raigambre anarquista y los suicidas propósitos de entregamiento que abrigaban e iban ejecutando con torpeza y cobardía los cenetistas y faistas gubernamentales, llegando no sólo a desautorizar la resistencia armada de los compañeros anarquistas, que se manifestaba valientemente en las barricadas levantadas en las calles de Barcelona, sino que, valiéndose del injustificado prestigio e influencias que ejercían sobre nuestros camaradas, tuvieron por medio de engañosas maniobrar, hacerlos desistir de que su digna actitud y entregarlos a merced del / p. 130 / bloque autoritario que con sus desmanes había provocado la indignación de los anarquistas y del pueblo barcelonés.

“los camaradas estaban dispuestos a echar por la calle del medio ...”. No era posible por muchas provocaciones y por mucho que se nos hicieran, que cerráramos los ojos y decidiéramos entablada la batalla definitiva ...” “Frenemos los impulsos. Y orientemos las cosas tal como interesan”, afirman con toda frescura los “ministerialistas”. “Hay que derrumbar las barricadas ... Un adoquín cada ciudadano, y fuera las barricadas, que son recuerdos de horas trágicas, recuerdos que tienen, que es necesario que desaparezcan en holocausto a la unidad y fraternidad que tienen que mantenernos estrechamente abrazados” les transmitían por la radio de la CNT-FAI.

Y así, con discursos radiales y volantes saturados de frases del mismo tenor, ser frenaban, de nuevo, los impulsos redentores y de la justa indignación de los anarquistas y de una sana parte del pueblo español que, reaccionando altivamente contra el engaño de que habían sido víctimas por parte de los cenetistas y faistas, dispuestos a impedir se siguiera asesinando a sus propios compañeros y queriendo contrarrestar la prepotencia autoritaria de todos los políticos se habían lanzado a la calle a jugarse la vida por su libertad. Más aún. Si nos fuera posible destinar más espacio para hacer conocer otros tristes y desagradables episodios acaecidos en ese lapso de tiempo, se pondría al descubierto ampliamente el cáncer traicionero que había minado la moral, la valentía y la bondad del pueblo español. Y si se tiene oportunidad de ver el folleto La semana trá / p. 131 / gica de Mayo en Barcelona, escrito por el equilibrista A. Souchy se podrá apreciar cuán cobarde ha sido el comportamiento de los “ministerialistas”; cuanto desvergüenza encierran sus andanzas y coqueteos con los políticos “antifascista” y hasta qué punto se traicionó la noble causa de la emancipación humana.

EL CAMALEONISMO DE PARABIENES

Jamás se le ofrecerá mayores satisfacciones al camaleonismo internacional, en la frondosa gama y de denominaciones: anarco-dictadores, faquistas, sindicalistas, aliancistas, “antifascistas” y otros istas, que las que les brindaron, a manos llenas, los hombres que ejercían cargos de responsabilidad en la CNT y en la FAI.

Y no sólo fueron obsequiosos con el ejemplo dado en su actividad durante todo el período de la guerra civil en España, sino que, con una obstinación digna de mejor causa, iniciaron una ofensiva radial, periodística y telegráfica con el suicida propósito de contagiar con sus ”circunstanciales” modalidades y conceptos los ambientes obreros internacionales saneados del virus confusionista y comprometer su solidaridad y divulgación entre quienes siempre están prontos a hacer un gesto o una frase que coincida con su veleidosa característica.

Veíamos algunos conceptos vertidos, fruto de la ofensiva circunstancial:

“Ha de conseguirse a costa de lo que sea, y cueste lo que cueste la unidad de criterio en las luchas antifascistas, y la coordinación de todos los esfuerzos. Ha de conseguirse, pasando por encima, si es preciso, de cuantos ciegos, abúlicos, inconscientes o criminales, se oponen a ella y le ponen obstáculos", les tramitía Federica Montseny.

"Los antiguos enemigos de la patria se convirtieron en sus defensores... Aceptamos la militarización y con ella aplazamos, pusimos a segundo término, nuestra lucha contra la disciplina militar. Hemos reconocido la autoridad del Estado, cesando temporalmente en nuestra vieja lucha contra toda institución estatal. Hemos participado en el gobierno y colaboramos con él, en las tareas de ganar la guerra contra el fascismo”, escribía A. Souchy.

"Acerquémonos más a la realidad. Y apartémonos un poco, aunque sólo sea un poquito, de las barbas venerables... Ellas ya cumplieron su misión. Nosotros tenemos hoy que cumplir la nuestra. Y si ellos volvieran, nos censurarían nuestra incompetencia, nuestro sectarismo, nuestra cerrazón, por mantenerse rígido al pasado, cuando tanto han variado las circunstancias", afirmaba, como secretario general de la CNT, Mariano R. Vázquez.

“La CNT no ha querido apartarse de la realidad. Sin renunciar a sus objetivos finalistas, adapta su táctica a las exigencias de la hora", les decía Manuel Villar.

"Por primera vez en la historia del movimiento social hemos entrado, los anarquistas, a formar parte de un gobierno con toda la responsabilidad inherente a esa función. Pero no es porque nos hayamos olvidado de nues¬/ p. 134 / tros postulados fundamentales", les espetaba Diego Abad de Santillán.

"¡Bienvenidos, pues, los ministros cenetistas!", les decía Luis Heredia, en La Protesta, de Chile. "Nuestra patria, la patria de los trabajadores, es el patrimonio que hoy tenemos en nuestras manos". "La patria está en peligro", expresaba en público el ministro de "Justicia", Juan García Oliver. "Felizmente, la actuación de los anarquistas españoles ha tenido profunda influencia en el pueblo de ese país... El hecho de que Largo Caballero haya adoptado una actitud revolucionaria recogiendo los anhelos de grandes multitudes, cansadas, decepcionadas ya del parlamentarismo, de la legalidad burguesa implica uno de los más grandes triunfos de la posición de la CNT y de la FAI" expresaban los faquistas de la Argentina en Acción Libertaria.

"Los anarquistas no han rectificado nada, absolutamente nada; ni en la teoría ni en la práctica... La CNT fue al gobierno forzado por una situación y circunstancias especiales creadas por una revolución que no estaba enteramente en sus manos...", afirmaba el camaleonismo del Uruguay por medio de su órgano la revista Esfuerzo.

"El anarquismo - no los maestros, sino el anarquismo contemporáneo - padece de visión histórica y cultiva una ideología abstracta que siempre ha de ser estéril. La solemne declamación de principios eternos y de los cuales no se puede quitar ni una tilde, no hace cambiar al mundo... / p. 135 / Hay que estudiar la posibilidad de salir, en muchos países del aislamiento sectario...", nos espetó H. Rudiger.

"Yo, es tanta la fe y la esperanza que tengo en la CNT y en la FAI y sus militantes que digo que al terminar la guerra, España, a pesar de haber intervenido la organización confederal en la dirección oficial del gobierno, para salvarla de la invasión del fascismo mundial, continuaraa siendo la cuna del anarquismo y anarcosindicalismo", dijo Mascarell.

"Nosotros, los anarquistas, aun teniendo nuestra representación en ese gobierno formado provisionalmente, para representar diplomáticamente fuera de España el derecho de defensa, de independencia y libertad..." argumentó Cultura Proletaria, de Nueva York. * * *

Muchos otros mensajes y proclamas del mismo o parecido tenor fueron esparcidos a los cuatro vientos y los camaleones batían palmas estruendosamente. No era para menos.

Con la torpe y claudicante actuación de los cenetistas y faístas en los diversos puestos burocráticos del gobierno de España se le daba a aquéllos la mayoría de edad; se oficializaba todo su pasado "innovador", veleidoso, confusionista y temperamental. Podían seguir codeándose y actuando, con más desenfado, "incorporando valiosas tácticas revolucionarias", aunque sin la "circunstancia especial", con todos los políticos de derecha o de izquierda. En España, con republicanos, socialistas, comunistas. En la Ar¬/ p. 136 / gentina con radicales, conservadores, etc. Aquí, en el Uruguay, con batllistas, blancos, frugonianos y bolcheviques. Con todos los que hablen de "democracia". Extender el frente "antifascista" a través de todos los mares.

Así se explica la unanimidad en el aplauso, en la defensa y en la justificación que surgió de las filas camaleónicas hacia los cenetistas y faístas. Era la voz de su conciencia que estallaba de alegría al comprobar que se agregaba a la larga lista de los "ismos ’ el "gubernamentalismo anárquico".

Era la materialización de sus proféticas concepciones. La ruptura del viejo cascarón "principista", que abría nuevos horizontes a la avasallante inquietud "unionista".

Con el refuerzo de tan multicolor y copiosas concepciones "circunstanciales", el camaleonismo se rejuvenecía en cuerpo Y alma para ensayar nuevas incursiones por el campo obrero, esperando mientras tanto, la reincorporación de los que habían ido a España a comprobar la bondad y la eficacia de sus "tácticas" y de sus interpretaciones ideológicas.

Felizmente, pasados los primeros ;estantes de confusión, en el campo obrero y anarquista se ha producido una rápida y saludable reacción y es muy difícil que prosperen las nuevas tácticas y las nuevas modalidades irradiadas y exportadas desde y la Península ibérica, después del fracaso recibido.

PRESION CENETISTA EN LA AIT

Es innegable que el Secretariado de la Asociación Internacional de los Trabajadores, institución a la cual están adheridas la FORU y la FORA, pasó por momentos angustiosos y desagradables al pretender defender la orientación ideológica y las prácticas de lucha aprobadas en su congreso de constitución.

Nobleza obliga declarar que el compañero Pierre Besnard, secretario desde antes de iniciarse los acontecimientos españoles hasta hace poco, de la AIT, se esforzó en mantener la línea de conducta que emerge de su declaración de principios y pugnó incansablemente para evitar las desviaciones producidas y para que los cenetistas se rectificaran de su claudicante posición gubernamental.

Esto, que en realidad, significa un sincero elogio para la labor desarrollada por el compañero Besnard en esa emergencia, no implica coincidencia con su manera de pensar con respecto al movimiento obrero, pues nosotros no aceptamos ni el término de anarcosindicalismo ni la misión finalista que le atribuye a los sindicatos.

Sería interesante para los trabajadores conocer am¬/ p. 139 / pliamente la agobiadora tarea del Secretariado de la AIT, pero como ello implicaría extender más de lo que ya es este trabajo, nos limitaremos a describir en forma por demás sintética algunas de sus intervenciones ante la CNT española. * * *

La mayor parte de lo que transcribimos en este capítulo pertenece al informe presentado por el camarada Besnard al Congreso Extraordinario de la AIT, realizado en París en diciembre de 1937.

En su primer viaje a España pudo observar la animosidad y los aviesos propósitos que demostraba el gobierno central de Largo Caballero hacia las columnas cenetistas, al extremo de negarles armas para el frente de Aragón, que defendían. El Secretariado hizo notar esta grave anomalía a los responsables de la CNT y de la FAI y les alentó para que se las procuraran. Así fue que las entidades mencionadas iniciaron gestiones ante un vendedor de armas, pero el negocio fracasó y Bernard manifiesta

"Así pues, España no recibió las armas que necesitaba inmediatamente y Rusia se las proporcionó al gobierno de Madrid, pagadas al contado, de un valor discutible, y poca a poco, con la promesa de que no serian distribuidas a las columnas de la CNT y que el partido comunista podría desarrollarse y actuar en condiciones particularmente favorables. Me di cuenta de cómo la influencia rusa había ganado terreno. García Oliver y Santillán, el primero especialmente, no veían más que por los ojos de Antonof Ovsenko, cónsul general de Rusia en Barcelona... Ante tal / p. 140 / sumisión a Rusia, el Secretariado de la AIT no tenía más que hacer sino marcharse sin discutir a París".

* *

Mientras tanto, la CNT, "iniciándose" por el tortuoso sendero de las claudicaciones, se reúne en pleno de regionales el 23 de octubre de 1936 y resuelve:

"1° El nombramiento de una comisión del Pleno, compuesta por Levante, Centro y Cataluña, para celebrar en Barcelona una entrevista con el Presidente de la República, Azaña, exponiéndole en ella la necesidad de que se plantee la crisis del gobierno para que la CNT entre en este último con el propósito y las condiciones aprobadas en el pleno de las regionales del 15 de setiembre último. Esta comisión ha de fijar un plazo de 48 horas para obtener contestación.

2° En el caso de que sea rechazada, tomaremos las medidas de tipo militar para asegurar las comunicaciones entre Madrid, Levante, Aragón, Andalucía y Cataluña y controlar el pasaje de los hombres y del abastecimiento de estas regiones hacia Madrid. Para el cumplimiento de este acuerdo el C. Nacional nombrará una Comisión de Guerra Nacional. Por medio de este Comité se procederá a la unificación de los frentes de Cataluña, Aragón, Levante y Andalucía.

3° La CNT ha de proceder a la movilización de las fuerzas confederales hasta los 100.000 hombres. Esta movilización se efectuará de acuerdo con los Comités Regionales y el Comité de Guerra Nacional.

4° Organizar una acción de conjunto con todas nues¬/ p. 141 / tras fuerzas regionales para llegar al control de la economía y la coordinación de las reservas.

5° Acentuar las gestiones iniciadas cerca de los representantes diplomáticos de Rusia, para llegar hasta donde sea preciso a los acuerdos adoptados por nuestro Pleno.

6° Rectificar los acuerdos anteriores e intensificar la campaña de opinión a favor de las determinaciones tomadas por el pleno del 15 de setiembre".

La parte esencial de lo resuelto el 15 de setiembre, que se menciona en lo transcripto anteriormente, dice así

"Constitución en Madrid de un Consejo Nacional de Defensa compuesto por elementos de todos los sectores políticos en lucha contra el fascismo y con esta proporcionalidad: cinco delegados de la UGT, cinco de la CNT y cuatro republicanos. Presidencia del Consejo Nacional: Largo Caballero. La constitución de este C. N. de Defensa, propone la continuidad de la presidencia de la república en la persona del que la detenta y con el mismo espíritu de gestión que viene observando hasta la fecha”.

Se debe tener en cuenta que, sobre lo solicitado al gobierno central para la formación del Consejo Nacional de Defensa y sobre las medidas resueltas en el pleno del 23 de octubre de 1936, no fue más que pirotecnia barata, no cumpliéndose nada de lo resuelto, pero, no obstante no haber surtido el efecto dadivoso que de esas "tremebundas" poses esperaban, poco más tarde entraron al gobierno central, explicando la CNT y la FAI este hecho, en estos términos:

"El Pleno Nacional de Regionales celebrado en Madrid / p. 142 / el 28 de setiembre de 1936, informado de las gestiones realizadas por el C. N. para lograr la formación del C. N. de Defensa, vistas las múltiples dificultades que para ello se encontraban, y ante la necesidad apremiante de intervenir directamente en la dirección de la guerra, la política y la economía, con objeto de evitar el continuo sabotaje que se hacía a nuestra Organización, colectividades y columnas militares, daba un amplio voto de confianza al C. Nacional para que, ante la imposibilidad de que se constituyera el C. N. de Defensa acordado en el Pleno del 15 del mismo mes, pudiera ser lograda la intervención de la CNT en el gobierno".

Es de destacar que, - en lo que se refiere a las milicias -, a los pocos días después del 19 de julio, la CNT y la FAI dieron el primer visible "tropezón", formando parte del Comité de Milicias Antifascistas, el que pronto desaparecía para refundirse en el Consejo de la Generalidad, justificando su intervención en esta forma:

"Se consideró que, para evitar la duplicidad de poderes que constituían el Comité de Milicias Antifascistas y el Gobierno de la Generalidad, debía desaparecer aquél y constituirse el Consejo de la Generalidad de Cataluña, desarrollando más positivas actividades, sin la cortapisa del choque de poderes y para que terminara el pretexto de las democracias al no ayudarnos porque mandaban los anarquistas".

El Secretariado criticó estas agachadas y dice en su informe que: "levantaron la indignación de los compañe¬/ p. 143 / ros españoles de la CNT, que no aceptaban ni consejos, ni críticas por parte de nadie".

Alarmado por el cariz que tomaba el pésimo comportamiento de la CNT, el Secretariado convoca a un pleno de las entidades adheridas a la AIT y éste se celebra del 15 al 17 de setiembre de 1936.

La resolución adoptada en esa reunión, con respecto a las desviaciones de la CNT, fue bastante frívola y confusa, notándose ya, a esta altura de los acontecimientos, la influencia de los cenetistas en el seno de la AIT.

Más adelante, el compañero Besnard continúa:

"A pesar de la seguridad manifestada por la delegación de la CNT y de la confianza manifestada por el voto de la resolución conciliadora adoptada por el Pleno, la central española no modificó en nada su línea de conducta. Al contrario, acentuó un poco más cada día su política de conciliación y. de colaboración con el gobierno. Tuve ocasión de darme cuenta de que el retroceso de las posiciones revolucionarias había aumentado considerablemente. En el curso de mi viaje, que duró 26 días, he recorrido Cataluña, Cerdaña y Aragón.

En todas partes he podido darme cuenta de que la acción de las masas en el terreno económico y social tendía a mantener y desarrollar las conquistas revolucionarias, a pesar de las concesiones cada vez más peligrosas concedidas a los partidos políticos para que se mantenga intacto un frente antifascista que nunca fue otra cosa que un engaño... cuya víctima fue la CNT Claro que a pesar de estar la CNT representada en los gobiernos de Valencia / p. 144 / y Barcelona, iba perdiendo influencia e inmediatamente ello tuvo su repercusión en el plan político.

Los compañeros extranjeros ya eran, en diciembre de 1936, perseguidos y detenidos, imponiendo su censura Ovsenko".

En el mes de junio de 1937 se celebró otro pleno de las centrales adheridas a la AIT, cuya resolución primordial es la siguiente:

"Que la conducta de la guerra revolucionaria, al mismo tiempo que la realización social, tendría que excluir por parte de la CNT toda participación directa así como toda inteligencia indirecta con los gobiernos de Valencia Barcelona y haría necesario que la CNT abandonara todas las concesiones políticas, económicas y doctrinarias hechas a dichos gobiernos para mantener intacto un pretendido frente antifascista compuesto por sectores que tratan con el enemigo de clase para liquidar la guerra y ahogar la revolución. Considera que el retiro oficial de la CNT del frente antifascista se impone cada vez más, dejándole sin embargo el derecho de aceptar o iniciar acuerdos circunstanciales con los elementos verdaderamente antifascistas de dicho frente, deseosos de qué se termine la guerra por una revolución emancipadora del proletariado español, dirigida contra el fascismo y también contra la llamada democracia republicana".

Otra medida de fundamental importancia se tomó en ese Pleno, como es la de mantener a raya a los "revolucionarios leninistas", los de Kronstad y Ucrania, que por esa / p. 145 / fecha andaban de coqueteos con elementos de la CNT La resolución decía así:

"Que la oposición del proletariado revolucionario de todos los países, unida en el seno de la AIT, al marxismo en todas sus formas, queda inquebrantable como antes, dado que la social democracia, así como el bolcheviquismo dictatorial de la escuela de Stalin o de Trotski, con todas sus ramificaciones y subdivisiones, sean PSUC o POUM, son igualmente nefastos y peligrosos para la realización de la revolución".

* * *

Estas resoluciones ahondaron más aún las diferencias y las discusiones entre la AIT y la CNT, y se agravaron al conocer esta última la resolución del Pleno con respecto al Fondo Internacional de Solidaridad de la AIT, que era de destinar el 80 % para sostener la revolución española y el 20 % para ayudar a los compañeros en otros países.

La CNT no aceptó este temperamento y ya en franca rebeldía y rompiendo con normas orgánicas y pactos solidarios, da vida a otra institución con objetivos aparentes a los de la de Fondo Internacional de Solidaridad, pero sin el control de la AIT, o lo que es lo mismo, abrogándose atribuciones de institución internacional..... heterogénea, pues se dirigió a "personalidades", comités e instituciones específicas, algunas de éstas saboteadoras de las centrales obreras regionales adheridas a nuestra Internacional. Mejor que nosotros, lo dirá la nota que transcribimos:

"Valencia, 3 de julio de 1937. - Al Secretariado de la / p. 146 / AIT, París. - Estimados camaradas: Contestando a vuestras cartas de los 15 y 17 de junio, os comunicamos los acuerdos siguientes que así como lo podréis comprobar, no emanan de este Comité, pero sí de toda nuestra Organización. En el curso del Pleno N. de Regionales celebrado los días 15 de abril y siguientes, se acordó la necesidad de constituir un organismo para hacer la competencia al Socorro Rojo Internacional, el cual no es más que un vehículo no solamente para fondos utilizados después por el partido comunista para su propia propaganda, sino también un método de atracción, de proselitismo y de propaganda.

Se admitió que dicho organismo no había de tener un carácter partidista y cerrado, sino que se le había de dar el máximo de margen posible, contando en él con unas figuras de prestigio nacional e internacional, siendo entendido que siempre ha de ser orientado por el movimiento libertario. He aquí, en pocas palabras la génesis de "Solidaridad Internacional Antifascista" (SIA). Pues comprenderéis que SIA no puede ser adjunta a la AIT, para no cortarle las inmensas posibilidades de extensión que se le ofrezcan a ella. Vosotros mismos tenéis que reconocer que allí donde no se reconoce a la AIT, se reconoce a la CNT. Y más aún se reconocerá a la SIA por ser, o a lo menos parecerlo, un organismo al margen de todo partido u organización obrera, presentando un carácter de organización de la solidaridad antifascista.

Por consiguiente, hemos de deciros que no podemos aceptar el acuerdo del Pleno de la AIT. Seguimos, pues, con la SIA y su C. General residente en España creará secciones en todos los países, contando, para hacerlo, con los / p. 147 / compañeros y no con las organizaciones, dado que es el único modo para realizar una labor seria y lograr el objetivo perseguido. No dudamos tampoco que sea igualmente un campo abierto a nuestra propaganda y una facilidad para nosotros de crear ciertas posiciones favorables entre ciertos sectores del proletariado que puede beneficiar a la AIT para su desarrollo.

Importa mucho señalar que la SIA tendrá el deber de ayudar a los compañeros refugiados y otros; ésta es la finalidad de SIA y necesita esta solidaridad fondos considerables. Por esta razón consideramos que la AIT no puede torpedear nuestra decisión sino todo lo contrario: tiene la obligación de pedir a sus centrales que apoyen el desarrollo de SIA por un lado y por otro su creación.

He aquí, a nuestro juicio, lo que se ha de hacer. Fuera de todo ello, cuando la AIT necesitara fondos, tendrá que sometérnoslo y según sus posibilidades le proporcionaremos los fondos precisos.

En resumen: es imprescindible que los fondos en poder del Secretariado de la AIT y destinados a la CNT y FAI sean remitidos a nuestro camarada Nemesio Galve, delegado nuestro en París. Y nada más por el momento. Con saludos fraternales, Por el C. N. de la CNT, MARIANO R. VAZQUEZ, secretario".

* * *

La SIA central, tenía personalidad legal, siendo sus estatutos aprobados y firmados por el gobernador de Valencia. Sobre lo que fue en España y lo que es todavía, en los demás países, esta institución, podríamos tejer algunos comentarios. Sólo diremos que la Sección Uruguaya, ajus¬ / p. 148 / tándose estrictamente al artículo 2° de sus estatutos: "Para la realización de los mencionados objetivos, la SIA desarrollará su actividad en el más puro terreno de la solidaridad humana, despojándose de toda ingerencia política y religiosa", tenía, en el mes de junio de 1938, un Consejo General compuesto por vanos doctores que actúan en los partidos blanco y colorado, varios socialistas y de relleno muchos otros de filiación incolora o variable.

Además, hace pocos meses se celebró en Montevideo una velada organizada por la SIA, Sección Uruguaya, y pudimos observar, corno al descuido, que en los alrededores del local donde ella se efectuaba había en más de dos cuadras dos filas de autos estacionados. No eran autos "proletarios". Los comentarios al lector.

Y para remachar el clavo, y demostrar la arrogancia y los propósitos de la CNT, léase el siguiente comunicado de ésta que señala el completo divorcio con la AIT y la maniobra de pretender desviar los fondos destinados a la Internacional para apoderase de ellos:

"Avisamos a todas las organizaciones, comités, ateneos, sociedades culturales y personalidades del Exterior que desean ayudar al movimiento anarcosindicalista de que no deben enviar más fondos a la dirección A. G., en París, como lo han hecho hasta la fecha. Los fondos enviados a esta dirección no se remiten a la CNT Rogamos se envíen hasta nuevo aviso los fondos a la dirección siguiente : N. Galve, 30 Rue St. Augustin, París". (Del Boletín de Información de la CNT del 13 de agosto).

Se siguió a estos hechos una campaña de calumnias e / p. 149 / intrigas contra el Secretariado y cuando éste pidió explicaciones tuvo el silencio por respuesta.

Se producen los graves y vergonzosos hechos de Barcelona en el mes de mayo de 1937 y al respecto dice Besnard:

"Los acontecimientos de Barcelona, la llegada al poder del gobierno Negrín, agente de las voluntades anglofrancesas y por consiguiente rusas, trajeron un cambio radical en la actitud observada hacia las masas confederales, los militantes de la CNT-FAI y los extranjeros. El predominio del poder central en Cataluña se hizo notar a tal extremo que toda seguridad fue suprimida para nuestros camaradas, especialmente aquellos que habían acudido del exterior para ayudar a la revolución española.

Pronto se pudo constatar que el gobierno Negrín estaba a las órdenes de los comunistas completamente y sus elementos se apoderaron oficiosa pero seguramente de todos los puestos directivos del Estado: policía, ejército, administraciones públicas. Los policías de la Checa realizaban sus encuestas contra nuestros compañeros, al lado de los policías españoles que sólo estaban allí para guardar la forma. En pocas semanas, 60 militantes de la CNT desaparecieron, 2.000 fueron detenidos y centenares de extranjeros encarcelados o expulsados.

De Barcelona, las expulsiones de los compañeros italianos se efectuaron con la colaboración del cónsul de Argentina, que era el encargado de la defensa de los intereses de los gobiernos fascistas de Roma y Berlín. Este cónsul tenía la audacia de encomendar a los antifascistas italianos / p. 150 / y alemanes que se presentaran a sus colegas, representantes de Hitler y Mussolini en Francia para que sean repatriados a sus países de origen.

Es imposible, me parece, caer más bajo de lo que hizo el gobierno Negrín". - París, 29/7/37.

Y a continuación remite una nota a las Centrales adheridas a la AIT, enterándolas de estos episodios y adjunta copia de una carta de varios presos, aconsejando que las centrales intervengan ante la CNT para que solucione la situación. Decían los presos:

"Valencia, 21/1/37 [sic, por deducción 21.06.1937]. - Estimado H. - Te escribo en el nombre de siete compañeros que se encuentran encarcelados ilegalmente en el convento de Santa Ursula... Aquí se encuentran en un calabozo H. K., E. I., F. H., H. L., M. y G., todos en la celda. L. y G. se encuentran actualmente hospitalizados en el hospital provincial de Valencia. H. está muy enfermo. Yo tengo una pneumonía. La cárcel es muy sucia y malsana. Nos faltan jabón, toallas, ropa y no podemos disponer de nuestro dinero. Se nos ha negado entrar en relación con nuestra organización (DAS) y nuestras familias. Nos han interrogado. Algunos lo han sido dos veces.

Nos tratan de espías, de haber tenido relaciones con la Gestapo durante los acontecimientos de mayo en Barcelona. Es una cosa absurda y no hemos de extrañarnos de que hayan necesitado meses para formar esta abominable acusación.

En el convento de Santa Ursula estamos 150 presos, con un 60 % de extranjeros, alemanes en su mayoría. Esta cárcel es un verdadero campo de concentración. / p. 151 / Si no se nos ayuda del exterior, quedaremos enterrados vivos y para mucho tiempo. Hagan todo lo posible por ayudarnos. Tendrías que pensar en vernos, o bien un compañero español que trabaje enérgicamente para conseguir nuestra liberación. El 29 de julio empezamos la huelga del hambre. Somos interrogados por españoles, pero los comisarios siempre son rusos y alemanes...

Queridos compañeros, no nos olvidéis. A todos salud. - X. X.

El Secretariado pone en conocimiento de la CNT el contenido de la carta de dichos presos y el texto de un telegrama urgente enviado por el Comité Regional de Cataluña, en el que se le pedía hiciera gestiones para impedir que los anarquistas alemanes deportados hacia Marsella por el gobierno de Negrín fueran entregados a los cónsules nazistas, pues llevaban documentos otorgados por el cónsul argentino encargado de los asuntos alemanes e italianos en España.

Teniendo relación con lo que antecede, es conveniente conocer estas dos notas de la CNT:

"Confederación Nacional del Trabajo. - Comité Nacional. - Valencia 22 de setiembre de 1937. - Al Secretariado de la AIT, París. - Contestando a vuestro comunicado del 23 de agosto referente a las gestiones en consecuencia del telegrama enviado por el C. R. de Cataluña con objeto de las expulsiones de compañeros extranjeros antifascistas, estamos muy satisfechos de las gestiones realizadas acerca de L. J. y de la Liga de los Derechos del Hombre. En lo que concierne a las dos demandas concretas que habéis hecho, / p. 152 / os comunicamos también que la CNT desde el 19 de julio de 1936 se ha cuidado de los compañeros extranjeros venidos a España y que sigue en su misma línea de conducta en cuanto le es posible hacer. Pero comprenderéis que es problema que se refiere también a la situación política y que obliga llegar a la conclusión de que la acción más o menos eficaz que puede desarrollar la CNT en defensa de los camaradas extranjeros depende de su intervención más o menos efectiva en el gobierno español. Importa mucho pedir el derecho de asilo para los compañeros extranjeros, pero también es mucho más importante - lo comprenderéis - solucionar arar el problema interno, poner fin a la fin a la represión y realizar una acción solidaria y de conjunto para ganar a guerra y mantener las conquistas del pueblo.

Tiene mucha importancia el problema de los extranjeros, pero en relación con el sostenimiento de la lucha encarnizada y terrible que llevamos contra el fascismo es DETALLE MUY INSIGNIFICANTE.

Os comunicamos también que el problema de los extranjeros es muy complejo porque el fascismo ha tomado sus puestos y colocado sus agentes. Vamos a hacer las peticiones precisas para lograr la liberación de los compañeros extranjeros que verdaderamente son antifascistas, mereciendo la confianza del movimiento libertario, por su larga actividad de militantes.

A la segunda cuestión contestamos que reconocemos el buen propósito de la AIT para ayudarnos en la lucha contra los ataques contrarrevolucionarios, pero la verdad es que mientras ella no sea debidamente encuadrada, terminando con sus discrepancias internas y determinándose a / p. 153 / trabajar activamente para apoyar la guerra antifascista y revolucionaria de España, podrá hacer poco a pesar de sus buenos deseos. El apoyo decisivo que deseamos y necesitamos por el momento para luchar contra la contrarrevolución en España, es el que nos puede procurar el proletariado mundial desarrollando una acción eficaz contra el fascismo invasor. Si la marcha de nuestra querrá es buena cambiará y se irá mejorando nuestra situación, y los ataques y el predominio de la contrarrevolución serán más débiles. Todo esto habéis de tener en cuenta. Con saludos revolucionarios. - M. R. Vázquez, Srio."

"Confederación Nacional del Trabajo. - Comité Nacional. - Valencia 22 de setiembre de 1937. - Al Secretariado de la AIT, París. - Apreciable compañero: Recibimos vuestra circular N° 8 del 23 de agosto. Lamentamos que el Secretariado de la AIT al recibir un telegrama de una Regional de nuestra sección y dando atención a su contenido, lo utilice como bandera, dando a las secciones adheridas a la AIT la impresión de que la CNT se descuida del asunto de los compañeros extranjeros. Creemos que el Secretariado de la AIT, según las normas federativas, se ve obligado a reconocer que él no puede hacer caso de ningún comunicado de España que no proceda del C. N. de la CNT, teniendo como misión este último de mantener las relaciones con el Secretariado de la AIT.

Después de manifestar nuestro sentimiento por está actitud, pasamos a formular nuestra protesta contra la decisión ligera de orientar a las secciones hacia la constitución de / p. 154 / Comités de Ayuda y Socorro para las Víctimas de la Contrarrevolución en España. Ello nos da la impresión de que el Secretariado de la AIT utilice un incidente para torpedear la creación y el funcionamiento de las agrupaciones de Solidaridad Internacional Antifascista, que han sido creadas por el movimiento libertario español.

No podemos aceptar el último párrafo de vuestra circular que dice: "Y, por fin, intervenir cerca de la CNT para que sume su protesta y su acción a la nuestra". Esto significa una censura para este Comité Nacional que rechazamos enérgicamente, porque siempre hemos atendido a los compañeros extranjeros perseguidos en España y porque no necesitamos presiones para cumplir con nuestro deber. Pero también el C. Nacional no puede intervenir contra los ultrajes que han sufrido los compañeros extranjeros SI NO ESTA ENTERADO de los hechos. El C. Nacional siempre ha prestado la atención debida a todos los asuntos de que ha sido informado y se ha cuidado directamente de ellos.

No dudamos de que en el porvenir el Secretariado de la AIT seguirá la norma de nuestro movimiento y que sólo prestará la debida atención a los comunicados oficiales de nuestro Comité Nacional.

Una vez más protestamos contra vuestra circular y las insidias que contiene porque hieren el CRITERIO REVOLUCIONARIO y solidario de la CNT que en cada momento vigila y presta la debida atención a los compañeros extranjeros venidos a España para luchar.

Con saludos anarco - sindicalistas. - Por el C. Nacional, Mariano R. Vázquez, secretario".

De exprofeso hemos puesto en mayúsculas algunas frases de estas notas de la CNT por las que se descubre la obsesionante preocupación de volver a ocupar los ministerios que habían perdido y el poco valor que representaba para ellos la triste situación de los perseguidos la reacción comunista, que presidía el testaferro Negrín. * * *

En vista del grave problema que se le planteaba a la AIT para ayudar a los anarquistas que huían de "la sangrienta represión que se había desencadenado en Barcelona después de los hechos de Mayo y a los que el gobierno de Negrín deportaba, vía Perpiñán a Marsella, el Secretariado , - teniendo en cuenta que los representantes de la CNT; en París, habían negado su contribución para ayudar a Ios milicianos heridos y a las familias de los combatientes, no obstante haber recibido 1.400.000 francos de la tesorería de la AIT -, se dirigió, como era lógico, a las centrales adheridas para que activaran el envió de dinero y al mismo tiempo les sugería constituyeran en sus respectivas regiones “Comités de Ayuda y Socorro a las Víctimas de la Contrarrevolución española”.

Nos consta que así se hizo en la Argentina y Uruguay. Aqui, en Montevideo, la FORU publicó en Solidaridad la constitución de ese comité, pero no se contaba con la huéspeda. El plenipotenciario cenetista en el Uruguay — las había también en muchos países - pretendió desautorizar la existencia del Comité citado más arriba, y además, se expresó en términos despectivos e hirientes en contra de esos anarquistas perseguidos, encarcelados o fusilados por los esbirros de Negrín. No podemos asegurar si había reci¬/ p. 156/ bido informes oficiales al respecto, pero, es casi seguro, que se basaba para expresarse así, en las impresiones personales recogidas en la retaguardia, pues había vivido unos meses en España, desempeñando algunas delegaciones.

Para terminar este capítulo, diremos que, no conformes los cenetistas con las claudicaciones y maniobras constatadas, se dedicaron a prepara e ambiente obrero internacional con el fin de conseguir que en el Congreso Ordinaria de la AIT fueran modificados los principios y las prácticas de esta institución, adaptándolas a las modalidades practicadas y conceptos vertidos por los “ministerialistas” de la CNT y de la FA I.

En dicho congreso, que se celebró en noviembre de 1938 - sin la asistencia de las delagaciones de la FORA y FORU, debido a factores insalvables - triunfoo en forma muy pronunciada la tesis “circunstancial” de los cenetistas ya expresada con anterioridad a la realización de dicho congreso.

En la revista de la AIT, N° 6, un cenetista - fallecido - decía que se “tiene que operar en cada país, con arreglo a las circunstancias, psicología, posibilidades y características”. “En la declaración de de principios, no podemos seguir sustentando la tesis de apoliticismo rabioso. No tenemos porqué hacer declaración política. Pero no debemos cerrar la puerta herméticamente, para que, quede excomulgada la Sección que en determinadas circunstancias obre en política, con el bien entendido, de que política equivale para nosotros a colaborar con otros sectores en la dirección político - social - económico de un país". / p. 157 /

Desgraciadamente, en las modificaciones introducidas en la Declaración de Principios de la AIT se advierte -no tenemos el texto íntegro de ellas- que se deja la puerta abierta para que se opere de acuerdo a las "circunstancias" hasta en política. Así lo deja entrever el nuevo Secretariado de la AIT, en forma bastante vaga, en su informe a las Centrales, al decir que se fijó que: "la finalidad y la tendencia del anarcosindicalismo quedan fieles al federalismo", y que, en consecuencia, "la AIT concede a sus Secciones la mayor libertad de acción posible en la lucha por las finalidades".

Los momentos angustiosos que atraviesa el proletariado mundial no permiten esperar que la AIT pueda desenvolverse con normalidad. Por lo tanto, es de anhelar que cuando las circunstancias faciliten el intercambio de opiniones, la FORA y la FORU han de atacar esas reformas colaboracionistas y trabajarán para que no sólo se tachen de la Declaración de Principios esas "innovaciones", sino que se refirme el concepto anarquista que sustentan, con orgullo, ambas instituciones. / p; 158 /

FASCISMO Y ANTIFASCISMO

Dado el modismo que se ha contagiado en algunos sectores políticos y obreros, contrarios todos al movimiento forista de la Argentina y Uruguay y a la persistente utilización del vocablo antifascista por los °`ministerialistas" españoles e internacionales, creemos del caso hacer algunas consideraciones sobre lo que entendemos por fascismo y por su negación, por la aparente antítesis: "antifascismo".

El fascismo, mejor dicho su esencia, no es nada nuevo en la historia de los pueblos. Es la máxima, la más refinada, cruel y brutal manifestación del sistema autoritario; opresivo y avasallante desde su base a la cúspide. Se han encadenado todos los medios coercitivos a fin de darle al Estado la potencialidad de predominio necesaria; para centralizar ampliamente la fuerza bruta en el mecanismo gubernamental. Se han reglamentado todos los medios de "°persuasión" para amordazar la conciencia pública y se ejecutan las consignas con una "unanimidad" absoluta, "amoldando" las más diversas opiniones a las necesidades políticas del Estado.

Los mismos procedimientos, para acallar las voces de / p. 159 / los herejes, puestos en práctica por los verdugos a órdenes de los inquisidores Arbués y Torquemada, adaptándolos al "progreso" de nuestro siglo, han sido utilizados por los regímenes omnímodos impuestos en Italia, Rusia, Alemania y en la actualidad en España.

Aquella frase del político uruguayo apodado "Rasputín": "Amansarse para vivir, o rebelarse para morir", es la norma de convivencia impuesta a los pueblos para que éstos soporten silenciosos el armatoste estatal. El Estado soy yo, yo ordeno y se me debe obedecer, dicen los dictadores y los pueblos obedecen, sonríen, aplauden y callan para evitar las consecuencias de Ia ira o la sospecha de los esbirros de la autoridad.

La conciencia humana se mecaniza. Las frases son de tipo standard. Los gestos resultan estereotipados. Las bocas tienen que enmudecer si no profieren palabras de con,formidad y servilismo. Se regimenta a los habitantes, sabiéndose cuaando, doonde y coomo se trabaja o se deja de trabajar, se piensa, etc.; doonde se concurre y se relaciona. El estado lo sabe todo por medio de legiones de espias o soplones y para todo tiene su "solucion". El fusilamiento, la horca, el hacha, el garrote vil, la guillotina y la silla eléctrica, son los argumentos definitivos y "bien convincentes" que hace "admiradores" y que todos los días los aumenta...

En Alemania, se cortan cabezas. En Rusia, se "expurga" a la oposición y al pueblo. En Italia, se receta el aceite de Riccino; luego el garrote o los cuatro tiros. En España, en la actualidad, se rebasa la medida; se fusila sin sumario previo a "convictos" hasta de "800 asesinatos... / p; 160 /

Esto es en cuanto se refiere a los regímenes totalitarios; a lo que se puede pluralizar por fascismos.

* * *

Veamos ahora en las "democracias". En Francia funciona la guillotina. En Estados Unidos se elimina a los seres humanos por medio de la electrocución o el linchamiento. En los demás países, iguales u otros procedimientos "ejemplarizantes". También se tortura con gomas o la picana eléctrica que conocemos por estos lares.

En algunos Estados se exhibe una amortiguación del sufrimiento, una vistosa etiqueta, un disfraz con ribetes plebeyos, pero siempre cimentado en la violencia, la osadía, lo inhumano y el crimen: el cascarón estatista.

Fascismo, nazismo, comunismo de Estado, nacionalismo, democracia, socialismo, son denominaciones distintas pero un solo vértice: el principio de autoridad; una sola finalidad: el Estado.

No cambia, pues, la finalidad con llamarse dictadura, imperio, reinado, república presidencialista o parlamentaria, ni tampoco con el pomposo título de: república de los "trabajadores" o de los soviets -dictadura "proletaria" ¬u otro cualquier "puente transitorio", como del que insinuaron los "antifascistas" de la CNT -FAI

Hechas estas simplísimas deducciones sobre lo que se ha dado - por snobismo - en llamar régimen fascista, cabe afirmar que idéntico origen tiene la palabra antifascismo, porque ni las potencias que, llamándose democráticas, aparentan combatir a aquel régimen se diferencian en / p. 161 / nada de él ni las fracciones políticas que le hacen oposición, por demagogia, pueden negar su esencia autoritaria.

* * *

¿Quiénes se presentan ante la opinión de los trabajadores llamándose antifascistas?

¡Los socialistas, que adoran, apuntalan y propagan la estructura estatista! En Francia, gobernando el socialista Briand, el ejército y las policías a sus órdenes liquidó la huelga de los ferroviarios franceses persiguiendo, encarcelando y masacrando a los obreros huelguistas. En Alemania, un ministerio socialista presidido por Noske, mandó masacrar al pueblo de Baviera, asesinando, además, a destacados militantes anarquistas, entre ellos, al camarada Landauer. En España, antes de la sublevación militar, los socialistas formaron en los gabinetes republicanos y está muy fresco el recuerdo de Casas Viejas, Arnedo, la choza de Seisdedos donde se quemó viva a una familia campesina compuesta de ocho personas y la persecución y asesinato de afiliados de la CNT y de la FAI y del pueblo español.

¡Los comunistas! En Rusia, - cuyo pueblo, místico y estoico, conoce los rigores y omnipotencia de la dictadura impuesta por el partido gobernante: Lenin ayer y Stalin ahora-, el ejército "rojo" a las órdenes del "generalísimo" Trostky, -hoy exilado "voluntario" del lugar de sus "hazañas"-, masacró despiadadamente a los marineros de Kronstad, que habían sido, en épocas del zarismo, una tea de libertad y rebeldía y los primeros en cuanto gesto revolucionario se realizó durante aquel nefasto régimen. Se / p. 162 / exterminó a los bravos guerrilleros makhnovistas, que habían expulsado de Ucrania a los ejércitos mercenarios. Se fusiló o se tiene soterrado en las cárceles de inhospitalarias regiones a los anarquistas y opositores a la dictadura y en estos últimos tiempos se han realizado repetidas "expurgaciones" contra los afiliados a su propio partido, fusilando como "traidores y espías de los nazis", a algunas intelectualidades que fueron compañeros de Lenin.

¡Los radicales, de la Argentina! Nos viene a la memoria la huelga en los talleres metalúrgicos de Vasena, donde se produjeron violentos choques con la policía irigoyenista, en los que cayeron muchos compañeros, episodio que derivó en lo que conocimos por "Semana de Enero" y que el periodista burgués Juan J. de Soiza Reilly - sin entrar al aspecto netamente proletario, que era por demás angustioso y cruel - describió, reflejando pálidamente algunas escenas, en estos párrafos:

"Acabo de hacer un viaje doloroso. He visitado algunos hogares israelitas donde se llora sangre. He visto ancianos inocentes a quienes se les ha arrancado la barba, de raíz, a tirones. He visto un viejecito pálido y sonriente que se levantó la camiseta para mostrarnos dos costillas. Salían de su piel como dos púas, sangrando... He visto obreros laboriosos y humildes -como todos los obreros judíos- con ambas piernas rotas, en astillas. Rotas a patadas, como leña, contra el cordón de la vereda. He visto bibliotecas científicas quemadas... He visto a una mujer heroica a quien obligaron a comer sus propios excrementos. He visto casas saqueadas y bolsillos vacíos por el robo. / p. 163 / He visto pobres chiquilinas de 14 y 15 años llorando en los rincones. Se cubrían la cara con las manos. Tenían vergüenza. Habían perdido entre las garras de las fieras, el tesoro santo de las inmaculadas... Una de ellas me mostró la mano derecha partida de un hachazo "porque intentó defenderse del bruto"... He visto, además... Pero, ¿para qué reproducir los horrores que he visto, el asco que he sentido?

Si mojara mi pluma en ese asco, escribiría esta crónica con bilis... "

¿Y los tristes episodios de la Patagonia, donde la soldadezca al mando del coronel Varela hacía cavar la fosa a los propios huelguistas para luego fusilarlos a su vera? ¿Y las masacres del Chaco, las persecuciones y deportaciones de militantes foristas?

¡Los batllistas, colorados oficialistas y blancos! Las calles de Montevideo y de algunos pueblos del interior han sido manchadas con sangre obrera; se ha apaleado a los que han hecho huelga y las cárceles han encerrado a muchos anarquistas.

¿Por qué se titulaban "antifascistas" las fracciones políticas que formaban el "Frente Popular", en España, que antes del 19 de julio y durante la guerra civil asesinaron a los anarquistas que se negaban a obedecer a los autoritarios?

Todo esto es villanía, prepotencia, violencia y crimen, aunque sus ejecutores se llamen socialistas, comunistas, radicales, blancos, colorados o antifascistas y no se diferen¬/ p 164 / cian, en nada absolutamente, de los procedimientos fascistas. Es siempre el Estado.

Luego, pues, no tiene ninguna lógica, ningún argumento valedero, convincente la alianza que hicieron los "responsables" de la CNT y de la FAI con los elementos autoritarios de España, ni la que pretendían que hiciéramos nosotros con los marxistas de estos lares.

* * *

Un acontecimiento político reciente, que produjo "sensación" en ciertas esferas estatistas y en mentalidades simplistas viene a reforzar nuestra argumentación : el abrazo de Hitler y Stalin. Se han hermanado en un sólido haz el rabioso anticomunismo con el cínico antinazismo.

Este hecho no debiera haber sorprendido a las personas sensatas, porque si bien son ideologías políticas que aparentemente se repelen, en los métodos, en los regímenes y en los intereses se identifican y no pueden permanecer distanciados.

El abrazo de Stalin con Hitler podrá impresionar a quienes, ocultando sus sentimientos y sus modalidades autoritarias, habían tomado como bandera proselitista una denominación y unpropósito sin sentido, engañoso y pueril, pero no tiene importancia para los que, como nosotros,los anarquistas, no aceptamos diferenciaciones en los regímenes y consideramos los actos, las maniobras y la palabra falaz de los que gobiernan a los pueblos como la lógica consecuencia de la podredumbre que encierra el sistema capitalista.

Lo cierto es, que el antinazismo y el anticomunismo / p. 165 / firmaron un pacto militar y luego se hartaron con los despojos sangrantes del pueblo polaco, repartiéndose, además, las tierras, las riquezas y los habitantes encuadrados en los límites que el mapa geográfico asignaba a Polonia, como anteriormente -los mismos u otros Estados- se habían repartido las tierras de Checoeslovaquia, Hungría, Abisinia, El Transvaal, La India, Marruecos, etc., y se sigue avasallando a los respectivos pueblos. / p. 166 /

LAS INQUIETUDES DE LA FAI

Estas tres iniciales son la abreviatura que corresponde a la Federación Anarquista Ibérica, institución especifica del anarquismo español, que tuvo destacada actuación en los acontecimientos guerreristas desarrollados en España, pero negativa en cuanto a la valorización de los postulados ideológicos que emergen de su denominación.

Surgió a la vida activa en el año 1927. con un programa definido - según declaraciones publicadas para justificar su organización específica - de trabajar en el seno de la CNT a fin de reforzar la orientación anarquista de que estaban impregnados los trabajadores adheridos a esa central obrera y ganar conciencias para la causa emancipadora.

Es innegable que la labor de capacitación y divulgación de nuestras ideas emprendida por la FAI fue auspiciosa y que sus componentes tuvieron que soportar la enconada persecución de los gobiernos de derecha e izquierda que se sucedieron en España, en estos últimos años. Pero este reconocimiento no nos inhibe para exponer, con toda franqueza, nuestro criterio de oposición a la / p. 167 / contagiosa modalidad aparecida hace algún tiempo entre los anarquistas, de organizarse específicamente, porque ello trae aparejado un desdoblamiento de actividades, un prurito infundado de aparecer como "orientadores" y un peligroso foco "innovador" para el movimiento obrero con finalidad anarquista.

En Sud América conocemos al dedillo las "inquietudes temperamentales" y las actividades de algunas instituciones similares: la Alianza Libertaria Argentina, reencarnada luego en la FACA, en la Argentina y la Federación Anarquista del Uruguay, en este país - ya desaparecida -, instituciones que han engendrado un semillero de desviaciones y más de una escisión entre la militancia anarquista. En lugar de contribuir al engrandecimiento de las centrales obreras foristas, han entorpecido su normal desenvolvimiento federalista y han llevado la confusión al seno de muchas organizaciones obreras, facilitando su absorción por los elementos marxistas.

Pero, como no es nuestro propósito ahondar en el problema especifista, sigamos haciendo conocer las distintas facetas que presenta la FAI en su desconcertante peregrinaje entre la teoría y la práctica.

Las contradicciones son múltiples y las claudicaciones de tal magnitud, que bien merecen destacarlas para borrar de la mente calenturienta de los panegiristas de la FAI de que esas tres letras son: "un sol que alumbra a los que sufren persecuciones y una fuerza que alienta a los que tienen sed de justicia; una antorcha para los parias y una / p. 167 / promesa para los oprimidos", como afirmaba Tierra y Libertad de Barcelona.

* * *

Cuando ya revoloteaban sobre el suelo hispano las aves agoreras, de rapiña y destrucción, alimentadas por el militarismo, el clero y el capitalismo españoles, la FAI se sintió acicateada por el hálito de su patrimonio ideológico para martillar - por última vez - la conciencia del pueblo español con su alerta impregnado de conceptos redentores, instándolo a la defensa de sus derechos, conculcados por la prepotencia estatista, y de su libertad amenazada por la reacción.

He aquí la resolución aprobada en el pleno de regionales de la FAI, realizado en 1° de febrero de 1936:

"Considerando la extrema gravedad del momento presente en España, tanto por las dificultades económicas y políticas internas, como por la influencia y las repercusiones de la situación internacional, y aleccionados por la experiencia ajena y por la misma lógica de los acontecimientos y de las cosas.

Considerando que, por la magnitud del proletariado revolucionario en España, existe para éste una responsabilidad mayor que en otros países ante cualquier eventualidad reaccionaria.

Que el fenómeno del fascismo, encarnado en el Estado totalitario, es un sistema de reacción del cual las violencias de la calle y los golpes bestiales de la reacción no representan más que un aspecto de un vasto complejo de ideas y de aspiraciones liberticidas, que se manifiestan en / p. 169 / la supresión absoluta de todo derecho de crítica y de toda dignidad humana y que tiende, además, a persistir por la captación desde la primera hora. Que la reacción fascista es el resultado directo de la quiebra del sistema económico del capitalismo, que no se le puede resistir eficazmente más que en el terreno de la supresión del capitalismo y en la instauración de un régimen de vida que haga imposibles las contradicciones monstruosas de la economía, del privilegio y del monopolio.

Que las experiencias históricas mundiales han evidenciado la impotencia y el engaño de la llamada democracia, supuesta igualdad política injertada en la más irritante desigualdad económica, para modificar la, esencia deI orden constituido.

Las Federaciones regionales de la Federación Anarquista Ibérica fijan su posición del siguiente modo:

a) Deploran que organismos obreros que han fijado en octubre de 1934 una ruta francamente revolucionaria y proletaria, se alíen a los partidos democrático-burgueses para encontrar una solución donde no puede haberla.

b) Propugnan el rompimiento total del proletariado con todas las ilusiones democráticas estatales, y su concentración en torno a la solución obrera y campesina, que implica la posesión de la riqueza social y natural por los productores mismos.

c) Sostienen que solamente en el mundo del trabajo, en los lugares de producción, se puede encontrar remedio eficaz y definitivo contra todas las formas de reacción.

Afirman que el acuerdo de los productores es posible en estas condiciones: / p. 170 /

1° Exclusión de los lugares de trabajo de los elementos afiliados a organismos fascistas, mediante la acción mancomunada de las centrales sindicales anticapitalistas.

2° Empleo del método insurreccional para la conquista de la riqueza social usurpada por minorías privilegiadas, y su administración por los productores mismos.

3° Implantación de un régimen de vida, de trabajo y de consumo que responda a las necesidades comunes de la población y no consienta bajo ninguna forma la explotación y la dominación del hombre por el hombre.

4° La defensa de ese nuevo régimen de vida, no se encomendare a ejércitos profesionales ni a cuerpos políticos, sino que ha de estar en manos de todos los trabajadores, sin que éstos pierdan el contacto con sus lugares de trabajo.

5° El respeto y tolerancia de las diversas concepciones sociales proletarias y revolucionarias y sus garantías de libre ensayo.

6° La lucha contra el fascismo, fenómeno internacional debe llevarse a cabo internacionalmente, por los organismos obreros y revolucionarios, con exclusión de toda idea y de todo sentimiento nacionalista".

* * *

Como puede apreciarse por el documento transcripto, ya se nota en su esencia una caída al "aliancismo" y la utilización del término "antifascista"; pero esto no tiene ninguna importancia si lo parangonamos con las claudicantes posturas posteriores.

Veamos lo que manifiesta la FAI cuando ya se había ubicado en la "pendiente fatal": / p. 171 /

"Toda la propaganda y toda la acción del anarquismo está fundada sobre el anticapitalismo y sobre el antiestatismo. Estas dos formas de dominio económico y de dominio político implican la negación de los derechos del productor y de la libertad del individuo.

El capitalismo encuentra en el Estado su instrumento de defensa. La explotación de los operarios, de los campesinos, de los técnicos, permite la acumulación de la riqueza y del poder económico -l a fuerza mayor con la cual se somete a los desheredados - en manos de una minoría improductiva. Por medio de las leyes que aseguran a la burguesía el derecho de propiedad con todo su sistema represivo, con su fuerza armada, el Estado constituye el más sólido baluarte del sistema capitalista. Frente a la posición marxista que atribuye al Estado funciones transitorias en la creación de una sociedad nueva, sosteniendo que el Estado se irá debilitando paulatinamente hasta desaparecer cuando hayan desaparecido a su vez la diferencia de clases, el anarquismo proclama la inutilidad del Estado y afirma que su presencia después del hecho revolucionario, significa reacción de un nuevo poder, de una nueva dictadura, con el consiguiente origen de una burocracia privilegiada y la instalación lógica de un gobierno de partido o preferentemente de los jefes del partido dominante.

La organización económica sobre bases socialistas, siendo factible, hace que el nuevo orden económico requiera nueva forma política. La posición anticapitalista y antiestatal del anarquismo está consolidada por la experiencia histórica y por la certeza de poder organizar la vida colectiva, dando a todos la posibilidad de satisfacer sus / p. 172 / propias necesidades, a cambio del trabajo en un régimen de socialización de los medios de producción.

La organización federativa, de abajo a arriba, -de la base al vértice, ocupará el puesto del sistema estatal. Esta reafirmación de principios tiene su razón de ser en el actual momento. Constreñidas por las circunstancias propias de la guerra, la FAI y la CNT han debido ingresar en el engranaje gubernativo. La colaboración impuesta por la suprema e ineludible necesidad de derrotar al fascismo; la coexistencia al lado de los sectores antifascistas, nos indujeron a abandonar con sacrificio nuestra posición ideológica. Pero esto no significa haber hecho renuncia al ideal y a la táctica anarquista. La ocupación de puestos de responsabilidad en las dependencias del gobierno central y de la Generalidad, puestos que hemos debido ocupar obligados por las circunstancias bélicas, no implica en manera alguna un cambio en nuestras concepciones teóricas. No; continuaremos siendo anarquistas como antes, y tenemos del Estado y de la solución dictatorial (cualquiera sea su nombre), siempre la misma opinión.

Ante el mundo entero, ante nuestros compañeros del movimiento anarquista, ante aquellos que deliberadamente han deformado la interpretación de los acontecimientos de España, y de nuestra momentánea participación en el gobierno, podemos afirmar sin exageraciones, que esta resolución de la FAI tiene un incalculable valor histórico".

* * *

Los conceptos expuestos por la FAI, aparte de las muchas incongruencias y contradicciones, marcan un record en el desenfado. / p. 173 /

Podríamos publicar, para reforzar nuestro criterio, un sensato comentario escrito por el compañero A. Schapiro, relacionado con el enternecedor llamado lanzado por la FAI al movimiento anarquista internacional, en el sentido de que la imitaran, haciendo, también, la "alianza" con los sectores políticos de sus respectivas regiones, pero nos abstenemos de hacerlo por ser ya conocido ese trabajo.

Pero, eso sí, vamos a transcribir, porque nos ahorra hacer objeciones de fondo y resulta un estacazo lapidario, las resoluciones que sobre la delicada y ridícula posición de la FAI y de la CNT tomó el Congreso de la Federación Anarquista de Lengua Francesa realizado los días 14 y 15 de agosto de 1937, conjuntamente con el comentario hecho por la redacción de Solidaridad, órgano oficial de la FORU, (N° 143, abril 1938):

"Transcribimos algunos acuerdos de la Federación Anarquista de Lengua Francesa, tomados en el Congreso realizado los días 14-15 de agosto de 1937, -en la ciudad de Clermont-Ferrand. Ante el caos reinante en el anarquismo internacional, derivado de los acontecimientos españoles, que llevó el confusionismo a gran parte de nuestro movimiento, merece destacarse la firme posición de los anarquistas que integran la F. A. de Lengua Francesa, que con toda valentía se colocan de frente a las mistificaciones revolucionarias, saliendo en defensa de la propaganda y de las prácticas de lucha consecuentes con los principios del anarquismo. Aun cuando no compartimos totalmente la interpretación que tienen de la aplicación práctica del anarquismo en el movimiento obrero, pues mientras que ellos tratan de dar a éste carácter anárquico desde afuera, des¬/ p. 174 / de los grupos, nosotros, basados en la experiencia de un largo historial revolucionario, que demuestra la superioridad de la interpretación forista, optamos por este sistema que aconseja que los anarquistas no deben actuar en los gremios como componentes de grupos a su margen, sino como integrantes de los mismos gremios, con lo cual se consigue imprimir al movimiento obrero una orientación definidamente anárquica, previa adopción de las prácticas de lucha de acción directa, sistema de organización federalista por oficio y principios y finalidad anarquistas, no obstante eso, decimos, consideramos de gran importancia el retorno de los anarquistas franceses a actuar en los gremios, con lo cual podrán lograr adquirir la influencia entre los trabajadores de que han carecido, debido a la práctica errónea de organizarse en grupos específicos al margen de la organización obrera.

Algo que merece destacarse, también, es el haber roto con el prejuicio de las alianzas con los políticos y el fusionismo sindical que sostiene el absurdo de pretender amalgamar a todos los trabajadores en un solo block, "al margen de toda ideología", cuando declaran abiertamente trabajar por el engrandecimiento de la CGTSR (adherida a la AIT ), dándole cada vez mayor pujanza material e ideológica, que pueda contrarrestar la obra castradora de la CGT reformista, salvando al proletariado de las ambigüedades camaleonas y la demagogía política y librándolo de toda traba que pueda impedirle la marcha hacia su emancipación.

Atribuimos suma importancia a esos acuerdos, tanto en lo que se refiere a la posición frente al "anarquismo esta¬/ p. 175 / tal", como a la militancia en el movimiento obrero, puesto que es de esperar que esa actitud sea por lo menos imitada, sino superada, por los anarquistas de los demás países, que perdieron la brújula o que vegetan en el círculo vicioso del "especifismo", abandonando esas aberraciones revolucionarias y decidiéndose resueltamente a la creación de un movimiento gremial propio, en el que la actividad de los anarquistas que por diversas causas no pertenecen a los gremios, no sólo sería admitida sino deseada, desde el cual se pueda trabajar libremente en la forjación de conciencias anarquistas, a fin de poder irradiar en el conjunto de la población con los destellos de nuestro ideal, haciéndole concebir la posibilidad de la existencia de una sociedad sin Estado, basada en el libre acuerdo y el apoyo mutuo, que lo determine a luchar concientemente por la destrucción de los regímenes autoritarios y por la instauración del Comunismo Anárquico".

Resoluciones del Congreso de la Federación Anarquista de Lengua Francesa:

"Sobre la posición de la CNT y FAI y del movimiento anarquista en España.

Considerando que, frente a la situación, una parte de la CNT - FAI ha cometido, desde el principio, errores deplorables en cuanto a la actitud a tomar, el Congreso estima que el único medio de encauzar la situación de España, tanto desde el punto de vista anarquista como desde el de la victoria final, es abandonar inmediatamente toda actividad gubernamental, política, militarista y diplomática y volver a los métodos de lucha revolucionaria. Que todos los elementos no conformistas de ambas organizaciones podrán solamente hacerlo, pero que / p. 176 / el movimiento anarquista internacional se halla en la obligación de romper con los elementos políticos y politiquistas de la CNT-FAI, que aún hablan en nombre de la organización y de la revolución.

El Congreso de declara profundamente apenado e indignado por la carencia oficial de la CNT -FAI ante las persecuciones contra los anarquistas en España, e invita a una campaña de enérgica protesta en todos los países.

En favor de los anarquistas presos y víctimas de la represión staliniana. - Se denuncia ante el mundo obrero internacional la odiosa represión que existe en España y repudia la campaña difamatoria hecha por la Tercera Internacional contra los que se dieron por entero a la lucha contra el fascismo y realizaron durante más de un año prodigios de heroísmo para aplastar a las bandas mercenarias de Franco, Mussolini e Hitler.

Invita a las organizaciones CNT-FAI a reaccionar con firmeza y a ocuparse de la solidaridad material y moral que se debe a los camaradas extranjeros detenidos desde las jornadas de mayo de 1937, en Barcelona, a defenderlos con energía y a impedir por todos los medios que sean ejecutados, decidiendo emprender una campaña para romper el silencio tramado al amparo de los frentes "antifascistas" y "popular", a fin de denunciar la organización del asesinato de los mejores revolucionarios por los lacayos a las órdenes de Moscú".

* * *

Está comprobado que en el nombre de la FAI, se enviaron a los "esclarecidos" a gobernar al pueblo espa¬/ p. 177 / ñol. Más aún; cuando los políticos marxistas no necesitaron de sus buenos servicios y fueron "exonerados" de sus puestos, la FAI intentó convertirse en partido político para estar en condiciones de ocupar de nuevo algunas careras ministeriales, en caso de ser llamados - se consideraban imprescindibles - por los "antifascistas".

No obstante anhelarlas vehementemente, las "crisis" ministeriales que se produjeron, no dieron oportunidad a los faístas de seguir demostrando sus grandes aptitudes como estadistas, diplomáticos y sociólogos. / p. 178 /

Consignas y prácticas exportadas .......179

El Pleno Económico de la CNT ......... ..... 183

Defendiendo la orientación de la AIT ......... 197

La Federación de Colectividades de Aragón ....207

Los turbios manejos de la diplomacia internacional ..211

Nuestra prensa ................................219

Sacrificios estériles .........................229

Síntesis .......................................233

CONSIGNAS Y PRACTICAS EXPORTADAS

Ya hemos dicho en otra parte de este libro, que la CNT presionó en el seno de la Asociación Internacional de los Trabajadores para que fueran aceptadas las "circunstanciales" modalidades gubernamentales ensayadas en España y para que se trasmitieran al movimiento obrero internacional.

Una prueba acabada de lo que afirmamos, la tenemos en la resolución tomada por la AIT, en el Congreso Extraordinario efectuado en diciembre de 1937, en el sentido de que se realizara la "unidad de acción" con la internacional reformista para adoptar, en conjunto, medidas de defensa a favor del pueblo español.

Felizmente, la iniciativa -"pasando por encima de todas las diferencias ideológicas que separan nuestro movimiento de la Internacional de los sindicatos reformistas" según el Secretariado de la AIT- obtuvo el más rotundo fracaso al negarse aquélla a realizar la unidad reclamada, pero el ridículo en que se colocó la AIT, gracias a la manifiesta presión de la CNT, es digno de tenerse en cuenta. / p. 179 /

Otra consigna que se quiso llevar a la práctica, a instancias de la CNT, fue la de "unificar los esfuerzos" de la FOR. Argentina con la FACA, institución específica ésta cuyos componentes son enemigos declarados del movimiento obrero forista y que actúan en los sindicatos de la central amarilla de la Argentina: la CGT, y en los sindicatos autónomos, imprimiéndoles la orientación antiforista allí donde ellos priman.

En Montevideo también, algunos anarquistas retirados de la militancia, - talvez con sinceridad y buena fe, no prejuzgamos - iniciaron gestiones para unificar a la FORU con el grupo de anarco - dictadores que dieron vida y mantienen el nombre de la Unión Sindical Uruguaya, gestiones que no prosperaron por entenderse que los que dividieron a la entidad madre del proletariado uruguayo no se identifican con las prácticas y finalidad del movimiento forista.

Pero aquello ya pasó. Lo que queda es la siembra de consignas y prácticas francamente autoritarias por el Mundo del Trabajo, que ahora se empieza a cosechar. Era lógico suponer que los "ministerialistas" de la CNT y la FAI habían de encontrar, además de entusiastas panegiristas, muchos adelantados discípulos dispuestos a honrar o superar a sus maestros y a recetar como infalibles las cataplasmas "antifascistas" que fueron experimentadas con tanto tesón y empecinamiento por aquéllos, y lo que vamos a leer, de El Andamio, de Chile, comprueba lo que decimos más arriba. / p. 180 /

Mariano Vázquez afirmaba que no había que "encerrarse en dogmatismos" y que se tenía que "operar en cada país, con arreglo a las circunstancias, psicología, posibilidades y características". Pero no se ha entendido así, y las modalidades cenetistas y faístas tienden a generalizarse, a convertirse en modismo. Por lo demás, el camaleonismo hace tiempo las practican.

Veamos lo que dice Juan Pinto D., en su reciente artículo aparecido en El Andamio, del 26 de mayo de 1939:

"LA DISCIPLINA EN EL MOVIMIENTO LIBERTARIO Las diversas teorías y doctrinas que pretenden solucionar los problemas económicos, políticos y sociales que conmueven a la humanidad han sufrido en los últimos años cambios de posición tan profundos que en algunos casos, -movimiento bolchevique -, ha significado una negación retunda de su pasado. El movimiento libertario - anarcosindicalista y anarquista - también ha sentido los efectos del choque con la realidad. España ha sido el terreno de experimentación donde la FAI y la CNT se vieron en la necesidad ineludible de saltar por encima de principios consagrados como inamovibles. Claro que la posición de estos organismos ha sido criticada por una minoría de la militancia y apoyada por una mayoría.

Bueno: no queremos adentrarnos en el problema internacional, queremos circunscribirnos a lo nuestro.

En Chile han existido diversas centrales libertarias; éstas han agrupado masas heterogéneas y militancia definida, su actuación revolucionaria ha estado limitada a ac¬. / p. 181 / ciones esporádicas que no han obedecido a un proceso de preparación y capacitación de las propias fuerzas.

Sus intervenciones, pues, en los acontecimientos políticos y sociales del país no han influido en la marcha de los acontecimientos. No han influido ni creo pesará en el futuro si conserva las mismas modalidades de hace tres lustros. El proceso revolucionario es complejo y requiere la intervención de la militancia no sólo en el plano reducido que lo hace el sindicato, sino en las múltiples facetas que presenta.

Un movimiento revolucionario que quiera pesar decisivamente en los acontecimientos, precisa de un organismo específico que tenga vertebración a través de todo el territorio, que presente un solo frente, que tenga DISCIPLINA, y sobre todo que no tenga miedo a las palabras y a las NUEVAS MODALIDADES, especialmente aquellas que significaron una innovación en España.

Un organismo específico. El aparato político de la revolución; esa es la necesidad apremiante en nuestro movimiento y a satisfacerla deben encaminarse los afanes de todos aquellos que no quieren ver desaparecer la esperanza libertadora de la humanidad simbolizada en el movimiento anarcosindiucalista ". / p. 182 /

EL PLENO ECONOMICO DE LA CNT

Hemos puntualizado, con excesiva redundancia, las claudicaciones que en el orden político refrendaron y materializaron los hombres de responsabilidad de la CNT y FAI Hay otro aspecto : el económico, que es necesario hacer conocer y dedicarle algunos breves comentarios.

Los cenetistas y faístas, habiendo extraviado el control de su norte ideológico y alineados frente al tobogán de la apostasía, se dedicaron con tesonero afán a calafatear el casco de la nave estatista, - salvada por ellos mismos del naufragio -, desflorando iniciativas tendientes a dejarlo listo cuanto antes. No les satisfacía aún, haber frenado la revolución social; concertar alianzas, de toda índole, con las fracciones políticas; colaborar con el gobierno central desde los ministerios. Debían complementar su funesta actuación abordando, con fines "constructivos", los complejos problemas económicos que la guerra civil planteaba al país, buscándoles, preferentemente, una solución posibilista.

Las ponencias aprobadas en el Pleno Económico Nacional Ampliado de la CNT, celebrado en el mes de / p. 183 / enero de 1938, traducen - en su estructura y en su esencia - un apasionado anhelo reformista, una multiplicación de la burocracia gubernamental y más que todo eso, una inequívoca concepción practicista del sindicalismo estatal.

Tenemos muy en cuenta la situación anormal que se atravesaba en esos momentos, para afirmar que la organización y funcionamiento de ese Pleno adoleció de muchos defectos y vicios, que quitan autoridad moral a sus resoluciones. Pero, por sobre esos defectos y vicios están los propósitos y la mentalidad que presidieron la idea motriz de materializarlas y dinamizaba esas actividades. Se podrá argüir, con fuerte lógica, que las delegaciones no fueron la fiel representación de los trabajadores organizados en los cuadros confederales, ni llevaron la exacta expresión del criterio de los mismos sobre esas panaceas económicas, puesto que muchos obreros estaban en las trincheras y no tomaron intervención en los debates preliminares.

Lo innegable es, que la iniciativa de celebrar el Pleno Económico surgió de las directivas - de arriba abajo -, y que las delegaciones - salvo algunas contadas excepciones, se entiende - la acapararon los flamantes burócratas gubernamentales.

No corresponde expresar que este hecho constituye implicancia, porque sería una perogrullada y además, significaría adentrarnos en los vericuetos políticos y leguleyos. Eso sí, sostenemos que fue una indecencia con el propósito de sembrar la confusión entre los trabajadores.

* * *

La CNT, derrochando optimismo, se proponía -de acuerdo al texto de las ponencias aprobadas- crear pode / p. 184 / rosas dependencias sindicalista - estatales -con sus respectivas legiones de zánganos - para que controlaran y orientaran las industrias que estuvieran bajo su jurisdicción; legislar sobre las diversas manifestaciones del esfuerzo humano, midiendo su calidad y cantidad para tarifar su retribución y hacer un fichero por categoría; centralizar o trustificar la propaganda escrita y manejar los fondos de las organizaciones. Era un plan reconstructivo de vastas proporciones, que hubiera dejado patitieso a los más prestigiosos estadistas y en ridículo a los Estados que se vanaglorian de contar con una "avanzada" legislación social y económica.

Veamos cuáles fueron las preocupaciones de la CNT y la orientación que irradió el Pleno Económico en sus resoluciones.

"INSPECTORES DE TRABAJO" En el introito que encabeza a este proyecto, la CNT manifiesta que no le guía ningún fin proselitista. No ponemos en cuarentena esta aseveración. Sin embargo, cabe decir que los que vivimos en estas republiquetas estamos curados de incredulidad. Cuando un partido político, oficialista o no, proyecta la creación de una dependencia o de fiscalizadores, aparte del móvil proselitista le interesa mucho más poder ubicar a sus amigos.

Al traer este ejemplo no pretendemos zaherir a los cenetistas catalogándolos en la gama política. Ellos actuaron con y como los políticos, por "imperiosas necesidades circunstanciales". / p. 185 /

He aquí el articulado:

"1° Las Federaciones Nacionales de Industria, a propuesta de los Sindicatos y a través de las F. Regionales, Comarcales y Locales, nombrarán los Delegados Técnicos necesarios para inspeccionar y orientar las unidades Económicas que estén bajo su jurisdicción.

2° Estos delegados propondrán las normas encaminadas a orientar eficazmente las diferentes unidades Industriales con vistas a mejorar su economía y administración. No podrán obrar por cuenta propia; serán los encargados de cumplir y hacer cumplir las disposiciones de los Consejos, de los cuales dependerán.

3° Para la mayor eficacia y funciones y en los casos que fuera necesario, propondrán a los Consejos que les hayan nombrado la aplicación de las sanciones pertinentes a los Organismos o individuos que por incumplimiento de sus deberes lo hayan merecido.

La Organización acordará la extensión de las facultades coercitivas correspondientes a los Organismos que deben usar de este derecho, fijando el Reglamento que las determine. Estas disposiciones están encaminadas exclusivamente y se refieren a las Industrias que estén en manos de Ios obreros."

"FORMA DE RETRIBUCION DEL TRABAJO"

El humanista y justiciero concepto anarquista: "Producir según sus fuerzas" no tenía cabida en las proyecciones estatistas de la CNT. Estas parecen orientadas por el tipo standard implantado por el capitalismo. Se proyectaba re¬ / p. 186 / tribuir el esfuerzo de los trabajadores de acuerdo al rendimiento y a las especializaciones, manteniendo así, los privilegios.

Se quería -según la CNT- "subsanar estas deficiencias y desigualdades que acostumbran a sembrar el malestar y la desgana entre los obreros, en perjuicio de la economía" y es así que el Pleno resuelve "Primero. - Se acepta la retribución profesional y proponemos se adopte por las Federaciones Nacionales de Industria, si bien acoplándolo a sus posibilidades económicas, de la siguiente forma y tomando X como cantidad inicial indispensable necesaria para cubrir las necesidades del productor

Categoría base. Peón auxiliar ...... X 1 ª categoría superior. Oficial .20 % de aumento 2 ª " " Id. especializado 40 % de aumento 3 ª " " Técnico auxiliar 70 % de aumento 4 ª " " Técnico director 100 % de aumento

Estos tantos por ciento se entienden aplicables sobre la categoría base".

La forma de retribución del trabajo aprobada en ese Pleno, era una "innovación revolucionaria". Tiene un gran parecido con la establecida en Rusia. Con esto no queremos decir que la CNT copiaba exactamente el sistema bolchevique.

"BANCO SINDICAL IBÉRICO"

Es de imaginarse, que si la CNT se movía al influjo de una orientación estatista, reglamentando y vigi¬ / p. 187 /lando la economía del país, tenía, lógicamente, que crear el Banco Sindical para "incrementar la producción-; hacer "resurgir las industrias", "ofrecer préstamos a los campesinos", etc. He aquí, que, mientras que en el Congreso de Colectividades Agrícolas de Aragón se bregaba por la abolición de la moneda, creando en su defecto la cartilla de raciona miento, la CNT daba al dinero el mismo valor de intercambio que le asigna el capitalismo. Y a propósito. Cabe manifestar que para llegar a estas paradójicas actitudes, mejor dicho, aberraciones de la CNT, habían surgido de antemano eminentes catedráticos que daban conferencias sobre materia económica, financiera, monetaria, comercial y estadística - entre ellos Fábregas, Santillán, Leval, López, Carsi, Cardona Rosell, etc; - que trabajaron el ambiente cenetista en ese sentido. Vamos a brindar la lectura de un fragmento del artículo firmado por Amezcua, publicado en "Solidaridad Obrera" de esa fecha, por el que se podrá apreciar la mentalidad sindicalista estatal que predominaba entre los cenetistas. Empieza por sincerarse consigo mismo:

"El ideal... la supresión del dinero; incuestionable. Pero hasta llegar, hay que recorrer etapas, salvar perfiles muy pronunciados y ganar desniveles de la topografía económica social". Y continua más adelante: "EL DINERO. SU FUNCION NATURAL, DESNATURALIZADA POR LA PLUTOCRACIA. La Banca ha tenido / p. 188 / por misión en la Economía liquidada, la guarda del dinero, su circulación, su ficticia multiplicación, su inversión o colocación, constituyendo con las aportaciones individuales y voluntarias de los posesores del mismo, masas de capitales con las cuales se ha influido de un modo decisivo en la vida económica industrial y hasta moral del país, produciéndose la hegemonía de los mayores tenedores de signos monetarios en detrimento de los modestos, que no lo obtenían más que como una retribución regateada y siempre mísera de su esfuerzo. La imaginación capitalista inventó, en detrimento ajeno y en su propio beneficio, la teoría del préstamo y del alquiler del dinero, y sobre esta base se han cometido las mayores inmoralidades, dando lugar a la usura, al abuso de confianza y a la estafa, que DETERMINARON EL DESPRESTIGIO DEL DINERO - elemento de cambio y circulación de los productos naturales e industriales - al ser tomado en sí mismo como una mercancía más. Y naturalmente, los productores, mantenidos al margen de todas las combinaciones y juegos malabares a que con el dinero se entregaban los banqueros, pero conociéndolas instintivamente, y por sus repercusiones en la práctica (precios del pan, vestidos y artículos indispensables para la vida), han repudiado el dinero como causante de la miseria de la clase trabajadora, y nada tiene de partícular que se haya propugnado pura y simplemente la SUPRESION del mismo, ideando su substitución por el intercambio directo de productos. La regulación de ese intercambio era precisamente la función específica y propia del dinero, pues con él se aten¬ / p. 189 / día a la necesidad de tener un tipo de estimación del cambio entre los diversos productos - un elemento unitario para saber, por ejemplo, cuánto trigo debe entregar una Organización Campesina para obtener una partida de zapatos - y en cuanto el dinero cumple y se limita a cumplir esta función y no es objeto de especulación que perturba su JUEGO NATURAL DE REGULADOR DE LA OFERTA Y LA DEMANDA, de la producción y el consumo, no CABE DUDAR DE SU NECESIDAD dentro de un complejo económico, mucho más en un régimen donde por naturaleza, con la supresión de la actividad caprichosa e inorgánica del individuo, y con la estructuración del Sindicato, habrá desparecido hasta la posibilidad de la desviación de la actividad del dinero, como elemento exclusivamente regulador del intercambio y todo peligro de que nunca sirva como materia de especulación y de explotación del trabajador. RESCATADO Y DEPURADO EL SIGNO MONETARIO de las garras de la plutocracia QUE LO HABIAN DESVIADO Y HASTA PROSTITUIDO, ha de desempeñar en la Economía colectivizada su papel natural, como también ha de desempeñarlo aquella rama del trabajo que, como hemos dicho, tiene por MISION ESPECIFICA LA GUARDA, CIRCULACION E INVERSION DEL SIGNO DE CAMBIO".

* * *

Como podrá apreciar el lector, en el último párrafo argumenta en favor de la creación del Banco Sindical. Y no sólo bregó por éste, sino que, además, ampliaba la iniciativa para la creación de otros dos: Banco de Productores y Banco de Comercio Exterior. / p. 190 / Es innecesario decir que la creación del Banco Sindical Ibérico traía aparejado el nombramiento de presidente, vice, director general y muchos otros empleados. AGENCIA SINDICAL ADMINISTRATIVA DE SEGUROS Esta institución tenía por objeto administrar los riesgos de enfermedades, accidentes del trabajo, retiro obrero, maternidad, etc.; en una palabra, lo que en las "democracias" se conoce por previsión social. La parte substancial de este proyecto está contenida en este párrafo:

"a) Recabar la representación de la CNT en todos y cada uno de los organismos oficiales del Estado, Gobiernos Regionales Autónomos, Consejos provinciales y municipales de la España leal, que tengan por misión regir, orientar, o asesorar, en la dirección y ejecución de la política nacional, regional, provincial y local, o comarca], del seguro y la previsión social en cualesquiera de sus manifestaciones. Esta representación no podrá nunca ser inferior a la que tenga ya, o pudiera otorgarse, a la otra central sindical". CONVENIENCIA DE REDUCIR NUMEROS DE PUBLICACIONES CONFEDÉRALES Y SOLUCION AL PROBLEMA Hemos podido comprobar que en España, durante la guerra, había dificultades para obtener materia prima con que fabricar papel. De ahí, que a simple vista aparezca justificado el proyecto de restringir la prensa. Sin embargo, de las tres "poderosas" razones que exponía la CNT, la úl¬ / p. 191 / tima era la que mejor traducía su criterio y el interés en tal restricción. Veamos

"La última razón, es la precisión de dar homogeneidad a la orientación en nuestras publicaciones, única forma de sacar rendimiento del arma potente que es la prensa. Hay que terminar con las contradicciones públicas en el Movimiento. Hasta la fecha, eso se logra en gran parte, a través del Boletín de Orientación Interna, editado por la Secretaría del Comité Nacional, pero esa efectividad se pierde en las pequeñas publicaciones que no por ser de poca importancia, producen menos efecto, al desorientar a la opinión y a los militantes en lugar de orientarles, siguiendo la LINEA TRAZADA en el orden nacional para la propaganda". Es evidente que la CNT quería centralizar la propaganda escrita, para amordazar a quienes criticaban la orientación estatista que materializaba en los hechos.

Lo comprueban estos dos párrafos del proyecto:

"Con este plan de aparición de diarios, queda garantizada, absolutamente, la propaganda de nuestro Movimiento, abarcando los dos aspectos. Los grandes rotativos de enorme difusión y los pequeños de las provincias que llenan una necesidad de orientación con arreglo a la psicología y a las costumbres de los pueblos.

Todos los diarios que no se atengan a este plan, deberán desaparecer por considerarse antieconómico e innecesarios".

Ya hemos dicho que la CNT, dominada por una fiebre proyectista, se preocupaba afanosamente de "reconstruir- la economía destruida por la guerra y de afianzar / p. 192 / algunas "creaciones" ensayadas durante los meses transcurridos. Lo demuestra lo que hemos comentado sintéticamente sobre la labor del Pleno Económico. Pero, aun queda mucho más y el espacio nos lo prohíbe. Seguiremos, pues, mencionando los nombres de las instituciones a crearse y de las reglamentaciones a prestigiar, aprobadas en dicho Pleno.

Se aconsejó la creación e intensificación de las "Cooperativas de Consumo". Se proyectó "Cómo podría realizarse una efectiva planificación de las Industrias, sin aguar dar a la creación del Consejo Nacional de Economía, organización oficial de base mixta estatal - sindical, que sería el llamado a poder realizar esa visible necesidad económica". Agreguemos que esta entidad gubernamental fue prestigiada insistentemente por la CNT ante el gobierno central. Se aprobó aconsejar la "Centralización administrativa de la Economía Confederal", dentro de cuya dependencia se ramificarían otras muchas secciones. Y por último, se reglamentó sobre "Normas generales de Trabajo", por las que se controlaría el esfuerzo humano; se calificaría la cantidad y calidad de la producción y se aplicarían, sanciones morales a los obreros faltadores, a los que entraran tarde, a los que no cubrieran el tipo de producción señalado, etc.

* * *

Y bien. Ya hemos descripto, a grandes rasgos, las resultancias de las deliberaciones del Pleno Económico de la CNT Por su contenido y proyecciones de futuro, se deduce que los cenetistas, - habiendo renegado de su patrimonio ideológico -, se preocupaban, indirecta y directa¬ / p. 193 / mente, de reforzar la nómina de instituciones burguesas, dándoles una denominación y un carácter sindicalistas. Decimos esto, porque no escapará al lector que estas instituciones tendrían, para funcionar normalmente, que ser legalizadas por el Estado; es decir, el Estado debía aprobar sus estatutos e intervenir en su control y fiscalización. Pero, aun suponiendo que todas las iniciativas proyectadas fueran materializadas con el sello revolucionario, ¿qué perspectivas y qué fundamento tenía la CNT para abrigar la seguridad de que el Estado no destruiría esas creaciones de la misma manera que fueron destruidas -con un malón militar- las Colectividades de Aragón? Según la CNT, estas proyecciones estaban basadas en el firme propósito de ganar la guerra. Además, en el texto de las reglamentaciones y en la exhortación que dirigió el Pleno, al terminar sus tareas, a las organizaciones confederales, está eliminado todo léxico de carácter revolucionario, con el ánimo, seguramente, de que no se le pusieran obstáculos por parte de los autoritarios. Termina en estos términos : "¡Salud a todos los antifascistas, sin distinción de matices!"

* * *

Tenemos la convicción de que el movimiento obrero español ha de resurgir, como el Ave Fénix, para ocupar, de nuevo, su puesto de lucha por su emancipación. Mucho se ha sembrado y la germinación de la rebeldía y el vocear del ideal anarquista pronto se ha de producir con más pujanza. El pueblo español es indómito y guarda en su corazón la esperanza de ser libre. Lo acicatea ese anhelo / p. 194 / redentor y la fuerza moral de su gloriosa trayectoria revolucionaria, esa fuerza moral que nos la recuerda el camarada P. Minotti en un artículo que hemos leído hace poco y uno de cuyos párrafos dice así: - "Demos, pues, a las fuerzas morales todo su esplendor y carácter, por el alto significado que entrañan en las luchas por la libertad, en los medios de nuestra propaganda anarquista. No puede ser jamás hija de las palabras fáciles ni de las demagogias más o menos deslumbrantes de los caudillos, de los políticos de todos los matices y colores, porque ante sus palabras efímeras y traidoras, debe estar la conciencia de los hombres, firmeza en los ideales anarquistas, ideas de transformaciones sociales; cuanto más negra es la hora presente, más firme han de ser las fuerzas morales de los anarquistas. No han hecho quiebra, ni han sido substituidas por el negativismo materialista histórico. Falta que sepamos darles su verdadera función en el proceso de transformación social a las fecundas pasiones del pueblo que al decir de Miguel Bakunin, crearán un nuevo mundo del viejo". Y cuando este intento se reinicie: crear el mundo nuevo, por parte de los trabajadores españoles, todas las aberraciones y claudicaciones de la CNT de ayer, serán borradas de la historia con sus grandes gestos revolucionarios para afirmar el comunismo anárquico. / p. 195 /

DEFENDIENDO LA ORIENTACION DE LA AIT

Nadie podrá negar que, una vez recibidas las primeras alarmantes noticias de los episodios que se desarrollaban en España, las dos instituciones hermanas, de ambas orillas del Plata, FORA y FORU, adheridas a la Asociación Internacional de Trabajadores, hicieron derroche de entusiasmo y actividad para refirmar su solidaridad moral a los compañeros españoles. El apoyo económico se hizo de acuerdo a las fuerzas y a las posibilidades con que cuentan.

Pero es una verdad, también, que al tener la comprobación de las desviaciones que refrendó la "mayoría" de los hombres representativos de la CNT, y luego, la presión que éstos ejercían sobre la AIT, para que las aceptara y las oficializara, expusieron claramente sus discrepancias e hicieron sentir sus reproches hacia los mismos.

Prueba de ello fueron las resoluciones tomadas sobre determinadas cuestiones que planteó la CNT y que, imposibilitadas para enviar delegados directos que representaran a ambas en el Congreso Extraordinario realizado en / p. 197 / París, en el mes de diciembre de 1937, dirigieron sus opiniones por escrito. De éstas destacamos la que se refiere al problema que planteaba la CNT sobre su "actitud y su posición después del 19 de Julio" y que la FORU concretó en los siguientes párrafos: "Entiende la FORU, que el Congreso de la AIT debe establecer con claridad su posición, ante los acontecimientos españoles. Señalando la diferencia que existe entre los términos GUERRA y REVOLUCION. Frente a la guerra, la AIT debe afirmar su tradicional misión de oponerse a toda guerra y combatir todo espíritu guerrerista, entendiendo por GUERRA la lucha por el predominio del Poder, entre las distintas fracciones capitalistas, representadas en las diversas fracciones de gobierno, denominadas monárquicas, republicanas, socialistas, comunistas y cualquier otro "ista" y que actualmente se polarizan en estos dos puntos, aparentemente opuestos, pero ambos marcadamente reaccionarios, enemigos irreductibles de la emancipación Proletaria: FASCISMO y ANTIFASCISMO.

En cambio, ante la revolución, es decir, ante la obra realizada desde abajo, al margen y en contra de toda institución gubernamental, expropiando sin miramiento alguno la propiedad, aboliendo todo sistema de explotación y régimen del salario, la AIT debe cooperar en todo lo que le sea posible, a fin de que la revolución avance todo cuanto las circunstancias lo permitan".

Sobre el delicado problema que planteaba la CNT, de dar beligerancia en el movimiento de la AIT a nú¬ / p. 198 / cleos circunstancialmente afectos, dada la posición desviacionista de la CNT, la FORU hacía su composición de lugar en los términos que vamos a transcribir:

"Los núcleos "afectos" a la AIT que en distintos países existen, y que en la actualidad la propia CNT propicia intervengan en el Congreso, (salvo los que han mantenido el vínculo con la Asociación como entidades adheridas), no es el momento para darles derechos, cuando los deberes más esenciales los han olvidado, combatiendo o saboteando las organizaciones que trabajan sobre la base del movimiento, en su pretensión por inficionar de autoritarismo las secciones de la AIT, y que en esta ocasión aprovechando la liberalidad nuestra, maniobrarían para formar una mayoría, que acepte la corriente intervencionista en los órganos del Estado, en forma "transitoria" o permanente, torciendo, por lo tanto, la trayectoria principista del movimiento internacional, representado en la AIT En cambio, la concurrencia a ese, como a todos los actos y labores de la Internacional, de los núcleos con carácter orgánico que actúan, aun en forma precaria, dentro o fuera de los países que atraviesan por situaciones políticas de excepción, pero en consecuencia con los fundamentos tradicionales de la militancia anarquista, que al movimiento obrero prestan su idealismo transformador, consideramos que deben tener un puesto en la entidad, pues en la mayoría de los casos su estado desarticulado se debe a los ataques llevados a cabo por la reacción y el camaleonismo, muchas veces emboscados en movimientos obreros reformistas o dictatoriales. En consecuencia, y convencidos de que es una reunión / p. 199 / de delegados de entidades filiales a la Asociación, puestos a la tarea de dilucidar los problemas que al movimiento afectan, interesados en robustecer y afirmar sus principios fundamentales, con la altura moral de hombres a quienes guía un ideal superior y no pasiones mezquinas, capaces de reconocer un error si se ha cometido, entramos a considerar la posición de la CNT en el momento actual, y los puntos que plantea como base de discusión en el Congreso".

La posición de la FORU ante el Congreso Extraordinario fue, en definitiva, como sigue:

"Concretando el pensamiento de la FORU, alrededor de los puntos que conocemos, propuestos por la CNT para integrar la orden del día del Congreso, y de los que desconocemos, propuestos por los camaradas Galvé y Rudiger, que se refieren, según versión del Secretariado de la AIT, a un nuevo "examen de la Declaración de Principios y de los Estatutos de la Asociación", consideramos conveniente establecer una síntesis de nuestros puntos de vista, para conocimiento de los compañeros delegados a ese acto, y sobre los que desearíamos se llegara a un libre acuerdo. Son estos:

1 ° Aceptación fraternal por la CNT de las críticas a su actuación intervencionista, refirmando su adhesión a la Declaración de Principios de la AIT y comprometiéndose a actuar en concordancia con ellos.[...]

3° Posición de la AIT ante los sucesos españoles, estableciendo su solidaridad más amplia para el hecho revolucionario, manifestado en la lucha armada y en la experimentacíón social realizada, o a realizarse, basada en / p. 200 / el libre acuerdo y la acción directa. Reafirmar su espíritu de repudio para toda guerra, que en esencia tiende al predominio de los sistemas de gobierno, en el juego de las disputas políticas, por absorber la hegemonía de la cosa pública.

4° Rechazar toda "revisión" de la Declaración de Principios de la AIT, y afirmar la estructuración actual del Secretariado, proponiendo que cuanto signifique variación, debe antes plantearse a estudio de las entidades adheridas, con tiempo suficiente para expedirse.

Por el Consejo Federal, El Secretario".

Más tarde, para el Congreso Ordinario realizado también en París, en 1938, en el que se discutió, especialmente, el tema: "Examen y puntualización de principios del estatuto de la AIT", y "Normas de la práctica internacionales del anarcosindicalismo", la FORU condensa su criterio en los siguientes conceptos: "Sobre el examen de los Estatutos y Declaración de Principios de la AIT, la FORU entiende la necesidad de afirmar el Pacto existente y su Declaración de Principios, sus normas y prácticas antiestatales y de acción directa, y si alguna modificación mereciera sería para ponerla más a tono con el carácter federalista del movimiento que encarna la Asociación I. de los Trabajadores y su finalidad anárquica.

Después de 16 años de la fundación de la AIT, continuadora de la Primera Internacional que Bakunin, Reclús, Lorenzo y tantos otros camaradas inspiraran, y que en el / p. 201 / Congreso de Saint - Imier del año 1872 adquiriera personalidad inconfundible con la declaración aprobada, antiestatista, antipolítica y revolucionaria en sus procedimientos, reafirmado todo ello en el Congreso constituyente de la actual Asociación efectuado el año 1922 en Berlín, que nos colocaba frente al reformismo de la socialdemocracia, tuteladora de la Internacional de Amsterdam, y por lo tanto, sometida al flujo y reflujo de su actuación estatista y legalitaria, al mismo tiempo que frente a la Sindical Roja de Moscú, apéndice obligado del partido bolchevique, triunfante en Rusia, destacando a la AIT como la única Internacional libertaria y emancipadora, diametralmente opuesta al mecanismo centralizador de esas corporaciones, sujetas a las directivas del marxismo político y a su concepto materialista de las luchas del proletariado, nuestra Asociación, aunque se ha visto reducida últimamente en sus efectivos, en razón de las persecuciones que soportan los movimientos filiales en diversos países, en cambio, su prestigio y sus posibilidades han aumentado grandemente, porque los trabajadores cansados de las experiencias legalitarías, que sólo sirven para robustecer al capitalismo y al Estado, vuelven los ojos a los métodos y prácticas que postula la AIT, y es por esto que se hace imprescindible intensificar la propaganda en todos los medios obreros, de lo que representan sus tácticas de lucha, y el contenido de su Declaración de Principios, superándola si es posible en el concepto sindicalista que influenciara sus actividades, hacia el Comunismo Anárquico como finalidad, poniendo de relieve el amplio sentido humano que impulsa a los integrantes de la Asociación, a propugnar por formas de con¬ / p. 202 / vivencia social sobre la base dei apoyo mutuo y el libre acuerdo, al margen de los sistemas políticos y económicos que tienen su razón de existencia en la explotación capitalista y en la tiranía del Estado, de cualquier conformación que éste sea, burgués o proletario, pues ambos se sostienen tras la Autoridad de las bayonetas". * * *

La FOR Argentina envió al Congreso Ordinario de la AIT, celebrado en París en diciembre de 1938, los si¬guientes acuerdos sobre los problemas que planteaba la CNT y que mencionamos anteriormente "CUARTO PUNTO. Toda declaración de principios tiene, desde luego, un sentido teórico, puesto que importa el enunciado de aspiraciones o propósitos a cumplir por un dado movimiento; mas, las declaraciones de principios, por más brillantes y ajustadas que ellas sean, carecen en absoluto de valor cuando el organismo o el movimiento que los adopta se conforma con mantenerlos en el papel y no procura actuarlos en la medida de lo posible, conformando su desarrollo y su táctica al sentido de las mismas. Por eso es que, desde el punto de vista de la FORA, que procuró ser siempre fiel al enunciado de su principismo, las declaraciones de principios no representan un exponente puramente teórico, sino una línea, un punto de mira que fija la trayectoria de un movimiento; una línea y un punto de mira de los que no es dable apartarse sin caer en la irresponsabilidad, y a los cuales es preciso ajustar el sentido de la táctica y de la militancia.

De no existir este celo y esta fidelidad a lo que se anun¬ / p. 203 / cia en las declaraciones de principios, se comprende que estas últimas podrán ahorrarse y dejar que la militancia y la actuación diaria de los movimientos siguiera la senda del posibilismo y de la contingencia. Cuando se fijó la declaración de principios que sustenta la AIT, la FORA tuvo oportunidad de opinar y proponer por intermedio de sus delegaciones, y nos con gratula expresar hoy que el sentido de principismo que abonó aquellas opiniones y proposiciones nuestras, no ha variado en absoluto. Antes al contrario, los acontecimientos de estos últimos años han contribuido a reafirmar el concepto ya expuesto por la FORA sobre este particular. Por eso es que ante una invitación como es la de puntualizar y examinar la declaración de principios de la AIT, entendemos que todo cuanto se haga en ese sentido sólo puede aceptarse cuando venga a reafirmar los postulados de emancipación que constituyen el norte y finalidad de nuestras luchas; y considerando también que en tal sentido nada hay superior a la declaración de principios de la FORA, ni a sus métodos de lucha y sistema de organización, rechazamos todo intento que sea dirigido en el sentido de introducir modificaciones tendientes a disminuir la posición antiestatal, antipolítica y anticolaboracionista que debe ser el norte para todas las acciones y actividades de la AIT. QUINTO PUNTO. - Considerando que toda clase de estatutos resultan siempre incompatibles con el principio federalista y de libre acuerdo que estamos en el deber de practicar en todos los órdenes de nuestras actividades a fin de que los trabajadores se capaciten en el ejercicio de / p. 204 / esos mismos principios, y a fin también de que como resultado de esa consecuencia se afiance en ellos la fe en los ideales del movimiento, opinamos que para la AIT no deben existir otros estatutos que no sean los acuerdos y decisiones de sus congresos y asambleas. SEXTO PUNTO. - En el caso que dejamos expuesto en el cuarto punto, la FORA no puede concebir una táctica que no esté condicionada a su teoría, es decir a su declaración de principios. Por eso es que desde la primera reunión de los Sindicalistas revolucionarios que dio pie a la reconstrucción de la AIT, la FORA ha venido haciendo especial hincapié en su declaración de principios y en su concepto del sindicalismo, entendiendo que lo último debe ser forzosamente condicionado a lo primero. La FORA ha expuesto ya su concepto sobre la materia en las memorias que presentó a la reunión, y ese concepto lo ha reafirmado en todos los congresos o reuniones realizadas hasta la fecha. Hoy no ha variado nuestra opinión. Seguimos pensando que el sindicalismo obrero con su táctica de lucha directa, condicionada a una declaración de principios superiores, constituye un arma insuperable, en manos del proletariado; pensamos que esa arma no puede ser abandonada mientras perdure el régimen de explotación y tiranía que gravita sobre los pueblos; pero consideramos que en lo que toca a la interpretación de un régimen de igualdad y justicia social, nuestras esperanzas del propio sindicalismo obrero no pueden afincarse en otra parte sino en una declaración de principios que como la que sustentamos, asegura para el futuro una era de igualdad económica y de libertad de pensar mediante la instauración / p. 205 / del Comunismo y de la Anarquía. Esta es la finalidad social de la FORA y lo es también, de la AlT si tenemos en cuenta que en su declaración de principios el Comunismo Libertario figura como primera aspiración de sus luchas. Consideramos que todo esto es de conocimiento de aquellos que han tenido oportunidad de apreciar la personalidad de la FORA dentro de la AIT No creemos necesario insistir, pues. Sólo diremos en concreto y aun cuando caigamos en el vicio de la repetición, que el sindicalismo debe ajustar su táctica de lucha así como su sistema de organización a la finalidad social que se ha dado en su declaración de principios". / p. 206 /

LA FEDERACION DE COLECTIVIDADES DE ARAGÓN

Uno de los experimentos más fructíferos que los anarquistas realizaron durante los primeros meses de la guerra en España, fue, a no dudarlo, la Federación de Colectividades de Aragón, donde se materializó, en forma relativa, la transformación de la sociedad capitalista en un sistema de convivencia social solidario y justiciero.

No obstante los compromisos y componendas con los políticos marxistas, en Aragón se ensayó la vida libre, el apoyo mutuo y el trabajo en comunidad. Los campesinos aragoneses, que tenían una ejecutoria rebelde, pudieron apreciar, por poco tiempo, la diferencia de métodos, la practicabilidad de las concepciones anarquistas y la bondad de la estructura social sin amos, caciques, curas ni explotadores.

Es verdad, que en Aragón no se eliminó por completo el principio de autoridad, ya que los anarquistas, en su suicida propósito de cooperación y de alianza con los políticos, permitieron la conservación de las formas estatales disimuladas en el Consejo de Defensa, pero, de igual modo, se hizo desaparecer a los terratenientes, a los señores feu¬ / p. 207 / dales para colectivizar las tierras entre quienes las trabajaban.

Pero como decimos anteriormente, muy poco tiempo había de durar la sana alegría y las satisfacciones de los campesinos aragoneses, porque el gobierno que había huido a [sic, “de”] Madrid y se remozaba con la intervención de los ‘ministerialistas’ de la CNT y la F. A I; en Valencia, que en esa circunstancia - por imposición de Rusia, presionada ésta, a su vez, por las potencias “democráticas’ - era presidida por el títere Negrín, se decidió a suprimir los últimos vestigios de revolución social, cual lo eran las Colectividades de Aragón, y envió una expedición militar a las órdenes del comunista Líster para cumplir con los deseos del capitalismo internacional y de las potencias "antifascistas".

Esta maniobra, que ejecutó con-toda urgencia, la describe, con cierta amargura, el camarada Ascaso, en la conversación sostenida con un redactor de Le Reveil, de Ginebra, dos de cuyos párrafos transcribimos:

" ... Naturalmente; se discutió, se examinó el peligro, nos reunimos más de una vez, pero siempre predominaron la moderación, la espera y la búsqueda del compromiso. Era preciso parlamentar, conciliarse, arreglarse con Negrín, hacer viajes a Valencia, verse con los diferentes ministros, etc. Y luego esperar siempre, no alarmarse, no responder a las provocaciones, para llegar a la debacle, a la que debía fatalmente llegarse con tales métodos.

... Ya te he dicho, y los cinco camaradas que conmigo formaban la mayoría del Consejo de Aragón estaban de acuerdo. Nosotros hubiéramos resistido, permaneciendo en nuestro lugar y asumiendo la responsabilidad de lo que / p. 208 / pudiera resultar. Malgrado el parecer derrotista de la CNT, nosotros habríamos defendido a mano armada nuestro Consejo, porque nosotros comprendemos así la revolución y permanecemos siendo hoy los mismos anarquistas y revolucionarios que fuimos ayer. Te diré más aún, a fin de que conozcas el jesuitismo refinado de los políticos. Mientras yo era llamado con urgencia a Valencia, con la seguridad de llegar a un acuerdo, la división comandada por el siniestro Líster, comunista, marchaba sobre Caspe y yo era arrestado a las puertas de Valencia, después de haber conferenciado con los ministros. Estoy seguro que si yo hubiera podido volver a Caspe ningún Líster hubiera podido disolver nuestro Consejo, estando todas las divisiones confederales a nuestra disposición".

Así terminó el ensayo de las colectividades aragonesas, que si bien adolecieron de grandes defectos en su funcionamiento, dieron la pauta de que el ideal anarquista había dejado de ser una utopía para llevar a la mente de los campesinos la convicción de que el sistema capitalista les negaba el derecho a la Vida. / p. 209 /

LOS TURBIOS MANEJOS DE LA DIPLOMACIA INTERNACIONAL

La burocracia cenetista y faísta, en su torpe y ridículo intento de justificar sus claudicaciones y su colaboración con el Estado, idearon el argumento de que era necesario sostener a Companys, en Cataluña y acatar y apuntalar, luego, al gobierno central: Azaña, para que, aparentemente, España apareciera frente a la diplomacia de los gobiernos democráticos como un país regido de acuerdo a las normas jurídicas y políticas inherentes a todo Estado bien constituido, para que dichos países facilitaran a la alianza "antifascista" el armamento, las municiones y otras materias que urgentemente necesitaba.

No es necesario tener abierto el libro que hace historia de las oscuras confabulaciones y manejos diplomáticos de las potencias antifascistas contra la España republicana, puestos bien de manifiesto en los graves sucesos acaecidos en esos 30 meses de guerra fratricida, para afirmar que la "trascendental" resolución de la CNT y la FAI de dejar en pie todo el armatoste estatal español, para encontrar ayuda moral y armas en las "democracias", fue / p. 211 / un burdo pretexto para ocultar su falta absoluta de convicciones anarquistas; su cobardía ante el sorprendente espectáculo del despertar de las multitudes proletarias ibéricas; sus bien disimuladas ambiciones de figuración y sus desbordantes pujos autoritarios. Porque no es posible suponer que en esos instantes hubieran olvidado el pasado de oprobio y despotismo que tienen esas naciones, idéntico en medios violentos y finalidades esclavizantes al que hoy adorna a los Estados totalitarios -como galardón de conquista-, al imponer la humillación a los pueblos checo, abisinio, austriaco, albanés y otros.

Francia hace funcionar la guillotina para los rebeldes. Mantiene esclavizados a los pueblos de África, donde impuso, por las armas, la "civilización" europea.

Inglaterra demostró sus bárbaros procedimientos de "adaptación" en la cruenta guerra con los boers, en el Transvaal, y domina a la India, Palestina y otras vastas y ricas regiones.

Estados Unidos ostenta en su larga historia reaccionaria, la roja mancha de los Mártires de Chicago. Electrocutó a Sacco y Vanzetti y su predominio militar y económico llegó a varias republiquetas de Sud América. Rusia, que por ironía de las frases, es denominada por sus panegiristas a sueldo como la "vanguardia de la democracia", tiene una rígida y cruel dictadura del "proletariado"; no existe libertad de reunión y de palabra y la única prensa es la oficial.

Pero, en el supuesto caso de que la memoria les hubiera sido infiel, los sospechosos acontecimientos que se fueron produciendo: la negativa de entregar los vagones / p. 212 / de munición en de munición en Irún; la iniciativa del jefe del gabinete francés, socialista Blum, de constituir el famoso Comité de No Intervención, que fue un cerrado bloqueo para las costas de España "leal"; la caída del gabinete presidido por Largo Caballero, impuesta por Rusia, con el visto bueno de Francia e Inglaterra; el entregamiento de Málaga, Bilbao, Santander, etc., sin pelear, sin destruir la maquinaria de las minas ni de las fábricas de armas; la presencia en el puerto de Barcelona de buques de guerra ingleses y franceses en los días de mayo de 1937, cuando los marxistas asesinaban a los anarquistas para imponer su completo predominio de la "República de los trabajadores"; la negativa de entregar armas al frente de Aragón; la bolchevización del ejército antifascista, la entrada, en gran cantidad, de "técnicos", todos comunistas; el control por éstos, de la frontera con Francia; la disolución del Comité de Defensa y de las colectividades agrarias de Aragón; la intervención del ejército de Portugal - aliado de Inglaterra - en las hordas de Franco; el paso, por las narices de los ingleses y franceses, de los millares de "voluntarios" de Mussolini e Hitler, sin que aquéllos lo "supusieran" y comprobaran; el bombardeo de los pueblos y ciudades españolas por los aviones alemanes e italianos, alimentados con nafta rusa, y otros muchos hechos graves y sintomáticos ¿no sugirió en la mente agraciada de los hombres de responsabilidad de la CNT y la FAI ninguna preocupación por investigar adónde los había llevado y los llevaría su "ingenuidad", "buena fe" y anhelos aliancistas para con los políticos autoritarios hermanados en el bloque antifascista y para con las naciones democráticas? / p. 213 /

No era un misterio que se habían realizado y se tramaban, en las cancillerías de los países "antifascistas", maniobras tendientes a eliminar el peligro que representaba, para los gobiernos y capitalistas de las naciones totalitarias y de las otras, el foco revolucionario alentado por los anarquistas, de la península ibérica. Tierra y Libertad, de Barcelona, del 20 de marzo de 1937, decía:

"El capitalismo internacional no tiene una barrera que divida a los capitalistas fascistas de los demócratas, a los monárquicos de los liberales, a los derechistas de los izquierdistas. Tiene sus grandes centros en Londres y en Nueva York, en Berlín y en París, en Roma y en Buenos Aires, en Tokio y en Ginebra, en todas las grandes capitales del orbe".

Santillán afirmaba:

"La España llamada leal cayó por nuestra victoria del 19 de julio, bajo la influencia de la constelación imperialista de las potencias supuestamente democráticas. A Inglaterra y a Francia, con las cuales se halla unida diplomáticamente Rusia, interesa muy poco, o no interesa de modo alguno, una España fascista; pero interesa mucho menos una España revolucionaria."

Además, eran bien conocidas en España, las tentativas "pacifistas" del político inglés Mr. Eden, que había proyectado restaurar la monarquía de los Borbones. Se conocían los entretelones de la grotesca Conferencia de Munich, en la que, de mutuo acuerdo entre las cuatro / p. 214 / grandes potencias, se decidió la desaparición de Checoeslovaquia. Se conocía la labor de "apaciguamiento" del ministro inglés, que algunos humoristas lo hacen aparecer con un paraguas abierto; y no se ignoraba que la diplomacia inglesa - repartiendo o quitando - es la que domina al mundo; la que ayudó a Mussolini a convertirse en Napoleón; la que prefería y consiguió que triunfara Franco; la que recibió la protesta de Portugal "contra la intromisión fascista" y... ya es bastante. Las potencias democráticas y totalitarias - aparentemente divorciadas - cumplieron, así, su misión "salvadora de la humanidad", dando los medios para que se apuñaleara, encarcelara y fusilara a los anarquistas de España y hoy, han de saborear, satisfechas y al unísono, la trágica tarea realizada en las regiones ibéricas, por las huestes de Franco.

* * *

Cuando recién se iba apagando el eco del resonar de los clarines guerreros, el tronar de los cañones, el tableteo de las ametralladoras, el zumbido de los motores de los aeroplanos de bombardeo, los desgarrantes ayes de los heridos y el golpetear de los cuerpos humanos que chocaban contra el suelo español, para no levantarse jamás, de nuevo galopan sobre los campos de Europa los jinetes del Apocalipsis. Atila hace su reaparición representando a Marte.

Una vez más, se esgrime el argumento brutal y destructor de las armas de combate: tanques, aviones, gases, / p. 215 / acorazados, líquidos inflamables y tóxicos, etc., para dirimir supremacías políticas y económicas entre potencias capitalistas. Es así, pues, que los tarados de sensualismo absolutista; los descentrados y peligrosos agentes de la diplomacia internacional y los fabricantes de armas han conseguido llevar a los pueblos de la vieja Europa, después de embriagarlos con el opio patriotero, a una hecatombe más grande aún que la del año 1914, que costó millones de vidas y dejó millones de inválidos, de huérfanos y de atrofiados mentales. En toda propaganda oral y escrita señalamos al dúo fatídico: Capital y Estado de ser el factor responsable del doloroso y dantesco espectáculo de que somos espectadores a la distancia, aunque la irrefutable argumentación que siempre hemos expuesto a los trabajadores para señalar con el índice acusador a los causantes de ese crimen colectivo y de nuestras penurias, sacrificios y miserias, no produciría en estos momentos mayor efecto reflexivo en la mentalidad popular, pues está dominada por la fiebre guerrerista, que la prensa burguesa inyecta a diario. Pero, hemos de repetir, que los que hoy desatan el vendaval de las pasiones, del odio y de la crueldad sin límite sobre los pueblos europeos, siguen esgrimiendo la falsía, queriendo aparecer como mensajeros de la paz y salvadores de la humanidad.

Es lógico afirmar, pues, que todo espíritu altruista y de sentimientos nobles, debe sentirse apesadumbrado ante el impresionante cuadro de crueldad, de martirio y de destrucción que se desarrolla en Europa, y ha de hermanar su / p. 216 / reproche a nuestro anatema contra ese crimen de lesa humanidad que significa la guerra, unido a la imprecación de madres, hermanas, hijos y padres ancianos que serán las víctimas propiciatorias de la actual locura guerrera.

Vaya, pues, nuestro anatema contra todas las guerras. / p. 217 /

NUESTRA PRENSA

Al referirme a nuestra prensa, en Sud América, para destacar la prédica de afirmación anarquista que tesoneramente desarrollan los periódicos "Organización Obrera", órgano de la FOR Argentina y "Solidaridad", de la FOR Uruguaya, no nos guía un sentimiento de cerrado exclusivismo. Lo hacemos basados en que dichos periódicos han sabido estar a tono con las circunstancias y con los hechos, criticando valientemente a los cenetistas y faístas por sus desviaciones, primero, y claudicaciones ideológicas, después y marcando rumbos a las falanges proletarias y a la militancia anarquista, a efecto de que no se contagiaran del virus confusionista que la desastrosa actuación de aquellos compañeros sembraba y que los mismos se preocupaban, empeñosamente, de hacer conocer en todos sus detalles, para romper el cordón sanitario que internacionalmente habían organizado los anarquistas a sus ensayos "constructivistas" e "innovadores".

Claro está, que esta digna y altiva actitud de nuestra prensa produjo enorme descontento en las filas del camaleonismo y se "granjeó" enconos y antipatías. / p. 219 / Algunos otros periódicos - muy pocos - de agrupaciones anarquistas también afrontaron la confusa situación qué se derivaba de aquellos acontecimientos y criticaron con altura de miras los "descubrimientos" cenetistas y faístas.

’ Vamos a entresacar estos dos artículos, que demuesran la orientación clara y de afirmación anarquista de las redacciones de los periódicos que nombramos en párrafos anteriores:

En el número 55, de Organización Obrera apareció este meditado artículo:

"Las débiles esperanzas que se abrigaban con respecto a un posible cambio de situación favorable a la república española, se están desvaneciendo en forma total y estrepitosamente. En realidad, tal como están las cosas y de acuerdo a cómo se está preparando la paz, se puede decir que el destino de España aunque no definitivo, ya ha sido echado, puesto que los acontecimientos de estos últimos días, tanto en el orden político, como en el militar, no dejan dudas al respecto. España, aunque nos duela constatarlo, será definitivamente sacrificada al capricho de los dictadores y al interés del gran capitalismo internacional.

Sin embargo, y a pesar de tan penoso final, es oportuno consignar que ninguno de los grandes acontecimientos de este siglo, la revolución rusa inclusive, ha brindado un cúmulo mayor de experiencias que la contienda española, pues aparte del hondo significado social que adquirió en los primeros momentos, la guerra civil que ahora toca a su fin, ha sido rica en hechos y ejemplos de toda naturaleza y magnitud. / p. 220 /

Efectivamente. En España, como en ninguna otra parte del mundo, se ha demostrado hasta qué grado de sacrificio y heroísmo son capaces de llegar los pueblos. Pero al lado de esto se ha demostrado también, hasta qué grado se ha jugado cínicamente con el dolor y el sacrificio de ese pueblo cuya suerte se está sellando en estos momentos. Pues aparte de las traiciones habidas en este caso, el engaño ha sido esta vez tan real que difícilmente sus gestores podrán reivindicarse ante el juicio sereno de la historia, y mucho menos aun ante el juicio justiciero de los pueblos que en día quizás no lejano exigirán cuentas a sus conductores de hoy. Porque la verdad es que el drama de España se está cerrando con la traición más grande de nuestros días y que de esta traición sin precedentes son responsables todos los que contribuyeron a que ese valiente pueblo dejara de lado sus impulsos revolucionarios de los primeros momentos para confiar sus destinos a la política democrática que le aconsejaron todos sus dirigentes.

No vamos a decir ninguna novedad al menos para aquellos camaradas que se interesaron por conocer y estudiar las cosas sucedidas en el transcurso de esta contienda. Pero sí decimos que el pueblo que ha luchado al lado del gobierno republicano no ha sido derrotado, no hacemos otra cosa que señalar una realidad que nada ni nadie puede desmentir. Y agregamos una verdad incontrovertible cuando afirmamos que el pueblo español, luego de haber sido amansado y domesticado convenientemente, ha sido entregado en forma miserable: mediante el engaño de todos aquellos que lo indujeron a ocultar primero, y a anular más tarde su revolución por miedo a perder la amistad / p. 221 / de las grandes naciones democráticas... que ahora le pagan su sacrificio entregándolo incondicionalmente al fascismo. ¿Pues acaso no está claro que a la traición de afuera la fomentó y la hizo posible esa inteligente domesticación del pueblo? Sí, esa es la verdad, la verdad que no se puede ocultar con frases ni palabras de circunstancias. ...

` Al pueblo de España lo perdió su propia e ingenua confianza en los líderes. Aunque heroico y abnegado como ningún otro, el pueblo español fue demasiado niño. Confió demasiado en las viejas mentiras estatales y políticas. Se le dijo que era menester mantener la democracia y la ficción del Estado, pero restableciendo la democracia y afianzando nuevamente el Estado, una y otro se volvieron contra él y le apuñalearon por la espalda.

Si en lugar de frenar sus impulsos del primer momento se hubiera alentado al pueblo a seguir arrasando con todo lo que se oponía a sus ansias de vencer rápidamente a los facciosos transformando de paso y radicalmente la vida de toda España; si se le hubiera enseñado que sus conquistas revolucionarias solamente podían ser defendidas mediante nuevas y más avanzadas conquistas; si se le hubiera enseñado que la "nueva’ legislación de la justicia aunque al frente de la misma se encontrara un ministro obrero no era otra cosa que una hábil maniobra destinada a infundir nueva vida al régimen que ya agonizaba; en una palabra, si al pueblo español se le hubiera dicho que transformar su lucha revolucionaria en simple guerra de independencia nacional - maniobra indigna que sólo sirvió para traer el mando único y la militarización del ejército al viejo estilo - significaba el principio del fin de todos sus esfuerzos libe¬ / p. 222 / radores, con toda seguridad que la suerte de España sería muy otra a la que ahora le espera, a pesar de que en estos momentos se habla de una paz "honorable’.

Sin embargo, no todo se ha perdido en España. Las viejas premisas del anarquismo tanto en lo que respecta a su concepción de la lucha revolucionaria, como en lo que toca a su clásica posición frente al Estado y a todo lo que contribuye a sostener el presente régimen, no ha sufrido mengua de ninguna naturaleza. Por el contrario, la realidad se ha encargado de confirmar una vez más que todo lo que los pueblos hagan por otras vías que no sean las que aconsejan nuestras ideas, resultarán esfuerzos vanos, negativos, aunque como en el caso de España, se cubran de gloria en la más grande lucha de nuestros días.

Terrible lección esta que España nos brinda a costa de su gigantesco sacrificio. ¡Ojalá les sirva a los pueblos!"

* * *

Expresaba Solidaridad, de la FORU, en su número de fecha 1ª quincena de octubre de 1937:

"Aunque parezca sorprendente para muchos camaradas, que juzgan estos problemas en una forma objetiva, la entrada de la CNT -FAI en los ministerios de los gobiernos de Valencia y Barcelona, así como las alianzas con los movimientos anti -anarquistas, no obedeció, en el fondo a la necesidad de salvar "circunstancias especiales", sino a la falta de convicciones anárquicas de sus principales actores; a que no estaban completamente emancipados del principio estatista, sobre la función esencial que por natu¬ / p. 223 / raleza intrínseca realizan los órganos del Estado; a que aun admitían la posibilidad de que desde las instituciones del Estado podría hacerse obra de liberación, si dichas instituciones fueran integradas por hombres de buena fe, por anarquistas, negando así los principios esenciales del anarquismo, elaborados sobre la base indestructible de las conclusiones extraídas de los hechos indesmentibles que la historia nos ha proporcionado.

En suma, no reparamos en afirmar que los mal llamados "anarquistas" gubernamentales y los hombres que quieran justificar tales actitudes, aun cuando digan ser a título de ensayo, en el fondo de su sentimiento no existen concepciones anárquicas, sino todo lo contrario: en el fondo son autoritarios, negando la capacidad creadora del pueblo, desde abajo, (base del anarquismo) y atribuyendo más capacidad liberatriz al obrar desde arriba, por medio de comités u otros órganos que, al margen o contra la voluntad de los trabajadores, dictaminen, no iniciativas para ser estudiadas por todos en igualdad de condiciones y derechos, sino órdenes indiscutibles, que han de ser acatadas, contemplen o no las necesidades de los oprimidos, lo que por otra parte - y ésta es otra base del anarquismo ¬ no se concibe exista genio alguno que pueda reglamentar las necesidades y aspiraciones del pueblo, sino que éste las obtendrá, sólo mediante el ejercicio de su completa libertad; cuando ese ejercicio de la libertad falta, entonces la iniciativa y la capacidad creadora del pueblo para la lucha contra los opresores y para organizar la vida en forma que pueda satisfacer sus necesidades materiales y espiri- / p. 224 / tuales, entonces, repetimos, esa capacidad se castra, por esperarlo todo hecho de los hombres providenciales. Esa obra antilibertaria, quieran que no, es la que han realizado los "anarquistas" que fueron al gobierno, secundados por los que depositan más confianza en los hombres "imprescindibles" que en el pueblo trabajador.

El argumento de que al ir al gobierno fue con el fin de detener la intervención de los gobiernos de otros países, haciéndolo aparecer ante el capitalismo internacional como garantía de sus intereses, pero que en el fondo era el medio de asegurar la revolución, no puede ser más pueril, pues no cabe suponer, y menos los hombres de la capacidad que han ido al gobierno, que el capitalismo internacional es tan estúpido como para no saber distinguir si el gobierno era ficticio o si era real; si era ficticio la intervención de la fuerza armada que quería evitar indiscutiblemente se hubiera realizado, hasta que el gobierno "ficticio" se convirtiera en realidad, o hasta conseguir reemplazarlo por otro que garantizara sus intereses y los de los capitalistas españoles, para lo cual trabajarían al unísono, por identificación de intereses y de conceptos de organización social, estableciendo regímenes que tuvieran por base fundamental, aunque variaran las formas, el sometimiento de los trabajadores a la explotación patronal, asegurando así la existencia de sus inicuos e irritantes privilegios.

Entender esta cuestión de otra manera es propio de miopes mentales, por muy intelectuales que se consideren - y perdónesenos la herejía de que obreros semi-analfabetos sean tan irreverentes con la "élite" del intelectualismo revolucionario - o de lo contrario carecen del valor / p. 225 /que se necesita como hombres para afrontar las consecuencias que toda revolución trae consigo y que no debe haber ningún revolucionario que por anticipado no tuviera ya estudiado ese problema.

Cualquiera que durante muchos años haya propagado la revolución y no esperara el fruto de esa propaganda, habrá hecho como los loros que pronuncian las palabras automáticamente sin el mínimo de conciencia de lo que su contenido encierran.

Posiblemente esos hombres hayan adolecido de esas dos grandes desgracias para la revolución: falta de convicciones anarquistas y a la vez falta de entereza personal para asumir la responsabilidad que el estallido de una revolución social de fondo trae consigo aparejado.

Pero opinamos que es la primera de las faltas apuntadas, la que habrá determinado la posición antirrevolucionaria que esos hombres han ocupado y ocupan actualmente. Esa opinión nuestra es en base a que entendemos que las generaciones espontáneas no existen, sino que todo hecho realizado tiene su proceso evolutivo, hasta llegar a su culminación, cuando factores circunstanciales contribuyen a su eclosión.

Siendo así, lógico es que en el momento en que los acontecimientos españoles obligaran a tomar una actitud definida, anárquica o estatista, los hombres se colocaran en el terreno que mejor encuadraba en la concepción social que en lo más recóndito de su alma existiera. Demostraron con ello que la idea de libertad que durante tanto tiempo propagaron sólo era un barniz que ocultaba el alma autoritaria que en el fondo de su ser existía. / p. 226 /

Corrobora este aserto el hecho de que las "circunstancias especiales" invocadas se vuelven permanentes, y ni los crímenes cometidos a mansalva contra grandes contingentes de abnegados libertarios por los llamados antifascistas, ni el descenso del nivel revolucionario a causa de la desembozada labor de estrangulamiento de la revolución por los partidos políticos de izquierda, aun se persiste en la obcecación o embaucamiento de querer ser admitidos en el gobierno, para desde allí... seguir haciendo la revolución, sin tener en cuenta que la obra de los ministros "anarquistas" en el gobierno es de la que echa mano la actual justicia para encarcelar y ejecutar a multitud de compañeros nuestros.

Ayudemos con todas nuestras energías a la causa revolucionaria española, pero hagámoslo sin abandonar nuestras posiciones, entendiendo por tal causa revolucionaría,a las tracciones de pueblo que luchan sobre la base de la acción directa, en el terreno abiertamente antiestatal, obrando siempre de abajo para arriba, que tiende a desterrar completamente toda burocracia y privilegios, instaurando formas de convivencia social que garanticen la íntegra emancipación de toda clase de expolio y tiranía". / p. 227 /

SACRIFICIOS ESTERILES

No es nuestro propósito exaltar hasta la sublimidad los actos de arrojo y heroísmo realizados por anónimos milicianos salidos del pueblo español y especialmente, por los anarquistas en los épicos entreveros que sostuvieron contra las fuerzas reaccionarias franquistas, reforzadas por los "voluntarios" enviados por los Estados totalitarios y Portugal, porque ello significaría aumentar más aún el morbo guerrerista que fue inoculado con torpe e inconsciente empecinamiento por los superhombres de la CNT y de la FAI en las filas de los combatientes "antifascistas".

Ya han aparecido y serán publicados - con visibles caídas al mercantilismo - describiendo cronológica y exhuberantemente ese ingrato y desgarrante aspecto del problema español, muchos libros de escritores de reconocido prestigio intelectual, de esos que prefieren construir una novela narrativa, cursi y sentimental, antes que un tomo de polémica o de crítica.

No obstante esta circunstancia, es nuestro deber rendir sinceramente un justiciero homenaje de recordación al valiente y abnegado comportamiento de muchos cientos o / p. 229 / miles de militantes anarquistas que, llevados por su espíritu rebelde y acicateados por el noble y solidario ideal de redención que proclamaban sus labios y palpitaba en sus corazones proletarios, se enfrentaron a pecho descubierto con los emisarios de Marte, para ofrendar sus vidas en holocausto a la emancipación de la especie humana.

En el asalto a los cuarteles de la Montaña en Madrid y de Atarazanas en Barcelona, en el puente internacional de Irún, en San Sebastián, en el sitio del Alcázar de Toledo, en los parapetos de la Ciudad Universitaria, en Guadalajara, en la reconquista de Teruel, Belchite y Quinto, en las montañas de Asturias, en Gijón y Oviedo, en el generoso gesto de los batallones "suicidas", en la épica resistencia de Puigcerdá y en fin, en todas las regiones de España cayeron para siempre, tronchados por la metralla mercenaria, muchos buenos y valientes camaradas anarquistas.

Nuestra nobleza nos obliga también, a valorizar los enormes sacrificios e innumerables sufrimientos experimentados por niños, mujeres y ancianos, que han tenido que soportar - durante el pavoroso infierno que representó para ellos los treinta interminables meses de duro batallar - los espantosos bombardeos aéreos, el retumbar de los cañones y los tristes cuadros de saqueo, incendio y destrucción que el encono y la barbarie de que estaban poseídas las hordas de moros, requetés, nazis y fascistas les deparó. Nos indentificamos con el dolor de esas inocentes víctimas de la guerra para anatematizar a quienes, por groseras ambiciones de predominio, de rapiña y de explotación desataron, aliementaron y consistieron ese cri¬ : p. 230 / men de lesa humanidad, ese vendaval de pasiones, que sopló con furia infernal, con odio y sentimientos de venganza.

Pero, con la misma sinceridad con que rendimos homenaje a la memoria de los camaradas inmolados en esa trágica contienda y nos horroriza la visión dantesca de los cuadros de dolor, vicisitudes y masacre que vivió el pueblo español, también afirmamos que todos aquellos titánicos esfuerzos, los imborrables gestos de heroísmo rubricados por los anarquistas, las vidas que se perdieron, la vía crucis que soportaron viejos, mujeres y niños y como triste final, la desgarrante tragedia vivida en los campos de concentración de Francia han resultado completamente estériles para la noble causa de la emancipación del pueblo español, porque cuando éste aventó su inercia, apretó los puños y se lanzó a la calle para la acción revolucionaria, dispuesto a destruir un régimen de oprobio y tiranía, se encontró rodeado de claudicantes del ideal anarquista y de políticos, logreros y reaccionarios, que en lugar de gritarle : ¡Adelante!, se amañaron para apaciguar las santas rebeldías de las muchedumbres irredentas y las embretaron en el dique de la traición con los malditos tentáculos de la politiquería y del autoritarismo. / p. 231 /

SINTESIS

Las graves, suicidas e indignantes claudicaciones que creemos haber dejado claramente puntualizadas en los capítulos que anteceden, no pueden fundamentarse ni deben atribuirse a hechos fortuitos, necesidades circunstanciales o imperativos de la guerra que se inició el 19 de julio de 1936, sino a modalidades bien arraigadas y a concepciones expuestas con anterioridad, o, mejor dicho, a una característica perniciosa que se había entronizado en el movimiento obrero español y que algunos elementos de "campanillas", que en ese instante desempeñaban puestos de responsabilidad en la CNT y en la FAI la vigorizaron con su vergonzosa actuación.

No hemos de cometer la insensatez ni la injusticia de acusar a todos los militantes anarquistas de complicidad en este traicionero entregamiento, porque sabemos que muchos buenos compañeros se eclipsaron arrollados por la avalancha autoritaria y los que no cayeron fusilados por "incontrolables" fueron encerrados en las cárceles de la España "leal"; pero no exageramos al afirmar que el fracaso y la frenada de la revolución social -iniciada con / p. 233 / tan venturoso empuje - fue discutida y resuelta de antemano, en los conciliábulos realizados, a espaldas de la mayoría de la militancia obrera y anarquista, en las antesalas de los palacios gubernamentales. Esta aseveración tiene su fuente inequívoca en toqueteos políticos que se venían produciendo desde tiempo atrás; en la "propaganda razonada" -dice Santillán- que se efectuó desde la prensa cenetista y faísta para las elecciones del año 1936 que dio el triunfo a las izquierdas y con más nitidez en el Comité de enlace entre la Confederación Nacional del Trabajo y la Generalidad de Cataluña que funcionó antes de la sublevación militarista.

No es entonces, el fruto de "necesidades circunstanciales", - concepto esgrimido con abuso para defenderse -, sino la obra de elementos apostatas y arribistas que, respaldados en su aureola literaria y en los puestos que desempeñaban, esperaron agazapados la oportunidad para entrar victoriosamente en la privilegiada legión burocrática y encontrar así, el anhelado premio a sus ambiciones y a sus sentimientos autoritarios.

Estos hombres no tenían raigambre anarquista. Estaban dominados por el escepticismo en cuanto a la posibilidad de hacer la revolución social. No la anhelaron nunca y se opondrían a que se intentara, por temor o por conveniencia. Ya habían hecho su composición de lugar. Era una empresa arriesgada y superior a sus convicciones colaboracionistas.

Ahondando en el análisis de sus actitudes y de los conceptos que han expuesto al correr de los acontecimientos que comentamos, llegamos a la conclusión que tienen un / p. 234 / exacto colorido, que traducen una copia fiel de otros hechos y la actividad de otros hombres de épocas ya lejanas, pero no olvidadas. La historia se repite.

Echemos una mirada retrospectiva. Vayamos al año 1870 y allí veremos idénticos episodios, hombres, frases, consignas y consecuencias.

Un precursor, un activo militante y un valiente propagandista del anarquismo: Bakunin, nos describe en las hermosas páginas de sus libros - páginas que debemos releer para refrescar nuestra memoria, retemplar nuestro espíritu y afirmarnos en nuestras convicciones - los acontecimientos que se sucedieron en Francia en ese año, que son los mismos que se produjeron en España, ayer.

Cambiemos los nombres, la fecha y la región y se tendrá el cuadro de España, con sus personajes, sus pasiones, sus intrigas, sus claudicaciones y el estrangulamiento de la revolución social.

Veamos lo que nos relata Bakunin en sus cartas a "un francés", publicadas en el libro La Revolución Social en Francia:

"Todos son sinceramente patriotas de Estado. Separados en tantos puntos, se unen completamente sobre uno sólo: son todos igualmente políticos, hombres de Estado.

Como tales no tienen fe más que en los medios regulares, más que en las fuerzas organizadas por el Estado, y un horror igual hacia la bancarrota, que es, en efecto, el deshonor del Estado, no de la nación, no del pueblo; un horror hacia las sublevaciones, hacia los movimientos anárquicos de las masas populares, que son el fin de la civilización burguesa y una disolución segura del Estado. / p. 235/

Quisieran, pues, salvar a Francia por los medios regulares únicamente y por las fuerzas organizadas del Estado, no recurriendo sino lo menos posible a los salvajes instintos de la multitud, que ofuscan la delicadeza exquisita de sus sentimientos, de su gusto, y lo que es más serio todavía, que amenazan su posición y la existencia misma de la sociedad afortunada y privilegiada.

Sin embargo, están forzados a recurrir a ella, porque la posición es muy seria y su responsabilidad inmensa. A una potencia formidable y magníficamente organizada no tienen nada más que oponer que un ejército medio destruido y una máquina administrativa torpe, embrutecida, corrompida, que no funciona más que a medias y es incapaz de crear en pocos días una fuerza que no ha sido capaz de producir en veinte años. No podrían, pues, emprender ni hacer nada serio, si no estuvieran sostenidos por la confianza pública y socorridos por la abnegación popular.

Se ven forzados a apelar a esta abnegación. Han proclamado el restablecimiento de la guardia nacional en todo el país, la incorporación de los guardias móviles al ejército y el armamento de toda la nación. Si todo esto fuese sincero, hubiesen ordenado la distribución inmediata de las armas al pueblo en toda la superficie de Francia. Pero esto sería la abdicación del Estado, la revolución social por el hecho, sino por la idea, y ellos no la quieren de ninguna manera.

La quieren tan poco que si debieran escoger entre la entrada triunfal de los prusianos en París y la salvación de Francia por la revolución, no hay duda que todos ellos, sin exceptuar a Gambetta y compañía, optarían por lo pri / p. 236 / mero. Para ellos la revolución social es la muerte de toda civilización, el fin del mundo y por consiguiente de Francia también. Y vale más, pensarán, una Francia deshonrada, empequeñecida, sometida momentáneamente a la voluntad insolente de los prusianos, pero con la esperanza segura de levantarse otra vez, que una Francia muerta para siempre como Estado, por la revolución social.

Como políticos se han planteado, pues, el problema siguiente: Apelar al armamento popular sin armar al pueblo, pero aprovechar el entusiasmo popular para hacer entrar, bajo diferentes denominaciones, muchos reclutamientos voluntarios en el ejército; bajo el pretexto del restablecimiento de la guardia nacional, armar a los burgueses, con exclusión de los proletarios, y sobre todo los antiguos militares, a fin de tener una fuerza suficiente para oponer a las revueltas del proletariado, alentado por el alejamiento de las tropas; incorporar al ejército las guardias móviles, suficientemente disciplinadas, y disolver o dejar desarmadas a las que no lo están y que demuestran sentimientos demasiado rojos. No permitir la formación de los cuerpos francos más que a condición de que estén organizados y conducidos sólo por jefes pertenecientes a las clases privilegiadas: Jockey Club, propietarios nobles y burgueses, en una palabra, gentes de pro.

A falta de potencia coercitiva para contener a las poblaciones, hacen servir su excitación patriótica, provocada tanto por los acontecimientos como por sus declaraciones y sus medidas forzadas, al mantenimiento del "orden público", propagando entre ellas "esa convicción falsa, desastrosa", de que para salvar a Francia del abismo, del / p. 237 / aniquílamiento y de la esclavitud con que la amenazan los prusianos, las poblaciones deben, al mismo tiempo que permanecer suficientemente exaltadas para sentirse capaces de los sacrificios extraordinarios que serán reclamados, para la salvación del Estado, "quedar tranquilas, inactivas, poniéndose de un modo completamente pasivo en manos del Estado- y del gobierno provisorio que ha tomado hoy su dirección en sus manos, y considerar como enemigo de Francia, como agentes de Prusia a todos los que traten de perturbar esta confianza y esta quietud popular, a todos los que quisieran provocar a la nación a actos espontáneos de salvación pública, en una palabra, a todos los que, desconfiando con justo título de la capacidad y de la buena fe de los gobernantes actuales, quieren salvar a Francia por el camino de la revolución.

Hay, por consiguiente, hoy entre todos los partidos, sin exceptuar a los jacobinos rojos y naturalmente también a los socialistas burgueses, acobardados y paralizados unos y otros por el temor que les inspiran los socialistas revolucionarios, realmente populares, - los anarquistas o, por decirlo así, los hebertistas del socialismo, que son también profundamente detestados por los comunistas autoritarios, por los comunistas de Estado, como por los jacobinos y los socialistas burgueses -, entre todos estos partidos, sin excepción de los comunistas de Estado, "hay un acuerdo tácito para impedir la revolución en tanto que el enemigo esté en Francia", por dos razones:

La primera es que, no viendo todos igualmente la salvación de Francia más que en la acción del Estado y en la exageración excesiva de todas las facultades y potencias / p. 238 / estatales, están todos sinceramente convencidos de que si la revolución estallase ahora, como tendría por efecto inmediato, natural, la demolición del Estado actual, y como los jacobinos y los comunistas autoritarios carecerían necesariamente del tiempo y de todos los medios indispensables para la reconstrucción inmediata de un nuevo Estado revolucionario, ella, es decir, la revolución, entregaría Francia a los prusianos, "entregándola primero a los republicanos socialistas".

La segunda no es más que una explicación y un desarrollo de la primera. Temen y detestan igualmente a los socialistas revolucionarios, a los trabajadores de la Internacional y, comprendiendo que en las condiciones presentes la revolución triunfaría ineludiblemente, quieren a toda costa impedir la revolución.

Esta situación es singular entre dos enemigos, de los cuales uno - los monárquicos - está condenado a desaparecer, y el otro -los revolucionarios socialistas- amenaza con el triunfo, impone a los jacobinos, a los socialistas burgueses y a los comunistas de Estado una dura necesidad la de aliarse secretamente, tácitamente, con la reacción de arriba contra la revolución de abajo. No temen tanto aquella reacción como esta revolución. Viendo, en efecto, que la primera está excesivamente debilitada, hasta el punto de no poder existir ya más que con su consentimiento, se asocian con ella momentáneamente y se sirven de ella de un modo muy disimulado contra la segunda. [...]

¿Qué resulta? Que la oposición radical, encadenada doblemente por la repulsión instintiva que le inspira el so- / p. 239 / cialismo revolucionario y por su patriotismo, "se anula completamente y marcha sin voluntad a remolque de ese gobierno al que refuerza y sanciona con su presencia, con su silencio, y algunas veces también con sus cumplimientos y las expresiones hipócritas de su simpatía".

Este pacto forzado entre los bonapartistas, los orleanistas, los republicanos burgueses, los jacobinos rojos y los socialistas autoritarios, es naturalmente en beneficio de los dos primeros partidos y en detrimento de los tres últimos. Si hubo alguna vez republicanos trabajando en provecho de la reacción monárquica, son ciertamente los jacobinos franceses conducidos por Gambetta. Los reaccionarios, acorralados, no sintiendo ya terreno bajo sus pies, viendo rotos en sus manos todos los viejos medios, todos los instrumentos necesarios a la tiranía del Estado, se han hecho en este momento excesivamente humanos y corteses, Palikao y Jerónimo David mismo, tan insolentes ayer, son hoy de una afabilidad extrema. Colman a los radicales, y a Gambetta sobre todo, con sus adulonerías y con toda especie de testimonios de respeto. Pero a cambio de estas cortesías tienen el poder. Y la izquierda radical está excluida por completo.

En el fondo, todos estos hombres que componen hoy el poder: Palikao, Crevreau y Jerónimo David por un lado, Trochu y Thiers por el otro, y en fin Gambetta, éste intermediario semi -oficial entre el gobierno y la izquierda radical, se detestan cordialmente y, considerándose como enemigos mortales, desconfían profundamente unos de otros, pero, intrigando unos contra los otros, están forzados a marchar juntos, o más bien "están forzados a aparentar / p. 240 / que marchan de acuerdo. Toda la potencia de este gobierno está fundada exclusivamente hoy en la fe de las masas populares en su armoniosa, completa y fuerte unidad.

Como este gobierno no puede mantenerse más que por la confianza pública, es preciso en absoluto que el pueblo tenga una fe por decirlo así absoluta en esa unidad de acción y en esa identidad de opiniones de todos los miembros del gobierno; porque si la salvación de Francia debe ser conseguida por el Estado, esa unidad y esa identidad es lo único que podrá salvarla. Es preciso, pues, que el pueblo esté convencido de que todos los miembros que componen el gobierno, olvidando todas sus disidencias y todas sus ambiciones pasadas, y dejando absolutamente a un lado todos los intereses de partido, se den la mano francamente para no ocuparse hoy más que de la salvación de Francia. El instinto del pueblo sabe perfectamente que un gobierno dividido, tironeado en todos sentidos, y en el cual todos los miembros intrigan unos contra otros, es incapaz de una acción enérgica seria; que un tal gobierno podrá perder al país en lugar de salvarlo. Y si supiese todo lo que pasa en el seno del gobierno actual, lo derribaría".

Gambetta y compañía saben todo lo que pasa en el seno de ese gobierno, son bastante inteligentes para comprender que el gobierno está demasiado desunido y es demasiado reaccionario para desplegar toda la energía exigida por la situación y para tomar todas las medidas necesarias a la salvación del país, y se callan, -porque hablar sería provocar la revolución, y porque "su patriotismo Tanto como su burguesimo rechazan la revolución". / p. 241

* * *

Todas las posturas, tácticas, concepciones innovadoras y ese chisporrotear de consignas belicosas que se gastaron los colaboradores del "antifascismo", fueron la consecuencia lógica de los compromisos contraídos dentro del vicioso círculo de la politicomanía al que habían entrado premeditada y voluntariamente y las burdas justificaciones que esgrimieron simples patrañas de mentalidades dominadas por el ofuscamiento y por una pasión inferiorizante, al sentirse fracasados en su papel de dómines y de saberse convertidos en escoria moral frente al anarquismo internacional.

Ya rodando por la pendiente fatal de las claudicaciones, no sintieron el cosquilleo del remordimiento, ni tuvieron ningún escrúpulo para sembrarla confusión en todas direcciones a fin de encontrar aliados. El porvenir no les preocupaba.Era el presente que les ofrecía halagos para su pedantería de superhombres. No sólo el roce y las genuflexiones con y frente a los poderosos, a los políticos y a los militares sino la interpretación de papeles de hombres de Estado, de diplomáticos, de jefecillos y al mismo tiempo de falderillos de los mismos.

* * *

Lo que más debe destacarse de la actuación y parloteo de los "ministerialistas" es la frescura con que eclipsaron todo un pasado de glorias y de honroso historial revolucionario que ostentaba el proletariado español y con qué énfasis irradiaron caprichosas teorías y sofísticas concepciones.

No es posible empuñar el bisturí de la crítica para di¬ / p. 242 / secar la compleja gama de prácticas y elucubraciones brindadas por las lumbreras del "antifascismo" y la "democracia’’, examinando con meticulosidad su ineficacia y contenido. Es tan copiosa la producción de consignas y alegatos que sería tarea ímproba seguir cronológicamente su relación. Pero, hay que hacer una mención especial con la tesis coincidente sustentada por Oliver, Santillán, Peiró y otros de que: "la revolución social significaba la dictadura anarquista", el "totalitarismo revolucionario". Se podría decir que una vez conocida la actuación que les cupo a los autores de esas ridículas frases, ellas no tendrían ningún valor. Pero, como existen muchos seres que se identifican fácilmente con los pirueteros del ideal y modelan su pensamiento y sus expresiones a la última moda - máxime si ésta refuerza sus interpretaciones temperamentales- vamos a intentar una refutación.

Bastaría con intercalar opiniones de algunos prestigiosos precursores y teóricos del anarquismo que plantean y resuelven el problema social en toda su vastedad. Pero ya sabemos que para los "ministerialistas" es una herejía sentir admiración y respeto por las "barbas venerables" y nada representan los muchos años que aquéllos se pasaron investigando y estudiando, ni tampoco valorizan la enorme propaganda oral y escrita que han realizado; su destacada actuación en diversas insurrecciones populares; su cruel peregrinaje por países y cárceles y su inquieta vida de militantes.

Según la tesis sostenida, el hecho de que, estallada la revolución social se destruya por completo el armatoste capitalista; se proclame en igualdad de condiciones econó¬ / p. - 243 / micas a la población de una región, ciudad o pueblo; se desconozcan y anulen todos los privilegios que una pequeña minoría usufructúa por imperativo de la fuerza brutal de las armas; se declare que no existe más explotación del hombre por el hombre; se le arrebate a la burguesía los medios coercitivos de que hoy dispone y se empuje a las multitudes proletarias a completar su bienestar y a defender su libertad y su derecho a la Vida significa "dictadura anarquista", "totalitarismo confederal" o "ambiciones tiranicidas".

Se esgrimen argumentos capciosos y efectistas para desorientar a los trabajadores, queriendo parangonar el oprobioso sistema imperante, de chocante desigualdad económica y social, - donde cualquier botarate enriquecido por medio de audaces atracos o un desequilibrado mental que sueña con superar a Napoleón se convierte, de la noche a la mañana, en el amo de las vidas y riquezas naturales de los pueblos - con la armonía estructural que emanaría de un sistema cimentado en el apoyo mutuo, la comprensión y el razonamiento, la justicia y el amor entre sus semejantes.

Se pretende inferiorizar a los hombres del pueblo que, lanzados a la revuelta en pos de una amplia transformación social, tuvieran que adoptar ciertas medidas de precaución contra posibles reacciones de los zánganos de la colmena humana, que si bien retacearían las costumbres dispendiosas que hoy practican a costa del sudor ajeno, les daría la oportunidad de que dignificaran su existencia con el trabajo honrado, en beneficio de la colectividad.

Y de acuerdo a este criterio tan malabárico, los "minis¬ / p. 244 / terialistas" frenaron los acontecimientos y optaron por plegarse a los que tiranizan, explotan y humillan a los pueblos en nombre del principio de autoridad: el Estado, diciendo, con todo desparpajo, que adoptaban esa táctica "sin considerarse al margen del anarquismo y sin haber hecho dejación de sus principios".

* * *

Son ya demasiado conocidas las crueles consecuencias del brusco viraje inicial y de las claudicaciones ejecutadas por los cenetistas y faístas durante la contienda española, pues además de enlodar, con sus maniobras y componendas aliancistas, la más grandiosa epopeya emancipadora conocida hasta la fecha, llevaron a las muchedumbres ibéricas a un insensato sacrificio y lo traicionaron entregándolo a las fieras autoritarias.

No se podrá objetar que este criterio nuestro es debido al "aislamiento sectario" en que vivimos.

Si como les dijo Companys : "Habéis vencido y todo está en vuestro poder"; si como afirma Santillán en su libro "La revolución y la guerra en España" que "el licenciamiento del ejército vencido nos dio una cantidad de armas que hizo imposible al enemigo toda tentativa de recuperar las posiciones perdidas". "podríamos ser únicos, imponer nuestra dictadura absoluta, declarar caduca la Generalidad e instaurar, en su lugar, al verdadero poder del pueblo"; si cuando los sucesos de Mayo en Barcelona, en los que el pueblo formó barricadas y dominó inmediatamente toda la ciudad y se contaba, además, con cerca de 100.000 milicianos armados en- otras provincias, los dirigentes de / p. 246 / la CNT y la FAI hubieran sido hombres íntegros y de convicciones anarquistas, es segurísimo que en una determinada región de España, Barcelona y Aragón, se habría implantado por unos meses, días u horas, un sistema de convivencia social basado de acuerdo al más sublime, solidario y justiciero ideal de redención: la Anarquía, haciendo flamear en los mástiles de muchos edificios la bandera roja y negra, que es símbolo de libertad y amor para la humanidad doliente y expoliada.

Y no es esto una fantasía. La vieja luchadora anarquista Emma Goldmann, que vió de cerca los acontecimientos de España, declaró meses después de iniciada la guerra civil:

"Estoy profundamente persuadida, segurísima, que si la CNT -FAI, teniendo todo en sus manos y bajo su dependencia, hubiese bloqueado los bancos, disuelto y eliminado guardias de asalto y guardias civiles, puesto candado a la Generalidad en vez de entrar en ella para colaborar, dado un golpe mortal a toda la vieja burocracia, barrido a los adversarios vecinos y lejanos, hoy, se puede estar seguro, no sufriríamos la situación que nos humilla y nos hiere, porque la revolución hubiera tenido para consolidarse sus lógicos desarrollos. Dicho esto, no entiendo afirmar que los compañeros hubieran podido realizar la anarquía, pero sí encaminarla, aproximarse lo más posible a ese comunismo anárquico de que se habla aquí".

Se nos retrucará que si eso se hubiera intentado y realizado, todas las potencias: totalitarias y "democráticas" habrían cercado por tierra y bloqueado por mar el territo¬ / p. 246 / rio y las poblaciones emancipadas y, además, las fracciones políticas "antifascistas" se habrían unido para combatirlos y eliminar ese ensayo revolucionario.

Pero, ¿ocurrió, acaso, lo contrario? ¿No fueron perseguidos, masacrados y encarcelados los anarquistas por unos y otros? ¿No hubo acuerdo entre las potencias totalitarias y de las otras para eliminar el foco de rebelión que representaba, principalmente, Barcelona? Y en cuanto a los "antifascistas" de adentro ya se conoce las indignantes especulaciones personalistas que estuvieron realizando todos los lobos de la política, haciendo el juego, unos a los países totalitarios y otros a los "democráticos", pero todos juntos al capitalismo internacional.

Hubiera sido más digno, más heroico, más ejemplarizante brindar la vida, todas las que se perdieron, en aras a la materialización del sistema de convivencia que anhelamos los anarquistas, antes que optar, diligentemente, por decepcionar a los trabajadores y ofrecerse a colaborar con el Estado.

Razón tuvo R. González Pacheco para escribir, de vuelta de España, su cartel "Todo", cuyo párrafo final transcribimos:

"En este instante del mundo, de sí o no, de bien o mal, sólo los que no pueden, por cobardes o por débiles, juegan a algo. Son los que siempre, también, ventajearon las derrotas de los valerosos y los fuertes. Los que entre los dos extremos del varonil todo o nada, del salto hacia el infinito o el regreso a la caverna, se quedaron en el medio, entre dos audacias, que, para ellos, son dos miedos... El / p. 247 /pueblo quiere todo. La Anarquía es todo. ¡Ahora y siempre, los anarquistas por todo!"

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El ideal anarquista no ha sufrido mengua alguna, ni ha sido desvalorizado en su grandiosidad social con la infeliz y desastrosa actuación de los compañeros de la CNT y de la FAI en el transcurso de los treinta meses de la guerra civil en España. Son estos camaradas los que han negado sus concepciones ideológicas, han ensombrecido su hermoso historial revolucionario y han demostrado incomprensión o desconocimiento del fundamento emancipador que la idea anárquica compendia.

La Anarquía es acción viril, inquietud creadora, responsabilidad, pensamiento altruista y bondadoso y amplia libertad. Destruye prejuicios, arrea banderas, borra mojones fronterizos y capacita a los hombres y los modela para convivir en un ambiente de franca camaradería, de apoyo mutuo y de afecto fraternal.

A medida que los acontecimientos históricos obligan a parangonarla con todas las doctrinas sociológicas que la combaten y la niegan, se destaca nítidamente la genialidad de su estructuración y principios y no se percibe mente humana que llegue a superarla.

El ideal anarquista sigue irradiando - con relampagueos vivificantes- hermosos manojos de amor y de esperanza sobre la conciencia de los pueblos avasallados, tristes y haraposos, y éstos cifran en su materialización el despuntar de la roja aurora de sus ensueños redentores. / p. 248 /

En cuanto a las prácticas y consignas colaboracionistas que ensayaron y aconsejaron los cenetistas y faístas, tenemos la convicción que no han de prosperar ni arraigar se en la médula del movimiento obrero forista y de la militancia anarquista - de ambas orillas del Plata - que lo orienta y lo defiende, porque aquél y ésta han aquilatado experiencia y recogido enseñanzas en las grandiosas e imperecederas contiendas económicas y solidarias a través de más de 40 años de existencia orgánica federalista y mantienen al tope los gallardetes de la rebeldía y de la acción directa contra el Capital y el Estado, afirmando, con tesorero optimismo y con inmenso espíritu de sacrificio, el norte finalista del Comunismo Anárquico.

Muchas veces la reacción estatal ha hecho estragos en las filas proletarias foristas; muchas veces la corriente confusionista se ha presentado para exhibir sus "innovaciones" practicistas, pero siempre se ha sabido capear el temporal reaccionario y anular las modalidades autoritarias. En esta oportunidad, - también, hemos de salir triunfantes de los graves problemas que los acontecimientos ibéricos ha planteado al proletariado internacional.

* * *

No obstante la amargura y el escepticismo que se apoderó de muchas mentalidades proletarias, después de conocer en todos sus detalles la tragedia que vivió y vive aún el valeroso pueblo español, no debemos entregarnos en brazos de la desesperación y de la inercia, ni declararnos derrotados. Hay derrotas que son victorias. / p. 249 /

Los hechos, los relampagueos rojizos que rasgan el panorama de la lucha social, que se hace más cruel y sanguinaria a medida que se agudiza, por más desalentadores y desfavorables que sean, dejan siempre una estela resplandeciente que ilumina el sendero a recorrer para llegar a la meta redentora y previenen a los pueblos a confiar más de sus propios medios que de las promesas de los logreros de la política que, con poses revolucionarias, bajan al seno de las multitudes a medrar de su sinceridad e hidalguía para acrecentar sus prestigios que necesitan para negociarlos al mejor postor entre las castas privilegiadas. El capitalismo tiene sus arcas bien repletas, para comprar conciencias que estorben sus planes de predominio y explotación.

Queda entonces, una enorme labor de capacitación y de siembra de rebeldías a realizar por los anarquistas, en la conciencia de las muchedumbres laboriosas.

Para destruir el confusionismo que inyectan en el campo obrero los claudicantes del ideal, es necesario desarrollar más actividad, poner más tesón en el esfuerzo y más calor en las acciones gremialistas. Los cuadros foristas deben cuidarse del virus revisionista y reforzarse con nuevos contingentes revolucionarios.

Si las violentas reacciones que han desencadenado los Estados "democráticos" contra nuestra militancia, no han hecho mella en nuestra conciencia anarquista, el desastre que soporta el proletariado español ha de acicatearnos para luchar con más ahínco por la emancipación de la especie humana. El porvenir nos pertenece y debemos marchar hacia el porvenir por la Anarquía.